Esta vía suele aplicarse a IA integrada en productos físicos, donde un fallo podría generar riesgos para la seguridad.
La segunda vía se aplica a sistemas de IA utilizados en contextos específicos considerados de alto riesgo, definidos en el Anexo III de la ley, incluso cuando no forman parte de un producto regulado.
Entre los ámbitos incluidos se encuentran:
Si un sistema de IA está destinado a uno de estos usos, normalmente se clasifica automáticamente como de alto riesgo según el artículo 6(2).
La Ley de IA incluye una excepción limitada en el artículo 6(3) que permite que algunos sistemas del Anexo III no se clasifiquen como de alto riesgo.
Para que se aplique esta excepción, el sistema debe no generar un riesgo significativo para la salud, la seguridad o los derechos fundamentales, lo que incluye no influir de forma relevante en el resultado de decisiones que afectan a las personas.
Según el borrador de directrices, esto podría ocurrir cuando la IA:
Sin embargo, la excepción no se aplica a sistemas que realicen perfiles de personas físicas, los cuales siguen siendo considerados de alto riesgo cuando pertenecen a ámbitos del Anexo III.
Las directrices se publicaron junto con una consulta pública específica abierta del 19 de mayo al 23 de junio de 2026 (22:00 CET).
La Comisión busca recopilar comentarios sobre:
Empresas tecnológicas, autoridades regulatorias, organizaciones y otros actores del ecosistema de IA pueden participar mediante un cuestionario estructurado. Los resultados ayudarán a preparar la versión final de las directrices.
Al mismo tiempo, las instituciones europeas acordaron posponer la aplicación de las obligaciones más exigentes para sistemas de alto riesgo, dentro de reformas conocidas como AI Act Omnibus.
El nuevo calendario establece fechas fijas:
El retraso busca dar tiempo a la industria y a los reguladores para desarrollar estándares técnicos, herramientas de cumplimiento y marcos de certificación necesarios para aplicar la normativa correctamente.
La Ley de IA de la Unión Europea entró en vigor el 1 de agosto de 2024, pero sus normas se están aplicando de forma progresiva.
Entre los hitos principales:
En paralelo, la UE también está desarrollando herramientas técnicas de apoyo. Por ejemplo, el primer estándar armonizado relacionado con la Ley de IA —sobre sistemas de gestión de calidad— entró en fase de consulta pública en octubre de 2025.
En este contexto, las nuevas directrices no cambian la ley, pero sirven como una capa de interpretación práctica que ayuda a las organizaciones a determinar si sus sistemas entran en la categoría de alto riesgo antes de que comiencen a aplicarse plenamente las obligaciones regulatorias.
Para empresas que desarrollan o utilizan IA en Europa, las directrices sugieren un proceso práctico de tres pasos:
Aunque las obligaciones legales completas tardarán algunos años en aplicarse, el diseño del sistema, su documentación y el uso previsto declarado hoy pueden determinar si la IA quedará finalmente dentro del régimen de alto riesgo de la UE.
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