Durante ese período, muchas empresas chinas revendieron o redirigieron cargamentos de GNL estadounidense a otros mercados, especialmente a Europa u otros compradores asiáticos. Esto fue posible porque muchos contratos de GNL de EE. UU. permiten cambiar el destino del cargamento según las condiciones del mercado.
El resultado fue una pausa inusualmente larga en las entregas directas, aunque el GNL estadounidense siguió circulando por el mercado global.
Datos de seguimiento marítimo indican que cuatro metaneros están actualmente navegando desde Estados Unidos hacia China, con llegada prevista durante junio. Estos viajes representan los primeros envíos directos de GNL estadounidense a China durante el segundo mandato de Trump.
Informes previos señalaban que tres buques habían salido de terminales de exportación en Luisiana a comienzos de mayo, con llegada estimada a mediados o finales de junio. Posteriormente se confirmó que un cuarto barco también se había sumado a la ruta.
Si los viajes se completan según lo previsto, estos cargamentos pondrán fin a más de un año sin comercio directo entre ambos países en este sector.
Pese a estas entregas, el principal bloqueo estructural al comercio sigue intacto.
China mantiene actualmente un arancel del 25% sobre las importaciones de GNL procedentes de Estados Unidos, una medida de represalia dentro de la disputa comercial más amplia entre ambos países.
Analistas del sector señalan que este gravamen reduce significativamente la competitividad del GNL estadounidense en el mercado chino. Mientras el arancel siga vigente, el gas de EE. UU. probablemente seguirá siendo una fuente marginal u ocasional, en lugar de un proveedor central para China.
En otras palabras, los nuevos cargamentos no significan que el conflicto comercial haya terminado; solo muestran que algunos envíos pueden, en determinadas circunstancias, superar esa barrera.
Incluso con aranceles elevados, hay situaciones en las que el GNL estadounidense puede resultar económicamente viable para compradores chinos.
Dos factores parecen haber favorecido estos envíos:
Cuando el mercado global se ajusta y los precios suben, el precio final del GNL estadounidense puede seguir compitiendo con otras fuentes de suministro, permitiendo que algunos cargamentos se vuelvan rentables.
En conjunto, estos cuatro cargamentos se interpretan mejor como una reapertura táctica de los canales comerciales, no como un cambio estructural en la política energética entre ambos países.
Lo que muestran es que:
Sin embargo, mientras el esquema arancelario siga vigente, los analistas esperan que el comercio de GNL entre EE. UU. y China siga siendo esporádico en lugar de estable.
Una recuperación sostenida probablemente requeriría reducciones arancelarias, compromisos de compra a largo plazo o un acuerdo comercial más amplio entre ambas potencias. Hasta entonces, cargamentos aislados como estos solo reflejan un deshielo modesto en una de las relaciones energéticas más importantes del mundo.
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