El contraste con años anteriores es notable. A comienzos de 2024, el valor total del sector era de alrededor de $750 millones, lo que significa que el mercado se multiplicó varias decenas de veces en unos dos años.
Entre los factores que explican esta expansión destacan:
El mercado está dominado por unos pocos productos que concentran gran parte de los activos.
Circle — USYC
El fondo tokenizado de Circle, USYC, se ha convertido en el mayor producto del sector, con alrededor de $2.900 millones en activos en mayo de 2026.
BlackRock — BUIDL
El gigante de gestión de activos BlackRock lanzó su USD Institutional Digital Liquidity Fund (BUIDL) en colaboración con la plataforma de tokenización Securitize. El fondo gestiona cerca de $2.600 millones y es uno de los pilares institucionales del mercado.
Franklin Templeton — BENJI / FOBXX
El fondo Franklin OnChain U.S. Government Money Fund fue el primer fondo registrado en EE. UU. que utilizó una blockchain pública como sistema oficial de registro, permitiendo transferencias entre usuarios y cálculo de rendimiento intradía.
Invesco y Superstate — USTB
En 2026, Invesco entró al sector al convertirse en gestor de inversiones del fondo tokenizado de deuda pública USTB, desarrollado por Superstate y con cerca de $1.000 millones en activos.
La presencia simultánea de empresas cripto y grandes gestoras tradicionales refleja una convergencia entre finanzas tradicionales y finanzas on‑chain.
En estos fondos, los activos subyacentes —las letras del Tesoro reales— se mantienen fuera de la cadena en custodios regulados. Lo que circula en blockchain son los tokens que representan participaciones en el fondo.
Ethereum concentra actualmente la mayor parte del mercado. En mayo de 2026, cerca de $8.000 millones en bonos del Tesoro tokenizados estaban desplegados en Ethereum, más que en cualquier otra red.
Su ventaja proviene de su papel histórico como infraestructura central para DeFi y tokenización de activos.
BNB Chain también se ha convertido en una red relevante para estos instrumentos. Algunos fondos —incluidas versiones del BUIDL de BlackRock— se han expandido a esta red para aprovechar su integración con ecosistemas de trading y programas de colateral en exchanges.
Solana y otras blockchains tienen participaciones menores pero en crecimiento. Los despliegues multichain permiten que los fondos accedan a diferentes fuentes de liquidez y comunidades de usuarios dentro del ecosistema cripto.
El resultado es un sector cada vez más multicadena, aunque Ethereum continúa siendo el principal punto de emisión y liquidez.
Para muchos inversores institucionales, los bonos del Tesoro tokenizados funcionan como una especie de equivalente on‑chain de un fondo del mercado monetario.
Entre sus principales ventajas están:
Rendimiento directo en blockchain
A diferencia de muchas stablecoins, que normalmente no pagan intereses al usuario, estos fondos distribuyen el rendimiento generado por instrumentos del Tesoro estadounidense.
Liquidación y transferencias 24/7
Las participaciones pueden transferirse en cualquier momento en la blockchain, sin depender de los horarios del sistema financiero tradicional.
Colateral para mercados cripto
Cada vez se utilizan más como garantía en trading, derivados y protocolos financieros descentralizados.
Integración con infraestructura cripto
Al existir como tokens, pueden integrarse directamente con wallets, exchanges y contratos inteligentes.
A pesar de su crecimiento, el sector sigue relativamente concentrado. Los mayores productos —especialmente USYC y BUIDL— controlan varios miles de millones de dólares cada uno, lo que significa que unos pocos emisores concentran gran parte del mercado.
Al mismo tiempo, el número total de productos está aumentando. Plataformas de análisis reportan decenas de fondos tokenizados y decenas de miles de direcciones de usuarios que los mantienen en blockchain.
La entrada de grandes instituciones financieras sugiere que el mercado está pasando de una fase experimental a una infraestructura financiera emergente.
A pesar del fuerte crecimiento, el sector aún enfrenta varios desafíos estructurales.
Clasificación regulatoria
Estos instrumentos se sitúan entre la regulación de valores, la gobernanza de fondos y los sistemas de transferencia de activos digitales.
Controles de cumplimiento
Las participaciones tokenizadas deben cumplir requisitos de verificación de identidad, listas blancas y controles contra sanciones internacionales.
Riesgos tecnológicos
El uso de contratos inteligentes introduce riesgos técnicos como vulnerabilidades de código o problemas en la custodia de activos.
Riesgos de delitos financieros
Informes del Departamento del Tesoro de EE. UU. han advertido que los ecosistemas de activos digitales pueden presentar riesgos de financiación ilícita si los controles regulatorios son débiles.
El auge de los bonos del Tesoro tokenizados refleja un cambio más profundo: el ecosistema cripto está empezando a utilizar activos del mundo real —especialmente deuda pública— como base de liquidez.
Si la tendencia continúa, los fondos de deuda pública tokenizada podrían evolucionar desde un nicho experimental hacia uno de los componentes centrales de las finanzas globales en blockchain.
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