Hoy en día, la mayoría de los productos digitales se construyen utilizando bibliotecas de código abierto, dependencias de terceros y complejos procesos de compilación y despliegue.
Este modelo crea lo que se conoce como cadena de suministro de software, donde pueden introducirse vulnerabilidades a través de dependencias externas, herramientas de construcción o integraciones.
Gestionar estos riesgos es complicado porque los equipos de desarrollo deben:
La plataforma de CRACI aborda este problema conectando detección de vulnerabilidades, seguimiento y corrección directamente dentro de los pipelines de desarrollo, lo que permite resolver los problemas de seguridad como parte del trabajo diario del equipo.
La Cyber Resilience Act (CRA) es una regulación europea que establece requisitos obligatorios de ciberseguridad para productos con componentes digitales vendidos en la Unión Europea.
El objetivo de la ley es mejorar la seguridad de los productos digitales desde su diseño hasta su mantenimiento. Entre sus metas principales están:
La regulación tiene un alcance amplio: afecta a aplicaciones de software, sistemas operativos, sistemas embebidos y dispositivos conectados a redes.
Para muchas empresas, cumplir con estas normas significa crear nuevos procesos internos de gestión de vulnerabilidades, documentación técnica y reporte de incidentes.
La Ley de Ciberresiliencia entró oficialmente en vigor en diciembre de 2024, aunque existe un periodo de transición para las empresas.
Dos hitos serán especialmente relevantes:
Dado que muchos productos tecnológicos tienen ciclos de desarrollo largos, numerosas compañías ya están adaptando sus procesos de ingeniería para cumplir estos requisitos.
La propuesta de CRACI parte de una idea sencilla: el cumplimiento debe integrarse en el trabajo cotidiano de los desarrolladores.
Al incorporar herramientas de seguridad dentro de los pipelines CI/CD, la plataforma permite a las empresas:
Estas funciones facilitan el tipo de monitorización continua y gestión de seguridad a lo largo del ciclo de vida que exige la Cyber Resilience Act.
La CRA representa uno de los primeros marcos regulatorios importantes centrados específicamente en la seguridad de la cadena de suministro de software a gran escala.
Debido a que la normativa afecta a prácticamente cualquier producto conectado que se venda en Europa, empresas de múltiples sectores —desde fabricantes de dispositivos hasta proveedores de software— necesitarán nuevas herramientas para demostrar cumplimiento.
En ese contexto, plataformas que automaticen la gestión de vulnerabilidades, la documentación y la corrección dentro de los pipelines de desarrollo podrían convertirse en una pieza clave del nuevo ecosistema de ciberseguridad.
CRACI es una de las primeras startups que intenta posicionarse en ese mercado emergente mientras las empresas europeas se preparan para los plazos regulatorios de 2026 y 2027.
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