Israel y Líbano acordaron extender el alto el fuego 45 días en mayo de 2026 tras negociaciones mediadas por Estados Unidos, aunque los ataques y violaciones de la tregua continúan. Desde el 2 de marzo de 2026, los ataques israelíes han dejado cerca de 2.882 muertos en Líbano y cientos más desde que comenzó la tregua...

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What is happening in the Israel-Lebanon conflict after the new 45-day ceasefire extension, including the continued Israeli airstrikes and He. Article summary: After a new 45-day ceasefire extension, the Israel-Lebanon conflict is still active in practice: Hezbollah attacks and Israeli airstrikes have continued despite the truce framework. The available evidence supports the br. Topic tags: general, general web, government. Reference image context from search candidates: Reference image 1: visual subject "# US brokers new ceasefire extension in Lebanon as IDF and Hezbollah fighting persists. ## US announced Friday a 45-day extension of the Israel-Lebanon ceasefire despite ongoing cl" source context "US brokers new ceasefire extension in Lebanon as IDF and Hezbollah fighting persists" Reference image 2: visual subject
La extensión de 45 días del alto el fuego entre Israel y Líbano, anunciada en mayo de 2026 tras negociaciones mediadas por Estados Unidos, ha reducido la intensidad de los combates, pero no ha logrado detenerlos por completo. Ataques aéreos israelíes, lanzamientos de misiles y drones de Hezbollah y enfrentamientos esporádicos continúan a lo largo de la frontera.
La situación refleja la fragilidad del acuerdo: la diplomacia sigue en marcha, pero el conflicto sobre el terreno aún provoca víctimas y desplazamientos masivos.
La fase actual del conflicto se intensificó el 2 de marzo de 2026, cuando Hezbollah lanzó misiles y drones contra el norte de Israel. El grupo afirmó que era una represalia por ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán dos días antes, en los que murió el líder supremo de Irán.
Israel interpretó el ataque como una escalada significativa y respondió con una campaña de bombardeos a gran escala en Líbano dirigida contra infraestructuras de Hezbollah y otros grupos aliados de Irán.
Según las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), para comienzos de abril se habían alcanzado más de 3.500 objetivos de Hezbollah, incluidos sitios en los suburbios del sur de Beirut, el sur del país y el valle de la Bekaa.
El primer alto el fuego se anunció el 16 de abril de 2026, tras gestiones diplomáticas impulsadas por Estados Unidos entre Israel y Líbano.
A mediados de mayo, ambos países acordaron extender la tregua durante 45 días adicionales después de nuevas conversaciones en Washington. La extensión pretende ganar tiempo para avanzar en negociaciones políticas y de seguridad más amplias.
Las delegaciones de ambos países tienen previsto continuar las reuniones en las próximas semanas con mediación estadounidense, en un intento de evitar que el conflicto vuelva a convertirse en una guerra abierta.
Aunque el acuerdo redujo la intensidad de las hostilidades, las acusaciones mutuas de violaciones del alto el fuego han sido constantes. Se han registrado ataques con drones, lanzamientos de misiles y bombardeos aéreos en distintos puntos de la frontera.
Esto significa que, en la práctica, la tregua funciona más como una pausa parcial en los combates que como un cese total de la violencia.
El impacto humano del conflicto en Líbano ha sido especialmente grave.
Las autoridades sanitarias libanesas señalan que alrededor de 2.882 personas han muerto en ataques israelíes desde el 2 de marzo de 2026, entre ellas cientos de mujeres y niños.
Incluso después de que entrara en vigor el alto el fuego el 17 de abril, la violencia no se detuvo. Según el Ministerio de Salud libanés, unas 380 personas han muerto y más de 1.100 han resultado heridas desde el inicio de la tregua.
El conflicto también ha provocado un desplazamiento masivo. Datos del gobierno libanés indican que más de 127.000 personas permanecen en refugios temporales, mientras decenas de miles de familias han tenido que abandonar sus hogares.
Organizaciones internacionales y varios gobiernos han advertido que el conflicto está agravando una situación humanitaria ya muy frágil en el país.
Israel y Hezbollah justifican sus acciones como medidas defensivas o de represalia.
Hezbollah sostiene que sus ataques forman parte de una respuesta a Israel y Estados Unidos, además de un gesto de apoyo a Irán tras los bombardeos contra Teherán al inicio de la escalada.
Israel, por su parte, afirma que sus operaciones aéreas se dirigen contra infraestructura militar de Hezbollah y otros grupos respaldados por Irán que continúan atacando territorio israelí.
Algunos gobiernos occidentales también han responsabilizado a Hezbollah de la escalada y han pedido que el grupo detenga sus ataques y se desarme conforme a la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que establece las condiciones de seguridad en la frontera entre ambos países.
Las conversaciones en Washington representan un hecho poco común: contactos diplomáticos directos entre Israel y Líbano, países que técnicamente siguen en estado de conflicto y que no mantienen relaciones diplomáticas formales.
Estas negociaciones buscan abordar tanto el cese inmediato de la violencia como posibles acuerdos de seguridad a largo plazo en la frontera.
Sin embargo, el proceso enfrenta grandes obstáculos. Hezbollah se opone a que el gobierno libanés participe en negociaciones directas con Israel, y cuestiones clave —como la presencia armada del grupo en el sur de Líbano o las operaciones militares israelíes— siguen sin resolverse.
Estados Unidos ha planteado la posibilidad de un encuentro entre el presidente libanés Joseph Aoun y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, pero Aoun ha rechazado esa opción por ahora.
El mandatario libanés afirma que primero debe alcanzarse un acuerdo de seguridad y detenerse los ataques israelíes antes de considerar cualquier reunión al más alto nivel.
Según su postura, las conversaciones actuales deben centrarse en consolidar el alto el fuego y establecer garantías de seguridad antes de dar un paso político tan significativo.
La extensión del alto el fuego ha creado una ventana para la diplomacia, pero no ha puesto fin al conflicto. Los ataques continúan y el número de víctimas sigue aumentando mientras los mediadores intentan evitar una nueva guerra total.
Hasta que se resuelvan disputas clave —el papel de Hezbollah, las exigencias de seguridad de Israel y los acuerdos fronterizos— la tregua probablemente seguirá siendo solo una pausa temporal y no una paz estable.
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Israel y Líbano acordaron extender el alto el fuego 45 días en mayo de 2026 tras negociaciones mediadas por Estados Unidos, aunque los ataques y violaciones de la tregua continúan.
Israel y Líbano acordaron extender el alto el fuego 45 días en mayo de 2026 tras negociaciones mediadas por Estados Unidos, aunque los ataques y violaciones de la tregua continúan. Desde el 2 de marzo de 2026, los ataques israelíes han dejado cerca de 2.882 muertos en Líbano y cientos más desde que comenzó la tregua en abril.
El presidente libanés Joseph Aoun rechaza reunirse con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu hasta que cesen los ataques y se alcance un acuerdo de seguridad.