El virus Andes es particular dentro de los hantavirus. La mayoría de estos virus se transmiten a humanos a través del contacto con materiales contaminados por roedores, pero el virus Andes es el único hantavirus conocido que puede transmitirse de persona a persona, generalmente mediante contacto cercano y prolongado.
Debido a que los pasajeros desembarcaron en distintos países, las autoridades sanitarias anticipaban que podrían aparecer nuevos casos entre contactos o viajeros durante el período de incubación. Aun así, el riesgo para la población general en Europa se considera muy bajo.
El Reino Unido trató el incidente como un evento de enfermedad infecciosa de alta consecuencia. La respuesta ha sido coordinada por la UK Health Security Agency (UKHSA) junto con el Ministerio de Asuntos Exteriores británico, el sistema de salud NHS y socios internacionales como la Organización Mundial de la Salud.
Entre las medidas adoptadas se incluyen:
Este enfoque sigue el protocolo habitual frente a patógenos raros pero potencialmente peligrosos: identificar contactos, aislar casos sospechosos y garantizar capacidad médica especializada mientras se rastrea la transmisión.
En medio de la respuesta sanitaria, Japón envió al Reino Unido dosis del antiviral favipiravir, también conocido como Avigan. El envío se realizó como parte de la cooperación sanitaria entre el Ministerio de Salud japonés y la UKHSA.
Las autoridades subrayaron que el medicamento no se considera una cura confirmada, sino una medida de preparación en caso de que algunos pacientes necesiten tratamiento experimental.
Favipiravir es un antiviral desarrollado originalmente para tratar la gripe. Su mecanismo consiste en interferir con la replicación del ARN viral, lo que ha llevado a estudiarlo contra distintos virus emergentes.
En el caso del hantavirus, su uso se consideraría normalmente experimental o de uso compasivo, no tratamiento estándar.
Los estudios científicos sugieren que el fármaco podría tener actividad contra algunos hantavirus, aunque la evidencia procede principalmente de investigaciones de laboratorio.
Un estudio citado con frecuencia, publicado en 2013, mostró que favipiravir inhibía la replicación del virus Andes y del virus Sin Nombre en experimentos de laboratorio, además de reducir la presencia viral en modelos animales infectados.
Estos resultados indican que el medicamento podría reducir la replicación viral si se administra en fases tempranas de la infección. Sin embargo, los resultados obtenidos en laboratorio o en animales no siempre se traducen en tratamientos eficaces en humanos.
La principal incógnita es la evidencia clínica en personas.
A pesar de los resultados prometedores en estudios preclínicos, no existe todavía un protocolo internacional que recomiende favipiravir como tratamiento estándar para la enfermedad por hantavirus, y los especialistas señalan que su eficacia contra el virus Andes en humanos sigue siendo incierta.
Además, las enfermedades causadas por hantavirus no cuentan actualmente con antivirales aprobados ni con vacunas ampliamente disponibles, por lo que el tratamiento suele centrarse en cuidados de apoyo, como soporte respiratorio y cuidados intensivos.
Como los brotes con transmisión entre humanos son raros, es difícil realizar ensayos clínicos grandes que permitan confirmar qué tratamientos funcionan realmente.
Aunque las infecciones por virus Andes pueden ser graves, las autoridades sanitarias insisten en que el riesgo global para la salud pública es limitado.
Esto se debe a varios factores:
La transmisión no es muy eficiente. El virus Andes suele propagarse solo tras contacto cercano y prolongado, a diferencia de virus respiratorios altamente contagiosos.
El origen de exposición está claro. La mayoría de los casos se relacionan con personas que estaban a bordo del mismo crucero o con contactos directos de esos pasajeros.
Las medidas de contención ya están activas. Los contactos están siendo rastreados, vigilados y aislados cuando es necesario.
Las evaluaciones de riesgo de la Organización Mundial de la Salud indican igualmente que el riesgo global sigue siendo bajo, aunque el riesgo para quienes estuvieron directamente expuestos en el barco es mayor.
El episodio del MV Hondius muestra cómo los gobiernos reaccionan ante amenazas infecciosas poco frecuentes pero potencialmente graves.
La respuesta combina:
El envío de favipiravir por parte de Japón ilustra bien este último punto: cuando existen pocas terapias probadas, la preparación sanitaria puede incluir tener a mano medicamentos prometedores mientras la evidencia científica continúa desarrollándose.
Por ahora, el brote sigue siendo peligroso para las personas directamente expuestas. Sin embargo, las evidencias actuales indican que no presenta el patrón de transmisión necesario para desencadenar una pandemia global.