El conflicto también ha provocado decenas de miles de cancelaciones y cambios de vuelos, generando la mayor disrupción del transporte aéreo desde la pandemia en algunas regiones .
Las empresas químicas dependen intensamente del petróleo y el gas, tanto como fuente de energía como materia prima. Cuando el precio del crudo, el gas natural licuado (GNL) y el transporte marítimo sube, los márgenes se reducen rápidamente .
Esto afecta desde la producción de plásticos hasta fertilizantes, pinturas y materiales industriales.
Las compañías mineras también están bajo presión. Sus operaciones dependen de grandes cantidades de:
Además, las alteraciones en rutas comerciales dificultan tanto la exportación de minerales como la importación de equipos y suministros .
Fabricantes de alimentos, productos de limpieza, cosméticos o artículos del hogar enfrentan costos más altos en empaques, ingredientes, transporte y energía.
El problema adicional es la demanda: la incertidumbre económica está debilitando la confianza de los consumidores, lo que limita la capacidad de las empresas para subir precios sin perder ventas .
Gran parte del impacto económico está ligado a un punto geográfico muy específico: el estrecho de Ormuz, una angosta vía marítima entre Irán y Omán que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico.
Según la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), por allí pasaron unos 20 millones de barriles de petróleo al día en 2024, alrededor del 20% del consumo mundial de líquidos petroleros .
También transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado (GNL), lo que convierte a la zona en uno de los cuellos de botella energéticos más importantes del planeta .
Cuando el tráfico marítimo en esa ruta se vuelve riesgoso o se ralentiza, el impacto se transmite rápidamente a la economía global:
Europa y Asia son especialmente vulnerables porque dependen en gran medida de la energía del Golfo Pérsico .
Ante la incertidumbre, muchas compañías están adoptando medidas defensivas para limitar el daño financiero:
Algunas empresas han añadido recargos por combustible, subido precios o incluso reducido producción. Otras han rebajado previsiones financieras al reconocer que no pueden trasladar todos los costos a los consumidores .
Además, muchas multinacionales están revisando su exposición a dos puntos críticos del comercio global al mismo tiempo: el estrecho de Ormuz y el corredor del mar Rojo/Suez, ambos vulnerables a tensiones geopolíticas .
Analistas advierten que el impacto económico total aún podría aumentar. En muchos casos, los efectos tardan meses en reflejarse en los resultados financieros debido a coberturas de combustible, contratos de precio fijo o inventarios acumulados antes del conflicto .
Si la disrupción en Ormuz se prolonga o empeora, el aumento del costo de la energía y de las materias primas podría extenderse desde el transporte hacia sectores como alimentos, manufactura, química y comercio minorista .
Por eso, los 25.000 millones de dólares reportados hasta ahora deben verse como un cálculo inicial, no como la factura final. A medida que se ajusten contratos, suban seguros y se acumulen pérdidas de ventas, el impacto económico podría seguir creciendo en los próximos trimestres .
Comments
0 comments