Las restricciones están vinculadas a un conflicto regional más amplio que se intensificó a comienzos de 2026.
La guerra comenzó después de ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán el 28 de febrero de 2026, lo que desencadenó un enfrentamiento más amplio entre Irán y sus adversarios.
Tras esos ataques, Irán empezó a ejercer un control mucho más estricto sobre el tránsito marítimo en el estrecho y advirtió que los barcos vinculados a países implicados en los ataques podrían ser bloqueados.
El resultado fue una fuerte caída del tráfico marítimo en una de las rutas más transitadas del mundo.
La interrupción del tránsito provocó rápidamente un embotellamiento marítimo.
Algunos reportes mencionaron aproximadamente 3.200 marinos atrapados en barcos afectados por las restricciones.
Otros cálculos basados en datos del OMI sugieren que en ciertos momentos de la crisis alrededor de 2.000 barcos y unos 20.000 marinos quedaron varados dentro o cerca del estrecho.
Las cifras varían porque la situación ha cambiado constantemente: algunos buques han conseguido autorización para cruzar, mientras que otros han retrasado su viaje o han intentado buscar rutas alternativas.
Ante las nuevas condiciones, varios gobiernos optaron por contactos diplomáticos directos con Irán.
Tailandia fue uno de los casos más claros. Funcionarios tailandeses iniciaron conversaciones con Teherán después de que ocho barcos con bandera tailandesa quedaran varados cerca del estrecho, y posteriormente lograron asegurar el paso para algunos de sus petroleros.
Pakistán también llegó a un acuerdo para que 20 barcos con bandera pakistaní pudieran cruzar el estrecho de forma escalonada, con un número limitado de tránsitos diarios.
Informes regionales indican que Malasia podría haber obtenido autorización para algunos de sus buques tras contactos diplomáticos, aunque la evidencia pública sobre ese caso es menos consistente que en los ejemplos de Tailandia o Pakistán.
Mientras tanto, varias potencias —entre ellas Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón— han respaldado iniciativas internacionales para garantizar el tránsito seguro por el estrecho, aunque no hay confirmación clara de acuerdos bilaterales específicos entre esos países e Irán.
La atención global se explica por el papel central del estrecho en el comercio energético.
Cada día, enormes volúmenes de petróleo crudo y gas natural licuado salen de los países del Golfo y pasan por Ormuz rumbo a mercados de Asia, Europa y otras regiones.
Cuando el tránsito se vuelve incierto o peligroso, el impacto se extiende rápidamente:
Incluso restricciones parciales pueden provocar ondas de choque en los mercados internacionales.
La crisis también ha reactivado un debate jurídico importante.
Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), los barcos tienen derecho al llamado paso en tránsito por los estrechos utilizados para la navegación internacional, lo que implica que deberían poder cruzarlos sin interrupciones ni permisos especiales.
Expertos legales señalan que, en principio, ningún país debería convertir unilateralmente un estrecho internacional en un corredor sujeto a autorización política.
Sin embargo, el caso de Ormuz es complejo. El estrecho se encuentra entre Irán y Omán, y Teherán ha mantenido durante años una interpretación distinta de cómo deben aplicarse las normas de navegación en esas aguas.
La crisis de 2026 demuestra hasta qué punto los conflictos regionales pueden afectar infraestructuras clave del comercio global.
Lo que normalmente es una ruta marítima rutinaria se ha convertido en una palanca de presión geopolítica, obligando a gobiernos, empresas navieras y comerciantes de energía a depender de negociaciones diplomáticas para mover mercancías a través de uno de los pasos marítimos más importantes del planeta.
Mientras continúe la tensión regional, el paso seguro por el Estrecho de Ormuz probablemente dependerá menos de las normas tradicionales de navegación y más de equilibrios políticos, disuasión militar y negociaciones entre Estados.
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