El tribunal concluyó que las acciones de Euroclear —al bloquear el acceso a los activos— fueron ilegales y causaron daños al banco central ruso, por lo que concedió la indemnización completa reclamada.
El proceso se celebró a puerta cerrada, lo que también generó críticas por parte de la defensa de Euroclear.
La disputa se origina en las sanciones impuestas por la Unión Europea y sus aliados tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Como parte de esas medidas, los países occidentales congelaron las reservas internacionales del Banco Central de Rusia depositadas en sus instituciones financieras.
Se estima que alrededor de 210.000 millones de euros en activos soberanos rusos permanecen inmovilizados en Europa, y la mayor parte se encuentra en Euroclear, con sede en Bruselas.
Euroclear no tomó la decisión por iniciativa propia. Como infraestructura financiera regulada en la UE, simplemente aplicó las sanciones europeas, que prohíben cualquier transacción relacionada con las reservas del banco central ruso.
Sin embargo, la demanda rusa argumenta que esa aplicación de sanciones constituye una privación ilegal de propiedad estatal y de ingresos financieros.
El conflicto legal también está ligado a una decisión política reciente en Europa.
La Regulación (UE) 2024/1469 permite que los beneficios generados por la reinversión de activos rusos congelados se utilicen para financiar la recuperación, reconstrucción y defensa de Ucrania.
Estos activos siguen congelados —no confiscados— pero generan ingresos financieros mientras permanecen inmovilizados. Esos beneficios ya han producido miles de millones de euros, algunos de los cuales han sido transferidos para apoyar a Ucrania.
Desde la perspectiva de Moscú, esto refuerza su argumento de que los países occidentales están utilizando recursos financieros rusos para financiar a Ucrania, lo que ha intensificado la batalla judicial.
La empresa sostiene que:
El argumento central de Euroclear es que simplemente cumplió la legislación europea sobre sanciones, que obliga a bloquear las reservas rusas.
La posibilidad de ejecutar la sentencia fuera de Rusia es muy incierta.
Euroclear está establecida en Bélgica y los activos siguen congelados bajo legislación europea. Para cobrar la indemnización en el extranjero, Rusia tendría que lograr que tribunales de otros países reconozcan la sentencia rusa, algo considerado muy improbable.
Los expertos legales señalan que los tribunales de la UE difícilmente ejecutarían una resolución que contradice directamente las sanciones europeas.
Rusia podría intentar incautar activos o negocios vinculados a Euroclear dentro de su territorio, pero recuperar la totalidad de la suma a nivel internacional sería extremadamente difícil.
El caso forma parte de una disputa mucho mayor sobre el destino de las reservas rusas congeladas en Occidente.
Los gobiernos occidentales sostienen que congelar los activos —y usar los beneficios generados por ellos— es una respuesta legal a la invasión de Ucrania y una forma de apoyar a Kiev sin confiscar directamente el capital.
Rusia, por su parte, considera estas medidas una expropiación ilegal de propiedad soberana y ha iniciado múltiples desafíos legales.
Esto ha creado un enfrentamiento jurídico en varios niveles:
Aunque el fallo de Moscú puede tener un efecto limitado fuera de Rusia, muestra cómo la disputa sobre las reservas congeladas se ha transformado en una compleja batalla legal internacional entre gobiernos, tribunales y el sistema financiero global.
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