Un análisis global de unos 21.400 tramos de ríos entre 1985 y 2023 detecta una disminución del oxígeno disuelto en todo el planeta, con una caída media estimada de alrededor del 2,1%. Los investigadores usaron datos satelitales y modelos de aprendizaje automático para identificar una tendencia constante de desoxigen...

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Los ríos de agua dulce en todo el planeta están perdiendo oxígeno lentamente, según un nuevo análisis global que siguió la evolución del oxígeno disuelto en más de 21.000 tramos de ríos durante casi cuatro décadas. El estudio, publicado en Science Advances, muestra que el aumento de las temperaturas y las olas de calor cada vez más frecuentes están reduciendo de forma constante el oxígeno disponible en el agua, un recurso vital para peces, invertebrados y otros organismos acuáticos.
Los resultados indican que los ríos están empezando a experimentar un proceso de desoxigenación similar al observado desde hace años en lagos y océanos, lo que genera preocupación por un posible aumento de condiciones de hipoxia —niveles peligrosamente bajos de oxígeno— a lo largo de este siglo si el calentamiento continúa.
Para estudiar las tendencias a largo plazo, los investigadores analizaron observaciones satelitales y datos ambientales mediante un modelo de aprendizaje automático que abarcó 21.439 tramos de ríos en todo el mundo entre 1985 y 2023.
En ese conjunto de ríos, las concentraciones de oxígeno disuelto mostraron una tendencia descendente constante, con una reducción media de aproximadamente −0,045 miligramos por litro por década.
Otros análisis basados en el mismo conjunto de datos estiman que los niveles medios de oxígeno en los ríos globales han caído alrededor de un 2,1% desde 1985.
Puede parecer un descenso pequeño, pero en los ecosistemas acuáticos el oxígeno disponible está muy limitado. Incluso reducciones modestas pueden acercar a los organismos a umbrales críticos en los que peces, insectos y otros animales comienzan a tener dificultades para sobrevivir.
El mecanismo principal es físico: el agua caliente puede disolver menos oxígeno que el agua fría. A medida que sube la temperatura del agua, disminuye directamente la capacidad del río para retener oxígeno.
El cambio climático intensifica este proceso de varias maneras:
• Temperaturas medias del agua más altas, que reducen la solubilidad del oxígeno.
• Olas de calor, que provocan picos de calentamiento capaces de empujar rápidamente a los ríos hacia condiciones de estrés por falta de oxígeno.
• Mayor actividad biológica en aguas cálidas, lo que aumenta el consumo de oxígeno por respiración y descomposición.
En conjunto, estos factores reducen la oferta de oxígeno mientras aumentan su demanda dentro del ecosistema.
El análisis global identifica a los ríos tropicales como los principales focos emergentes de pérdida de oxígeno.
Esto se debe principalmente a dos razones.
Primero, estos ríos ya tienen temperaturas elevadas. Como la capacidad del agua para retener oxígeno disminuye rápidamente con el calor, incluso pequeños aumentos adicionales pueden provocar caídas importantes en la concentración de oxígeno.
Segundo, muchos ecosistemas tropicales ya operan cerca de sus límites de tolerancia térmica, lo que deja menos margen para adaptarse a nuevas subidas de temperatura.
Por ello, regiones tropicales de Asia del Sur, África y América del Sur podrían enfrentar algunas de las presiones de oxígeno más intensas en los sistemas de agua dulce en las próximas décadas.
Cuando el oxígeno disuelto cae por debajo de niveles críticos, los ríos pueden entrar en hipoxia, una condición a veces llamada “zona muerta” acuática.
En estas situaciones, los peces pueden asfixiarse, las cadenas alimentarias se alteran y pueden producirse mortandades masivas de organismos acuáticos.
Los científicos advierten que el cambio climático podría aumentar la frecuencia y la duración de los episodios de bajo oxígeno en ríos de todo el mundo durante las próximas décadas.
Investigaciones anteriores ya habían observado este patrón. En un análisis de cientos de ríos en América del Norte y Europa, el 70% mostró descensos de oxígeno al mismo tiempo que aumentaban las temperaturas del agua.
Si el calentamiento continúa, algunos ríos podrían alcanzar periódicamente niveles de oxígeno capaces de causar estrés grave —o incluso la muerte— en especies acuáticas sensibles.
El calentamiento global no actúa solo. Diversas actividades humanas pueden intensificar la pérdida de oxígeno en los ríos.
Cambios en el uso del suelo, agricultura intensiva y escorrentía urbana pueden aportar nutrientes y materia orgánica a los cursos de agua. Cuando este material se descompone, los microorganismos consumen oxígeno, reduciendo aún más sus niveles.
Las actividades humanas ya han alterado el ciclo global del oxígeno en aguas continentales, modificando cómo se produce y consume en los ecosistemas de agua dulce.
Además, infraestructuras como presas y alteraciones del caudal de los ríos pueden cambiar la dinámica del oxígeno al ralentizar el movimiento del agua o alterar los procesos de mezcla, aunque el impacto varía entre sistemas fluviales.
Este análisis global refuerza una conclusión cada vez más clara entre los científicos: la desoxigenación se está convirtiendo en una característica cada vez más extendida de los sistemas de agua dulce del planeta.
Históricamente, los ríos han recibido menos atención que los océanos y los lagos en los estudios sobre oxígeno. Sin embargo, son corredores ecológicos esenciales que sostienen biodiversidad, pesca y suministro de agua potable para miles de millones de personas.
Si las temperaturas globales siguen aumentando, los investigadores esperan que los ecosistemas fluviales —especialmente en regiones tropicales— enfrenten episodios cada vez más frecuentes de bajo oxígeno, con posibles consecuencias profundas para la biodiversidad y la estabilidad de los ecosistemas de agua dulce en las próximas décadas.
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Un análisis global de unos 21.400 tramos de ríos entre 1985 y 2023 detecta una disminución del oxígeno disuelto en todo el planeta, con una caída media estimada de alrededor del 2,1%.
Un análisis global de unos 21.400 tramos de ríos entre 1985 y 2023 detecta una disminución del oxígeno disuelto en todo el planeta, con una caída media estimada de alrededor del 2,1%. Los investigadores usaron datos satelitales y modelos de aprendizaje automático para identificar una tendencia constante de desoxigenación en ríos a escala mundial.
Los científicos advierten que el calentamiento climático, junto con la contaminación y cambios en el uso del suelo, podría aumentar los episodios de bajo oxígeno que amenazan ecosistemas y pesquerías de agua dulce.