Durante la revisión, la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC) también solicitó información adicional al solicitante, Citigroup Global Markets Holdings. Entre otros puntos, pidió detalles sobre:
Estos requerimientos formaban parte del proceso para demostrar estabilidad financiera y capacidad operativa.
Para mayo de 2026, la solicitud de Citi desapareció de la lista pública de aprobaciones pendientes de la CSRC, una señal habitual de que el proceso regulatorio ha superado su última etapa.
La aprobación salió a la luz la misma semana en que Jane Fraser viajó a Pekín como parte de la delegación presidencial estadounidense para una reunión entre Donald Trump y Xi Jinping.
Esa coincidencia alimentó especulaciones sobre si la diplomacia bilateral había influido directamente en el resultado. Sin embargo, los reportes disponibles solo confirman que los eventos ocurrieron simultáneamente.
Dado el largo proceso regulatorio previo y los requisitos técnicos exigidos por el regulador chino, la autorización se entiende mejor como la culminación de una revisión de varios años, no como una decisión política tomada en un momento específico.
Según documentos regulatorios y reportes sobre la solicitud, el negocio propuesto para la nueva unidad en China incluye tres actividades principales:
Estas funciones permitirían a Citi participar directamente en ofertas de acciones, emisiones de deuda y servicios de negociación para clientes dentro del mercado doméstico chino.
La documentación final de la licencia aún no se ha publicado completamente, por lo que el alcance exacto de las operaciones podría ampliarse a medida que la firma solicite permisos adicionales tras su lanzamiento.
Antes de este cambio, Citigroup operaba en el mercado de valores chino a través de una empresa conjunta con Orient Securities, creada cuando la normativa solo permitía a las entidades extranjeras tener participaciones minoritarias en corredoras locales.
Ese modelo era común durante años debido a los límites regulatorios a la propiedad extranjera.
Con el tiempo, Pekín empezó a flexibilizar esas restricciones. El proceso se aceleró alrededor del acuerdo comercial entre Estados Unidos y China de 2020, cuando el gobierno chino adelantó la eliminación de los límites de propiedad extranjera en empresas de valores, incluidas las actividades de banca de inversión, corretaje y suscripción.
La eliminación de esos topes abrió la puerta a que bancos internacionales establezcan filiales completamente controladas en lugar de depender de socios locales.
La aprobación de Citigroup forma parte de una tendencia más amplia en la que China ha ido permitiendo mayor participación de instituciones financieras internacionales en su mercado de capitales.
En 2023, por ejemplo, el regulador aprobó que Standard Chartered estableciera una firma de valores totalmente extranjera que ofrece servicios como corretaje y suscripción.
Otros gigantes financieros globales, incluidos JPMorgan y Goldman Sachs, también han ampliado su control sobre operaciones financieras en China mediante participaciones mayoritarias o entidades totalmente propias a medida que las restricciones regulatorias se relajaban.
Esta política refleja el intento de China de internacionalizar su sistema financiero y atraer experiencia y capital globales, al tiempo que mantiene una supervisión regulatoria estricta.
Para Citigroup, contar con una corredora propia en China significa acceso directo al mercado local de capitales. En lugar de depender de asociaciones o canales offshore, el banco podrá competir por:
Para China, la autorización refuerza una estrategia de apertura selectiva del sector financiero: permitir mayor participación de grandes instituciones internacionales mientras integra gradualmente sus mercados con el sistema financiero global.
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