Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD y responsable de la expansión internacional, confirmó que la empresa mantiene conversaciones con varios grupos del sector.
Por ahora, no se conocen detalles clave como el precio de las posibles operaciones, el calendario o el modelo legal (compra, alquiler o asociación). Tampoco está claro si las conversaciones terminarán en acuerdos definitivos.
Una razón importante es el cambio en la política comercial de la Unión Europea.
La Comisión Europea adoptó aranceles compensatorios a los vehículos eléctricos importados desde China, que entraron en vigor el 30 de octubre de 2024.
En el caso de BYD, el arancel provisional se situó en 17,4%, inferior al de otros fabricantes chinos como SAIC (37,6%) o Geely (19,9%), pero aun así supone un coste relevante para los coches exportados desde China.
Fabricar dentro de Europa podría ayudar a BYD a:
Además, reutilizar plantas existentes permitiría entrar más rápido en producción que construyendo fábricas totalmente nuevas.
Las informaciones disponibles indican que BYD analiza instalaciones vinculadas a Stellantis que están infrautilizadas, pero no hay confirmación de qué plantas concretas participarían.
Algunos reportes señalan que las conversaciones podrían involucrar instalaciones en países como Italia o Alemania.
En paralelo, Stellantis lleva tiempo evaluando vender o compartir parte de su capacidad industrial en Europa debido a la sobrecapacidad. Según reportes, el grupo ha considerado hasta cuatro fábricas potenciales para venta o asociación, con instalaciones en países como Francia, Italia o España entre las candidatas.
Aun así, ninguna de esas plantas ha sido confirmada oficialmente como parte de las conversaciones con BYD.
El interés por fábricas europeas forma parte de un plan más amplio de expansión industrial en el continente.
BYD ya ha anunciado proyectos de producción en Europa, incluidos:
La compañía busca combinar estas nuevas instalaciones con otras posibles plantas adquiridas o reutilizadas para acelerar su presencia industrial en el continente.
Tomar el control de fábricas existentes permitiría a BYD aumentar su capacidad de producción europea más rápido y con menos inversión inicial que levantar nuevas instalaciones desde cero.
Si se concretan estos acuerdos, reflejarían un cambio importante en la estrategia de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos.
Durante años, muchas marcas entraron en Europa principalmente exportando coches desde China. Ahora el movimiento apunta a producir directamente dentro del mercado europeo.
Esto podría tener varios efectos:
Al mismo tiempo, también plantea un dilema para fabricantes tradicionales como Stellantis: vender o compartir capacidad industrial puede ayudar a reducir costes, pero también fortalecer a nuevos competidores en el mercado europeo.
Por ahora, el panorama sigue abierto. Las fuentes confirman conversaciones y una intención estratégica clara, pero no hay acuerdos cerrados ni detalles sobre producción, modelos o impacto laboral.
Comments
0 comments