La defensa de TikTok se basó en su posición en el mercado. La empresa argumentó que es un competidor en rápido crecimiento frente a plataformas consolidadas, no un cuello de botella dominante. Según su planteamiento, el DMA está pensado para limitar a gigantes ya establecidos, no a actores que todavía están desafiando a esos incumbentes.
El 17 de julio de 2024, el Tribunal General desestimó el recurso de ByteDance en el Caso T‑1077/23, confirmando la designación de la Comisión Europea y obligando a la empresa a asumir los costes del proceso.
Los jueces concluyeron que TikTok cumplía los umbrales cuantitativos establecidos por el DMA para ser considerado gatekeeper y que ByteDance no logró desmontar la presunción legal derivada de esos criterios.
La sentencia fue relevante porque representó una de las primeras interpretaciones sustanciales del Digital Markets Act en los tribunales. Al respaldar a la Comisión, el tribunal reforzó el enfoque europeo de identificar y regular a las plataformas influyentes desde etapas relativamente tempranas.
El fallo refleja una diferencia clave entre el DMA y el derecho clásico de competencia.
Tradicionalmente, las autoridades antimonopolio necesitan demostrar durante años que una empresa abusó de su posición dominante antes de imponer remedios. El DMA funciona de forma distinta: permite imponer obligaciones cuando una plataforma alcanza cierto tamaño e importancia estructural en el mercado digital.
Eso significa que las empresas pueden quedar sujetas a reglas estrictas incluso mientras siguen expandiéndose.
También demuestra que la ley no está dirigida únicamente contra Silicon Valley. ByteDance fue designada gatekeeper junto con Alphabet, Amazon, Apple, Meta y Microsoft en la primera ronda de plataformas reguladas.
El tribunal no negó que TikTok haya desafiado a plataformas consolidadas como YouTube o Instagram. Sin embargo, subrayó que el DMA se centra principalmente en la escala de la plataforma y su capacidad de actuar como puerta de acceso en el mercado digital, no solo en su historia competitiva.
En otras palabras, una empresa puede ser al mismo tiempo un competidor disruptivo y un gatekeeper si alcanza suficiente tamaño e influencia sobre el ecosistema digital.
Esta interpretación amplía el alcance del DMA más allá de los casos clásicos de monopolio.
La presión regulatoria sobre TikTok en Europa no se limita a la competencia.
Responsables políticos europeos han expresado repetidamente inquietudes sobre el posible acceso a datos de usuarios europeos por parte de entidades afiliadas en China, debido a que la empresa pertenece a ByteDance, con sede en Pekín. Estas preocupaciones se relacionan más con privacidad, ciberseguridad y seguridad nacional que con el propio DMA.
Por ello, el debate sobre TikTok en Europa suele abarcar varios marcos legales a la vez: protección de datos, regulación de plataformas digitales y discusiones sobre influencia extranjera.
Para abordar las preocupaciones sobre soberanía de datos, TikTok lanzó Project Clover, su programa europeo de seguridad de datos.
La iniciativa busca almacenar los datos de usuarios europeos dentro de la región y reducir las transferencias internacionales mediante centros de datos ubicados en Irlanda y Noruega.
La empresa también afirma que los datos europeos se guardan en un entorno dedicado —un “enclave europeo”— y que la firma de ciberseguridad NCC Group supervisa de forma independiente los controles de protección y los flujos de datos.
Aunque el proyecto pretende tranquilizar a los reguladores, no modifica las obligaciones de TikTok bajo el DMA ni elimina otras preocupaciones regulatorias.
Los reguladores europeos también examinan TikTok desde la perspectiva de la seguridad de menores y las características potencialmente adictivas de la plataforma.
Investigaciones vinculadas al Parlamento Europeo destacan preocupaciones sobre la influencia de la app en menores y los riesgos derivados de diseños que incentivan la participación constante.
Estas cuestiones se abordan principalmente en otros marcos regulatorios —como normas de protección al consumidor o de gestión de riesgos en plataformas—, pero refuerzan la percepción de TikTok como una plataforma sistémicamente relevante con impacto social significativo.
Ser considerado gatekeeper implica obligaciones regulatorias importantes.
Si una empresa incumple las normas del DMA, la Comisión Europea puede imponer multas sustanciales y medidas correctivas diseñadas para restaurar la competencia y proteger a los usuarios.
Para TikTok, el panorama regulatorio europeo es acumulativo. La empresa enfrenta simultáneamente:
Esto convierte a Europa en uno de los entornos regulatorios más exigentes para la plataforma.
TikTok intentó presentarse como el tipo de competidor disruptivo que el Digital Markets Act debería proteger en lugar de regular.
Los tribunales europeos adoptaron otra perspectiva: cuando una plataforma alcanza suficiente escala y funciona como una puerta de acceso clave en los mercados digitales, puede quedar sujeta al DMA independientemente de su origen o narrativa de crecimiento.
Ese precedente va mucho más allá de TikTok. Confirma que las nuevas reglas europeas de competencia digital pueden aplicarse a plataformas en rápido crecimiento, empresas tecnológicas no estadounidenses y servicios cuyo impacto se extiende a varios ámbitos regulatorios.
Para los responsables políticos europeos, el mensaje central del DMA queda reforzado: regular a las plataformas poderosas antes de que su dominio sea irreversible.