La misma agencia señaló que los flujos por Ormuz en 2024 y en el primer trimestre de 2025 representaron más de una cuarta parte del comercio mundial de petróleo transportado por mar. Además, alrededor de una quinta parte del comercio global de gas natural licuado también transitó por el estrecho en 2024 .
Por eso el crudo puede subir incluso antes de que haya una pérdida de suministro confirmada. A los operadores les basta con ver un mayor riesgo de retrasos, seguros más caros, desvíos o inseguridad para los petroleros. Pepperstone describió el riesgo de interrupción de suministro a través de Ormuz como un factor central en la formación de precios del petróleo durante el último ciclo de tensión entre EE. UU. e Irán .
Las cifras publicadas pertenecen a momentos distintos del mercado, no a una sola serie continua. Aun así, apuntan en la misma dirección: petróleo al alza y renta variable bajo presión.
Un reporte señaló que el Brent, referencia internacional del crudo, subió un 3,8% hasta 112,30 dólares por barril, mientras el WTI, referencia estadounidense, avanzó en una proporción similar hasta 105,60 dólares, tras renovarse la preocupación por la seguridad del tránsito por el Estrecho de Ormuz y por afirmaciones navales iraníes relacionadas con buques estadounidenses .
Otro informe de mercado describió un salto de alrededor del 7% en el Brent, hasta 96,85 dólares en las primeras operaciones asiáticas, mientras los futuros del S&P 500 retrocedían cerca de un 0,9% al deteriorarse el apetito por el riesgo . Business Insider también informó de nuevas subidas del petróleo y de un cierre a la baja de las acciones estadounidenses mientras los operadores evaluaban la posibilidad de que el conflicto con Irán volviera a calentarse
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La reacción más inmediata, por tanto, se ve en el crudo. La presión sobre las acciones aparece cuando el mercado empieza a calcular las consecuencias más amplias de un posible shock energético .
Un petróleo más caro puede golpear a las bolsas por varias vías. Pepperstone señaló que el encarecimiento de la energía estaba elevando las expectativas de inflación y podía presionar a la renta variable mundial, al tiempo que daba apoyo al oro en ese entorno . UBS también describió caídas en las bolsas globales a medida que el conflicto en Oriente Medio aumentaba las preocupaciones por una interrupción del suministro de petróleo
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El mecanismo es relativamente directo. Si los inversores creen que los costes de la energía seguirán altos, se preocupan por la inflación, por los márgenes de las empresas y por el consumo. En ese clima, muchos reducen exposición a activos de riesgo. Eso no significa que todas las acciones caigan igual, ni que todos los mercados reaccionen con la misma intensidad. El punto mejor respaldado por las fuentes es macroeconómico: el petróleo es la vía principal de contagio, y la debilidad bursátil llega cuando el crudo reaviva los temores inflacionarios y la aversión al riesgo .
La distinción clave está entre una prima de riesgo geopolítico y una interrupción material del flujo de petróleo. Los reportes citados hablan de precios moviéndose por nuevas preocupaciones, afirmaciones navales y ansiedad del mercado en torno a Ormuz . Por sí solos, no demuestran un colapso duradero del tránsito.
Ese matiz importa. La EIA indicó que los flujos totales de petróleo por el Estrecho de Ormuz en el primer trimestre de 2025 se mantuvieron relativamente estables frente a 2024, incluso en un contexto de conflicto regional . Standard Chartered también describió el petróleo como la principal vía por la que el conflicto con Irán afecta a los precios de los activos, dijo que el impacto de mercado había sido limitado hasta entonces y señaló que la cuestión clave era cuándo el estrecho volvería a ser suficientemente seguro para la navegación de petroleros y buques de gas
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Si los buques siguen circulando, una subida del petróleo puede funcionar como una prima de miedo que se modera cuando baja la tensión. Si, en cambio, el paso seguro se ve afectado de forma material y prolongada, el golpe para el crudo y para las bolsas sería más difícil de absorber .
El daño de mercado aumentaría si hubiera pruebas claras de que los petroleros y buques de gas no pueden transitar Ormuz con seguridad durante un periodo prolongado. Eso haría más difícil tratar la subida del crudo como un episodio temporal y reforzaría los canales de inflación y presión bursátil descritos por los analistas .
Las señales principales son tres:
Las tensiones entre EE. UU. e Irán cerca del Estrecho de Ormuz tienden a impulsar el petróleo y a pesar sobre las bolsas porque el estrecho concentra una parte muy relevante del comercio energético global. El mercado no espera a que falte físicamente el petróleo: pone precio al riesgo de que el tránsito se vuelva inseguro, lento o más caro .
La magnitud del golpe dependerá de la diferencia entre miedo y flujo real. Si todo queda en una prima geopolítica, la volatilidad puede reducirse. Si la navegación por Ormuz queda realmente comprometida, el shock sería mucho más serio para el petróleo, la inflación y los mercados globales .
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