El punto central no es si el paciente desea evitar meses de ortodoncia previa, sino si el ortodoncista y el cirujano maxilofacial pueden establecer una oclusión transicional estable en el momento de la cirugía . Dicho de forma práctica: los dientes no tienen que estar perfectamente alineados antes de operar, pero las arcadas superior e inferior sí deben encajar lo bastante bien como para guiar la posición de los maxilares y permitir que la ortodoncia termine el ajuste después
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Si antes de mover los maxilares hace falta una alineación importante, nivelación, descompensación dental, manejo de espacios por extracciones o coordinación compleja de las arcadas, la ortodoncia presurgical no debería omitirse . El enfoque “surgery first” funciona mejor cuando la ortodoncia posterior puede terminar el caso de forma predecible, no cuando la ortodoncia previa es necesaria para que la cirugía sea posible
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La cirugía primero es más adecuada cuando la discrepancia esquelética de los maxilares es el problema principal y las alteraciones dentales son lo bastante limitadas como para manejarse después de la operación . Entre las características favorables se incluyen:
En general, la ortodoncia presurgical debe mantenerse cuando la posición de los dientes puede comprometer la colocación de los maxilares o hacer inestable la mordida inmediata tras la cirugía . Algunas señales de alerta son:
Muchos pacientes con deformidades dentofaciales tienen compensación dental: los dientes se inclinan o se desplazan para camuflar parcialmente la discrepancia de los maxilares . En la secuencia convencional, la ortodoncia presurgical suele utilizarse para descompensar esos dientes antes de la cirugía, de modo que los maxilares puedan moverse hacia la relación esquelética prevista
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Omitir esa fase solo es razonable cuando la compensación es lo bastante leve como para no distorsionar el plan quirúrgico ni dejar una mecánica posquirúrgica demasiado difícil . Si la compensación es severa, la cirugía primero puede hacer menos fiable la planificación del movimiento mandibular o maxilar y dejar al ortodoncista un acabado más complejo después de la operación
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La decisión de usar cirugía primero debe tomarse de manera conjunta entre el ortodoncista y el cirujano maxilofacial, no solo por preferencia del paciente . La evaluación suele comprobar si el movimiento propuesto de los maxilares y la mordida resultante son viables mediante exploración clínica, análisis cefalométrico, modelos dentales o escaneos digitales, y planificación quirúrgica en modelos o virtual
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Una regla práctica es esta: considerar “surgery first” cuando la cirugía puede crear una mordida transicional estable y el trabajo ortodóncico restante es realista después de operar . Elegir ortodoncia primero cuando se necesita mover de forma sustancial los dientes antes de posicionar los maxilares con precisión
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La cirugía ortognática “surgery first” puede ser útil en el caso adecuado, pero no es una forma de esquivar los principios básicos de la ortodoncia . Los mejores candidatos son quienes tienen arcadas dentales, discrepancia esquelética, salud oral, nivel de cooperación y un equipo tratante que permiten lograr una mordida quirúrgica estable antes de completar toda la preparación dental presurgical
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