Neumann ha criticado duramente al gobierno alemán por lo que considera ceder a las presiones talibanas. Denuncia que Berlín concedió a los talibanes varios consulados en Alemania a cambio de poder deportar afganos de vuelta a Afganistán, normalizando así las relaciones con un régimen que oprime a las mujeres . Citó informes que indican que las autoridades alemanas se preparaban para deportar a afganos sin condenas penales, incluso mientras la Comisión Europea afirmaba que las conversaciones se limitaban a terroristas, asesinos y violadores convictos
. Neumann calificó las deportaciones de "no solo un fracaso humanitario, sino un error estratégico" que deja a Europa vulnerable a las presiones talibanas
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A finales de junio de 2026, una delegación talibán visitó Bruselas para mantener conversaciones con funcionarios de la UE, el primer contacto directo del bloque con el grupo desde que tomó el poder . Bélgica emitió visados restringidos de un día para la delegación
. La Comisión Europea describió las reuniones como "conversaciones técnicas" centradas en el retorno de migrantes. Neumann rechazó de plano ese encuadre: "No existe el compromiso técnico con los talibanes. Es normalización política sin rendición de cuentas"
. Escribió en X: "La Comisión celebró hoy 'conversaciones técnicas' con los talibanes en Bruselas. Menudo espectáculo. Los talibanes no buscan discusiones técnicas con la UE; buscan legitimidad"
. Junto a otros 27 eurodiputados y ex parlamentarias afganas, envió una carta abierta a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y al primer ministro belga, Bart De Wever, exigiendo que no se celebraran conversaciones en Bruselas hasta que se cumplieran las condiciones de la UE
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Neumann afirma que los talibanes han establecido lo que muchas mujeres afganas describen como apartheid de género: "un sistema coherente diseñado para borrar a las mujeres de la vida pública" . Las condiciones específicas que ella y otras fuentes detallan incluyen:
El argumento central de Neumann es que el compromiso de Europa con los talibanes —el acuerdo de consulados por deportaciones de Alemania, las conversaciones de la UE en Bruselas y el encuadre de las reuniones como "técnicas"— equivale a una normalización política paso a paso de un régimen que ha intensificado su opresión sobre mujeres y niñas. Advierte que este enfoque erosiona la credibilidad y la seguridad de Europa, y que la comunidad internacional "está empezando lentamente a adaptarse" al gobierno talibán como la nueva normalidad .