El récord de julio también fue la prolongación de un primer semestre extraordinario. Entre enero y junio, las startups captaron 510.000 millones de dólares en todo el mundo, más que los 440.000 millones invertidos durante todo 2025 . Ese periodo incluyó rondas excepcionales como los 122.000 millones de dólares de OpenAI y los 65.000 millones obtenidos por Anthropic .
La concentración se aprecia con especial claridad en las cifras acumuladas del primer semestre. OpenAI, Anthropic y xAI reunieron aproximadamente 237.000 millones de dólares, casi la mitad de toda la financiación mundial de capital riesgo . OpenAI y Anthropic, por sí solas, representaron el 43% del total global del semestre .
En el segundo trimestre, las tres mayores operaciones de capital riesgo del mundo correspondieron a empresas estadounidenses de IA. La primera fue la ronda de 65.000 millones de dólares de Anthropic .
En julio, las rondas de IA conocidas sumaron 13.600 millones de dólares distribuidos en 163 operaciones. Las mayores fueron las de SafeSuper AI, Fireworks AI y Quantum Systems . En el conjunto del mercado, sin embargo, la mayor operación del mes fue una inversión de 10.000 millones de dólares en Blue Origin, la primera financiación externa de la compañía espacial fundada por Jeff Bezos .
La inteligencia artificial absorbió aproximadamente el 80% del capital riesgo mundial, y solo cuatro empresas captaron cerca de dos tercios de toda la financiación .
Estados Unidos desplegó 412.700 millones de dólares en capital riesgo durante el primer semestre de 2026, una cifra que ya superaba el total invertido en el país durante todo 2025 . Además, el 73% de los 290.000 millones destinados a rondas estadounidenses de al menos 1.000 millones de dólares se concentró precisamente en esas grandes operaciones .
Las startups norteamericanas —de Estados Unidos y Canadá— captaron 392.000 millones de dólares en la primera mitad del año, el mayor total registrado en un periodo de seis meses . Estados Unidos representó aproximadamente el 81% de la inversión mundial de capital riesgo durante ese periodo.
El aumento de los dólares invertidos no reflejó una expansión generalizada del ecosistema. Los niveles récord se explican por unas pocas rondas enormes, no por un crecimiento del número total de operaciones . En la mayoría de las regiones, el recuento de acuerdos siguió descendiendo .
En otras palabras, el mercado no está financiando a muchas más empresas: está poniendo mucho más dinero en un grupo mucho más reducido de compañías consideradas ganadoras.
La financiación semilla cayó un 27% interanual, incluso cuando el volumen total de capital alcanzaba máximos . En Norteamérica, las rondas semilla y de inversores ángeles sumaron 4.900 millones de dólares en el segundo trimestre, un 15% menos que en el primero y un 27% menos que un año antes .
El resultado se parece a un mercado en forma de K: las empresas más consolidadas y las vinculadas a la IA reciben cantidades extraordinarias, mientras las startups en sus primeras etapas encuentran más dificultades para captar la atención de los inversores.
La concentración no afecta solo a las startups. Durante el primer trimestre de 2026, el 73,1% de todo el capital de capital riesgo comprometido fue a parar a solo cinco firmas, dejando en una posición muy difícil a los gestores emergentes .
La captación tradicional de fondos de capital riesgo sumó 67.000 millones de dólares repartidos entre 585 fondos. Los diez mayores se quedaron con 22.000 millones, el 32,9% del total, frente al 13% que concentraban en 2021 . Eso dejó unos 44.900 millones para los otros 575 fondos .
Las salidas de empresas respaldadas por capital riesgo —como ofertas públicas iniciales y adquisiciones— alcanzaron 350.000 millones de dólares en el primer semestre de 2026, casi el triple que en todo el año anterior .
Pero este repunte estuvo impulsado casi por completo por operaciones relacionadas con la IA, entre ellas la salida a los mercados públicos de SpaceX . Para la mayoría de las startups ajenas a la IA, la ventana de salida siguió prácticamente cerrada.
El patrón que emerge es el de un sector dividido en dos niveles. En la parte superior, un grupo reducido de empresas de IA de frontera —modelos capaces de competir en las tareas más avanzadas— y los grandes gestores de capital riesgo concentran las rondas, las valoraciones y el interés de los inversores institucionales.
En la parte inferior, las startups en fase inicial, los fondos pequeños y buena parte de las compañías que no están directamente vinculadas a la IA afrontan ciclos de captación más largos y menos alternativas de financiación .
Por eso, los 65.000 millones de julio son un récord real, pero no necesariamente una señal de prosperidad generalizada. El dato revela tanto el apetito inversor por la inteligencia artificial como la fragilidad de un mercado en el que cada vez menos empresas reciben una proporción cada vez mayor del dinero.