Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a aproximadamente 108.000 millones en todo 2025.[2] La principal consecuencia es un mayor coste del capital: los prestatarios más débiles pueden afrontar diferenciales más amplios o un acceso más l...
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Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How is the unprecedented wave of AI-infrastructure borrowing by technology companies— including Amazon, Alphabet, Meta, and Oracle issuing $. Article summary: The AI borrowing boom is adding a large, long-duration block of investment-grade supply just as bond investors must also absorb substantial government issuance. That can require lower bond prices and higher yields to cle. Topic tags: general, education, news, general web, user generated. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermark
La expansión de la inteligencia artificial está provocando una combinación poco habitual en los mercados de renta fija: las mayores empresas tecnológicas están pidiendo prestado a gran escala al mismo tiempo que los gobiernos emiten importantes volúmenes de deuda. Amazon, Alphabet, Meta y Oracle vendieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a aproximadamente 108.000 millones durante todo 2025, según un análisis de Reuters basado en datos de LSEG.2
Eso no significa que la deuda destinada a la IA sea la única responsable del aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. Sí implica que los inversores deben absorber una oleada concentrada de deuda corporativa a largo plazo, algo que puede encarecer la financiación en distintos segmentos de la renta fija.
Los grandes proveedores de servicios en la nube —conocidos como hyperscalers— están financiando centros de datos, sistemas eléctricos, chips y capacidad de nube mediante una combinación de flujo de caja, acciones y deuda. La escala de estas emisiones ya ha alterado la composición del mercado estadounidense de bonos corporativos con grado de inversión: se calcula que la deuda vinculada a la IA representaba aproximadamente el 30% de la nueva oferta neta denominada en dólares al cierre de 2025. Además, las emisiones de los grandes proveedores de nube superaron los 220.000 millones de dólares en 2026, según estimaciones citadas por IESE y Reuters.1
17
Una parte importante de la nueva deuda tiene vencimientos largos, incluidos bonos a 20 o 30 años. En términos del mercado, esto añade duración: sensibilidad a los cambios de los tipos de interés a largo plazo, en un momento en que los inversores ya deben absorber bonos del Tesoro, deuda de agencias públicas, titulizaciones hipotecarias y otros bonos corporativos.17
El mecanismo básico es el siguiente:
Los informes recientes describen a los inversores como relativamente cómodos con la calidad crediticia de empresas como Amazon y Alphabet, pero cada vez más exigentes con el rendimiento necesario para absorber el volumen de nuevas emisiones.18 Reuters también informó de un aumento de los diferenciales de financiación de los grandes emisores, incluido el incremento del diferencial mediano de algunos bonos de Amazon, Alphabet, Meta y Oracle.
2
Puede añadir presión en el extremo largo de la curva, pero una estimación concreta de entre 10 y 20 puntos básicos debe considerarse un escenario, no una previsión confirmada.
Los rendimientos del Tesoro dependen de varios factores simultáneos: las expectativas sobre los tipos oficiales a corto plazo, la inflación, la prima por plazo, el volumen de emisiones del Tesoro y la demanda de inversores nacionales y extranjeros. La deuda corporativa vinculada a la IA puede aumentar la oferta de duración y competir por las mismas fuentes de capital, pero no sustituye a esos factores más amplios.
Esa es la principal limitación de afirmar que el auge de la deuda de la IA causó por sí solo el reciente deterioro del mercado de bonos. Reuters ha advertido expresamente de que los inversores no deberían atribuir principalmente la “indigestión” del mercado estadounidense a la oleada de deuda de la IA, aunque las emisiones corporativas hayan alcanzado niveles récord.17
La conclusión más prudente es que el endeudamiento de la IA constituye un shock adicional de oferta, superpuesto a las presiones fiscales y monetarias. No es, por sí solo, una explicación suficiente para que el rendimiento del bono a 10 años se acerque al 4,75%.
Los grandes proveedores de nube con mejores calificaciones crediticias siguen teniendo acceso a financiación de grado de inversión. La presión es mayor para las empresas con balances más débiles, ingresos de IA aún no demostrados, grandes necesidades de refinanciación o menos margen en sus presupuestos de inversión.
Cuando compañías tecnológicas con calificaciones muy altas emiten grandes cantidades de deuda a diferenciales relativamente atractivos, pueden absorber una parte de la demanda que de otro modo se dirigiría a prestatarios corporativos más pequeños. Las empresas que buscan financiación pueden verse obligadas a pagar más, ofrecer concesiones mayores al emitir deuda o aplazar sus planes de endeudamiento. Algunos analistas han advertido de que los bonos de los grandes proveedores de nube pueden hacer que otros emisores con calificaciones similares parezcan caros o menos atractivos por comparación.25
Por tanto, el efecto no consiste simplemente en que “las grandes tecnológicas se endeuden más”. Lo que cambia es la competencia por el crédito en todo el mercado.
Los mayores rendimientos de referencia y los diferenciales corporativos más amplios encarecen la financiación de nuevos centros de datos y de la infraestructura asociada. Esto importa incluso para empresas con una sólida calidad crediticia: un proyecto de IA debe generar una rentabilidad superior a su coste de capital para crear valor.
Los tipos de largo plazo también afectan a las valoraciones bursátiles. El valor de una empresa depende en parte del valor presente de sus flujos de caja futuros. Cuando sube la tasa de descuento, los flujos de caja previstos para dentro de muchos años valen menos en el presente. El efecto suele ser mayor sobre las acciones de crecimiento de alta duración, cuyas valoraciones dependen de beneficios esperados a largo plazo.
El resultado puede ser un mercado dividido: la demanda de IA y las ventas de semiconductores pueden mantenerse fuertes, mientras el mayor coste de financiación y la tasa de descuento más elevada presionan las valoraciones tecnológicas.
Corea del Sur está expuesta tanto a la evolución global de los bonos como a su propio ciclo de semiconductores.
El rendimiento del bono soberano surcoreano a 30 años alcanzó el 4,67% en un informe de agosto. Entre las presiones inmediatas citadas figuraban los elevados precios de la energía, las expectativas de subidas de tipos y una menor demanda por parte de las aseguradoras de vida.31 Un informe posterior situó el rendimiento en el 4,751%, lo que muestra que el máximo exacto depende de la fecha y de la referencia de mercado utilizada.
35
Unos rendimientos estadounidenses a largo plazo más altos pueden reforzar una venta global de activos de larga duración y elevar los costes de financiación en Corea del Sur. Sin embargo, las pruebas disponibles no respaldan atribuir principalmente los movimientos del mercado de bonos coreano al endeudamiento estadounidense relacionado con la IA. También influyen factores internos como el precio del petróleo, las expectativas sobre los tipos locales, la demanda de las aseguradoras y el auge de los semiconductores.31
32
El ciclo de los chips plantea un dilema para el Banco de Corea. La fuerte demanda de servidores de IA y de memoria puede impulsar las exportaciones, los ingresos y el crecimiento, pero también añadir presión inflacionaria y reforzar las expectativas de una política monetaria más restrictiva. Analistas citados por Bloomberg elevaron sus expectativas de subidas de tipos del Banco de Corea al mejorar las perspectivas de crecimiento por el auge de los semiconductores.32
El propio Banco de Corea ha relacionado el aumento de los precios de los semiconductores con una mejora de los términos de intercambio y una mayor capacidad para sostener el consumo y la inversión internos.36 Para las empresas coreanas de chips, la demanda de IA es positiva desde el punto de vista operativo, pero más compleja desde el financiero: unas ventas mayores pueden respaldar la inversión, mientras que unos rendimientos elevados encarecen esa inversión.
Los tipos hipotecarios no son idénticos mecánicamente al rendimiento del bono del Tesoro a 10 años. Sin embargo, están influidos por los tipos de largo plazo, la valoración de los bonos respaldados por hipotecas y las expectativas de política monetaria. Cuando esos rendimientos se mantienen elevados, los nuevos prestatarios suelen afrontar una financiación más cara y una menor capacidad de compra.
La referencia media de una hipoteca estadounidense a 30 años llegó al 6,57% en uno de los informes citados.11 Aunque el coste de una hipoteca depende de más factores que el bono del Tesoro, unos rendimientos persistentemente altos suelen mantener elevadas las cuotas mensuales y dificultar las decisiones de compra o refinanciación.
Así aparece un efecto de segunda ronda de la expansión financiera de la IA. El endeudamiento inicial corresponde a empresas, pero un aumento más amplio de los tipos de mercado a largo plazo también puede afectar a los hogares, la demanda de vivienda y las decisiones de refinanciación.
Los críticos de la idea de que “la deuda de la IA provocó la subida de los tipos” señalan el endeudamiento del sector público. Los déficits federales persistentes y el elevado volumen de emisiones del Tesoro aumentan la cantidad de deuda pública que los inversores deben absorber y pueden elevar la prima por plazo. Desde esta perspectiva, la oferta fiscal y la preocupación por el riesgo presupuestario son el principal telón de fondo, mientras que la deuda de la IA es un factor secundario.17
La interpretación más equilibrada es que ambas fuerzas pueden operar al mismo tiempo:
La evidencia disponible respalda que las emisiones vinculadas a la IA contribuyen a la presión, pero no que expliquen por completo el movimiento de los rendimientos de largo plazo.2
17
Los rendimientos más altos perjudican a los propietarios de bonos de larga duración ya emitidos, porque los precios de los bonos suelen caer cuando suben los rendimientos del mercado. Para los nuevos compradores, en cambio, el reajuste puede mejorar los ingresos esperados y las rentabilidades futuras.
Actualmente, los inversores pueden encontrar rendimientos aproximados de entre el 4,75% y el 8% en determinados bonos de grandes proveedores de nube, según el emisor y el vencimiento. Se trata, en general, de bonos con grado de inversión y vencimientos largos.21
Esto puede resultar relevante para aseguradoras, fondos de pensiones, fundaciones y otros inversores que buscan activos capaces de casar con obligaciones a largo plazo.
La oportunidad no está exenta de riesgos. Los inversores siguen expuestos a:
Si la inflación y los tipos oficiales bajan con el tiempo, los tenedores de bonos de largo plazo podrían beneficiarse tanto de los cupones como de las ganancias de capital asociadas a una caída de los rendimientos. Pero el atractivo de la inversión dependerá de la selección crediticia, el vencimiento, el precio y la capacidad del comprador para soportar el riesgo de duración.
El auge de la infraestructura de IA está transformando el mercado de bonos al añadir una oferta inusualmente grande y concentrada de deuda corporativa a largo plazo. Esa oferta contribuye al cansancio de los inversores, amplía algunos diferenciales de financiación y eleva el coste de capital de determinados prestatarios.
Pero sería excesivo afirmar que la deuda de la IA, por sí sola, está llevando los rendimientos del Tesoro hacia el 4,75%. Los déficits fiscales, la oferta de deuda pública, la inflación, la política monetaria y la demanda de los inversores siguen siendo piezas esenciales de la explicación.
Para los inversores de renta fija con un horizonte largo, el reajuste puede convertir la tensión del mercado en una oportunidad selectiva de compra, siempre que el rendimiento compense adecuadamente los riesgos de duración, crédito y rentabilidad de las inversiones en IA.
Studio Global AI
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Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a aproximadamente 108.000 millones en todo 2025.[2]
Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a aproximadamente 108.000 millones en todo 2025.[2] La principal consecuencia es un mayor coste del capital: los prestatarios más débiles pueden afrontar diferenciales más amplios o un acceso más limitado al mercado.
La deuda de la IA añade una gran oferta de bonos de vencimiento largo, pero no demuestra por sí sola que los rendimientos del Tesoro a 10 años vayan a subir hasta el 4,75%.
Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a aproximadamente 108.000 millones en todo 2025.[2] La principal consecuencia es un mayor coste del capital: los prestatarios más débiles pueden afrontar diferenciales más amplios o un acceso más l...
Publicado porEditado con GPT-5.6 LunaImágenes generadas con GPT Image 1.5
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How is the unprecedented wave of AI-infrastructure borrowing by technology companies— including Amazon, Alphabet, Meta, and Oracle issuing $. Article summary: The AI borrowing boom is adding a large, long-duration block of investment-grade supply just as bond investors must also absorb substantial government issuance. That can require lower bond prices and higher yields to cle. Topic tags: general, education, news, general web, user generated. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermark
La expansión de la inteligencia artificial está provocando una combinación poco habitual en los mercados de renta fija: las mayores empresas tecnológicas están pidiendo prestado a gran escala al mismo tiempo que los gobiernos emiten importantes volúmenes de deuda. Amazon, Alphabet, Meta y Oracle vendieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a aproximadamente 108.000 millones durante todo 2025, según un análisis de Reuters basado en datos de LSEG.2
Eso no significa que la deuda destinada a la IA sea la única responsable del aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. Sí implica que los inversores deben absorber una oleada concentrada de deuda corporativa a largo plazo, algo que puede encarecer la financiación en distintos segmentos de la renta fija.
Los grandes proveedores de servicios en la nube —conocidos como hyperscalers— están financiando centros de datos, sistemas eléctricos, chips y capacidad de nube mediante una combinación de flujo de caja, acciones y deuda. La escala de estas emisiones ya ha alterado la composición del mercado estadounidense de bonos corporativos con grado de inversión: se calcula que la deuda vinculada a la IA representaba aproximadamente el 30% de la nueva oferta neta denominada en dólares al cierre de 2025. Además, las emisiones de los grandes proveedores de nube superaron los 220.000 millones de dólares en 2026, según estimaciones citadas por IESE y Reuters.1
17
Una parte importante de la nueva deuda tiene vencimientos largos, incluidos bonos a 20 o 30 años. En términos del mercado, esto añade duración: sensibilidad a los cambios de los tipos de interés a largo plazo, en un momento en que los inversores ya deben absorber bonos del Tesoro, deuda de agencias públicas, titulizaciones hipotecarias y otros bonos corporativos.17
El mecanismo básico es el siguiente:
Los informes recientes describen a los inversores como relativamente cómodos con la calidad crediticia de empresas como Amazon y Alphabet, pero cada vez más exigentes con el rendimiento necesario para absorber el volumen de nuevas emisiones.18 Reuters también informó de un aumento de los diferenciales de financiación de los grandes emisores, incluido el incremento del diferencial mediano de algunos bonos de Amazon, Alphabet, Meta y Oracle.
2
Puede añadir presión en el extremo largo de la curva, pero una estimación concreta de entre 10 y 20 puntos básicos debe considerarse un escenario, no una previsión confirmada.
Los rendimientos del Tesoro dependen de varios factores simultáneos: las expectativas sobre los tipos oficiales a corto plazo, la inflación, la prima por plazo, el volumen de emisiones del Tesoro y la demanda de inversores nacionales y extranjeros. La deuda corporativa vinculada a la IA puede aumentar la oferta de duración y competir por las mismas fuentes de capital, pero no sustituye a esos factores más amplios.
Esa es la principal limitación de afirmar que el auge de la deuda de la IA causó por sí solo el reciente deterioro del mercado de bonos. Reuters ha advertido expresamente de que los inversores no deberían atribuir principalmente la “indigestión” del mercado estadounidense a la oleada de deuda de la IA, aunque las emisiones corporativas hayan alcanzado niveles récord.17
La conclusión más prudente es que el endeudamiento de la IA constituye un shock adicional de oferta, superpuesto a las presiones fiscales y monetarias. No es, por sí solo, una explicación suficiente para que el rendimiento del bono a 10 años se acerque al 4,75%.
Los grandes proveedores de nube con mejores calificaciones crediticias siguen teniendo acceso a financiación de grado de inversión. La presión es mayor para las empresas con balances más débiles, ingresos de IA aún no demostrados, grandes necesidades de refinanciación o menos margen en sus presupuestos de inversión.
Cuando compañías tecnológicas con calificaciones muy altas emiten grandes cantidades de deuda a diferenciales relativamente atractivos, pueden absorber una parte de la demanda que de otro modo se dirigiría a prestatarios corporativos más pequeños. Las empresas que buscan financiación pueden verse obligadas a pagar más, ofrecer concesiones mayores al emitir deuda o aplazar sus planes de endeudamiento. Algunos analistas han advertido de que los bonos de los grandes proveedores de nube pueden hacer que otros emisores con calificaciones similares parezcan caros o menos atractivos por comparación.25
Por tanto, el efecto no consiste simplemente en que “las grandes tecnológicas se endeuden más”. Lo que cambia es la competencia por el crédito en todo el mercado.
Los mayores rendimientos de referencia y los diferenciales corporativos más amplios encarecen la financiación de nuevos centros de datos y de la infraestructura asociada. Esto importa incluso para empresas con una sólida calidad crediticia: un proyecto de IA debe generar una rentabilidad superior a su coste de capital para crear valor.
Los tipos de largo plazo también afectan a las valoraciones bursátiles. El valor de una empresa depende en parte del valor presente de sus flujos de caja futuros. Cuando sube la tasa de descuento, los flujos de caja previstos para dentro de muchos años valen menos en el presente. El efecto suele ser mayor sobre las acciones de crecimiento de alta duración, cuyas valoraciones dependen de beneficios esperados a largo plazo.
El resultado puede ser un mercado dividido: la demanda de IA y las ventas de semiconductores pueden mantenerse fuertes, mientras el mayor coste de financiación y la tasa de descuento más elevada presionan las valoraciones tecnológicas.
Corea del Sur está expuesta tanto a la evolución global de los bonos como a su propio ciclo de semiconductores.
El rendimiento del bono soberano surcoreano a 30 años alcanzó el 4,67% en un informe de agosto. Entre las presiones inmediatas citadas figuraban los elevados precios de la energía, las expectativas de subidas de tipos y una menor demanda por parte de las aseguradoras de vida.31 Un informe posterior situó el rendimiento en el 4,751%, lo que muestra que el máximo exacto depende de la fecha y de la referencia de mercado utilizada.
35
Unos rendimientos estadounidenses a largo plazo más altos pueden reforzar una venta global de activos de larga duración y elevar los costes de financiación en Corea del Sur. Sin embargo, las pruebas disponibles no respaldan atribuir principalmente los movimientos del mercado de bonos coreano al endeudamiento estadounidense relacionado con la IA. También influyen factores internos como el precio del petróleo, las expectativas sobre los tipos locales, la demanda de las aseguradoras y el auge de los semiconductores.31
32
El ciclo de los chips plantea un dilema para el Banco de Corea. La fuerte demanda de servidores de IA y de memoria puede impulsar las exportaciones, los ingresos y el crecimiento, pero también añadir presión inflacionaria y reforzar las expectativas de una política monetaria más restrictiva. Analistas citados por Bloomberg elevaron sus expectativas de subidas de tipos del Banco de Corea al mejorar las perspectivas de crecimiento por el auge de los semiconductores.32
El propio Banco de Corea ha relacionado el aumento de los precios de los semiconductores con una mejora de los términos de intercambio y una mayor capacidad para sostener el consumo y la inversión internos.36 Para las empresas coreanas de chips, la demanda de IA es positiva desde el punto de vista operativo, pero más compleja desde el financiero: unas ventas mayores pueden respaldar la inversión, mientras que unos rendimientos elevados encarecen esa inversión.
Los tipos hipotecarios no son idénticos mecánicamente al rendimiento del bono del Tesoro a 10 años. Sin embargo, están influidos por los tipos de largo plazo, la valoración de los bonos respaldados por hipotecas y las expectativas de política monetaria. Cuando esos rendimientos se mantienen elevados, los nuevos prestatarios suelen afrontar una financiación más cara y una menor capacidad de compra.
La referencia media de una hipoteca estadounidense a 30 años llegó al 6,57% en uno de los informes citados.11 Aunque el coste de una hipoteca depende de más factores que el bono del Tesoro, unos rendimientos persistentemente altos suelen mantener elevadas las cuotas mensuales y dificultar las decisiones de compra o refinanciación.
Así aparece un efecto de segunda ronda de la expansión financiera de la IA. El endeudamiento inicial corresponde a empresas, pero un aumento más amplio de los tipos de mercado a largo plazo también puede afectar a los hogares, la demanda de vivienda y las decisiones de refinanciación.
Los críticos de la idea de que “la deuda de la IA provocó la subida de los tipos” señalan el endeudamiento del sector público. Los déficits federales persistentes y el elevado volumen de emisiones del Tesoro aumentan la cantidad de deuda pública que los inversores deben absorber y pueden elevar la prima por plazo. Desde esta perspectiva, la oferta fiscal y la preocupación por el riesgo presupuestario son el principal telón de fondo, mientras que la deuda de la IA es un factor secundario.17
La interpretación más equilibrada es que ambas fuerzas pueden operar al mismo tiempo:
La evidencia disponible respalda que las emisiones vinculadas a la IA contribuyen a la presión, pero no que expliquen por completo el movimiento de los rendimientos de largo plazo.2
17
Los rendimientos más altos perjudican a los propietarios de bonos de larga duración ya emitidos, porque los precios de los bonos suelen caer cuando suben los rendimientos del mercado. Para los nuevos compradores, en cambio, el reajuste puede mejorar los ingresos esperados y las rentabilidades futuras.
Actualmente, los inversores pueden encontrar rendimientos aproximados de entre el 4,75% y el 8% en determinados bonos de grandes proveedores de nube, según el emisor y el vencimiento. Se trata, en general, de bonos con grado de inversión y vencimientos largos.21
Esto puede resultar relevante para aseguradoras, fondos de pensiones, fundaciones y otros inversores que buscan activos capaces de casar con obligaciones a largo plazo.
La oportunidad no está exenta de riesgos. Los inversores siguen expuestos a:
Si la inflación y los tipos oficiales bajan con el tiempo, los tenedores de bonos de largo plazo podrían beneficiarse tanto de los cupones como de las ganancias de capital asociadas a una caída de los rendimientos. Pero el atractivo de la inversión dependerá de la selección crediticia, el vencimiento, el precio y la capacidad del comprador para soportar el riesgo de duración.
El auge de la infraestructura de IA está transformando el mercado de bonos al añadir una oferta inusualmente grande y concentrada de deuda corporativa a largo plazo. Esa oferta contribuye al cansancio de los inversores, amplía algunos diferenciales de financiación y eleva el coste de capital de determinados prestatarios.
Pero sería excesivo afirmar que la deuda de la IA, por sí sola, está llevando los rendimientos del Tesoro hacia el 4,75%. Los déficits fiscales, la oferta de deuda pública, la inflación, la política monetaria y la demanda de los inversores siguen siendo piezas esenciales de la explicación.
Para los inversores de renta fija con un horizonte largo, el reajuste puede convertir la tensión del mercado en una oportunidad selectiva de compra, siempre que el rendimiento compense adecuadamente los riesgos de duración, crédito y rentabilidad de las inversiones en IA.
Studio Global AI
Esta página incluye una respuesta respaldada por fuentes que puede continuar dentro de Studio Global.
Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a aproximadamente 108.000 millones en todo 2025.[2]
Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron unos 194.000 millones de dólares en bonos hasta el 7 de julio de 2026, frente a aproximadamente 108.000 millones en todo 2025.[2] La principal consecuencia es un mayor coste del capital: los prestatarios más débiles pueden afrontar diferenciales más amplios o un acceso más limitado al mercado.
La deuda de la IA añade una gran oferta de bonos de vencimiento largo, pero no demuestra por sí sola que los rendimientos del Tesoro a 10 años vayan a subir hasta el 4,75%.