La escasez de nafta por el bloqueo del estrecho de Ormuz ha paralizado fábricas en Japón y Corea del Sur, causando desabastecimiento de bolsas de plástico, envases y material médico, mientras los precios se han duplic... Pese a las garantías oficiales, la industria alerta de niveles de inventario críticos —algunos c...

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Los plásticos cotidianos que los consumidores de Japón y Corea del Sur dan por sentados —bolsas de basura, envases de alimentos, dispositivos médicos e incluso los juguetes baratos de las tiendas de 100 yenes— están desapareciendo. El culpable no es un fallo de fabricación ni un aumento repentino de la demanda, sino un cuello de botella geopolítico a más de 7.000 kilómetros de distancia. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz, tras los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero de 2026, ha estrangulado el suministro de nafta, un derivado del petróleo a menudo llamado el "arroz de la industria petroquímica" por ser la materia prima fundamental para todo, desde el etileno hasta las resinas sintéticas de alto valor . Con más del 60% de la nafta marítima de Asia transitando habitualmente por el estrecho, el bloqueo no solo ha duplicado los precios, sino que ha empezado a reescribir las rutinas diarias de poblaciones enteras
.
La interrupción en el estrecho de Ormuz no es un contratiempo pasajero. El tráfico de buques por esta vía marítima se desplomó más de un 95% casi de inmediato, después de que Irán amenazara con atacar a cualquier barco que intentara cruzarlo . Para Japón y Corea del Sur, ambos enormemente dependientes de la energía de Oriente Medio, las consecuencias fueron inmediatas y severas. Los precios al contado de la nafta, que rondaban los 590 dólares por tonelada antes del conflicto, se dispararon hasta superar los 980 dólares —un salto de aproximadamente el 66%—, y algunas fuentes del sector afirmaron haber pagado más de 1.100 dólares por tonelada
. El resultado es una cascada de escasez que ha pasado de las plantas de producción a los pasillos de los supermercados.
En Corea del Sur, la crisis se hizo tangible a finales de marzo, cuando un supermercado en Hwaseong, provincia de Gyeonggi, colocó un aviso informando de que las bolsas de basura de volumen estándar estaban agotadas . El símbolo era contundente: si un país no puede producir sus propias bolsas de basura, la cadena de suministro petroquímico está rota. Las principales empresas químicas surcoreanas, LG Chem y Lotte Chemical, ya habían alertado a sus clientes sobre posibles suspensiones de suministro de etileno y resina ABS, la materia prima detrás de prácticamente todos los productos plásticos del mercado
. Para finales de marzo, al menos un craqueador de nafta se había apagado por completo
.
Japón, que obtiene más del 90% de su petróleo de Oriente Medio, ha experimentado un desmoronamiento similar . Más de una docena de empresas, incluidos grandes fabricantes como Toto, han paralizado pedidos o recortado drásticamente la producción, creando un quebradero de cabeza de relaciones públicas para un gobierno que insiste en que el suministro está garantizado
. La escasez ha golpeado directamente al sector alimentario: los materiales derivados de la nafta son tan escasos que algunas compañías ni siquiera pueden imprimir los nombres de los productos y las etiquetas de ingredientes en los envases
. Se insta a los consumidores a evitar las compras de pánico, pero las encuestas muestran que la preocupación pública está en aumento
.
Bajo la escasez visible para el consumidor subyace una cruda realidad industrial. La industria petroquímica de ambos países opera con inventarios de nafta críticamente bajos. Múltiples informes de mediados de marzo de 2026 indicaban que los productores surcoreanos tenían un suministro de nafta de aproximadamente dos semanas, el mínimo absoluto antes de que los craqueadores deban parar . Los inventarios de nafta en Japón eran igualmente limitados, con unas dos semanas de reserva, y los productores no podían compensar el déficit utilizando materias primas alternativas
.
Se trata de una vulnerabilidad estructural. Corea del Sur importaba anualmente el 45%, es decir, 26 millones de toneladas, de sus 59 millones de toneladas de demanda de nafta desde Oriente Medio . Japón obtenía de la región el 40% de su nafta antes de los ataques
. Con esas rutas cortadas, la carrera por encontrar alternativas —desde Argelia, India y Estados Unidos— ha sido frenética pero insuficiente. Corea del Sur llegó incluso a comprar nafta rusa por primera vez en cuatro años, algo posible gracias a una exención temporal de Estados Unidos, pero un único cargamento de 27.000 toneladas métricas es una gota en el océano comparado con los millones de toneladas necesarias
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La escasez de nafta no se produce de forma aislada. Forma parte de una presión más amplia sobre las materias primas que incluye el aluminio y la urea, ambos también dependientes de las cadenas de suministro de Oriente Medio . El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió que el cierre podría crear "la crisis energética más grave que hayamos experimentado jamás", fusionando los efectos de dos crisis del petróleo pasadas y la guerra de Ucrania
.
Ambos gobiernos han actuado con contundencia, desplegando medidas de emergencia que revelan la gravedad de la crisis:
Corea del Sur impuso una prohibición total de cinco meses a las exportaciones de nafta a partir del 27 de marzo de 2026 y fijó topes de precios para la gasolina (1.934 wones/litro) y el diésel (1.923 wones/litro) . El gobierno también anunció la liberación de reservas estratégicas de petróleo a partir de abril, designando la nafta como un artículo de seguridad económica para priorizar su asignación interna
. Se puso en marcha un centro de apoyo a la cadena de suministro para monitorear los artículos de primera necesidad, y las autoridades advirtieron que no se descartaban más restricciones, incluidos posibles límites a las exportaciones de productos petroquímicos
.
Japón inició una segunda ronda de liberación de reservas estatales de petróleo en mayo, tras una primera en marzo, sumando entre ambas unos 50 días de consumo . La primera ministra Takaichi nombró al ministro de Industria, Ryosei Akazawa, para liderar un grupo de trabajo dedicado al suministro de nafta, y el gobierno afirma haber asegurado suficiente nafta derivada del petróleo para durar hasta 2027, con importaciones que se espera se tripliquen en mayo
. El ministro Akazawa llegó a afirmar que los cuellos de botella logísticos podrían resolverse "en cuestión de días" si mejoraba la coordinación
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Sin embargo, persiste una desconexión flagrante. Mientras Tokio y Seúl transmiten mensajes tranquilizadores, los informes sobre el terreno pintan un panorama diferente. En Japón, decenas de empresas han contradicho las narrativas oficiales al anunciar paralizaciones reales o inminentes de pedidos . En Corea del Sur, la prohibición de exportar preserva el suministro interno, pero no puede hacer aparecer nuevas importaciones, y la industria ha advertido de que las restricciones "no serán suficientes" para evitar más paros si el cierre de Ormuz se prolonga
. El sector petroquímico ha pasado de un estado de exceso de oferta estructural a uno de aguda escasez prácticamente de la noche a la mañana
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El aspecto más inquietante de la crisis puede ser cómo expone la columna vertebral invisible de la vida moderna. La nafta no es un nombre familiar, pero sus derivados forman el tejido del consumo diario: jeringuillas, film transparente, piezas de automóvil, bolsas de basura. Cuando el estrecho de Ormuz se cierra, la pregunta ya no es sobre la seguridad energética en abstracto. Es sobre si un supermercado en Hwaseong tiene bolsas de plástico para vender y si una fábrica puede imprimir una etiqueta en una botella. Por ahora, ambas respuestas siguen siendo inciertas.
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La escasez de nafta por el bloqueo del estrecho de Ormuz ha paralizado fábricas en Japón y Corea del Sur, causando desabastecimiento de bolsas de plástico, envases y material médico, mientras los precios se han duplic...
La escasez de nafta por el bloqueo del estrecho de Ormuz ha paralizado fábricas en Japón y Corea del Sur, causando desabastecimiento de bolsas de plástico, envases y material médico, mientras los precios se han duplic... Pese a las garantías oficiales, la industria alerta de niveles de inventario críticos —algunos con solo dos semanas de reserva—, lo que ha llevado a Corea del Sur a prohibir sus exportaciones y a Japón a liberar sus r...
La crisis destapa una desconexión evidente: los gobiernos afirman tener reservas hasta 2027, pero los supermercados se quedan sin productos básicos y los fabricantes paralizan pedidos [22][25].