El Niño 2026 alcanzó el umbral semanal de «muy fuerte» de NOAA, con un RONI de +2,0 °C, pero su rango histórico se definirá con el promedio móvil de tres meses. NOAA calcula un 75 % de probabilidad de que el RONI de octubre a diciembre alcance o supere +2,5 °C, nivel que superaría la intensidad de los eventos regist...
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Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How is the El Niño event that crossed the 2.0°C-above-average NOAA Relative Oceanic Niño Index threshold in September 2026—becoming the stro. Article summary: This is a rapidly intensifying, already very strong El Niño, but it is not yet established as the strongest event on record because the record comparison relies on a three‑month average rather than a single weekly readin. Topic tags: general, government, news, general web, education. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, c
El Niño se está fortaleciendo a un ritmo excepcional en el Pacífico tropical. Su último Índice Oceánico Relativo de El Niño (RONI) semanal llegó a +2,0 °C, el umbral de la categoría más alta de NOAA, «muy fuerte». Sin embargo, ese dato por sí solo no confirma un récord histórico: NOAA compara los episodios mediante un promedio móvil de tres meses, y el periodo decisivo, de octubre a diciembre, todavía no ha concluido.1
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NOAA emitió un Aviso de El Niño el 11 de junio. En septiembre, la agencia señaló que hay más de un 90 % de probabilidad de que el episodio sea muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-27 en el hemisferio norte.1
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La previsión más relevante es otra: NOAA asigna una probabilidad del 75 % a que el RONI trimestral de octubre a diciembre alcance o supere +2,5 °C. Ese es el umbral que la agencia identifica como más intenso que los anteriores episodios de El Niño de su registro desde 1950.2
En resumen: ya se trata de un episodio muy fuerte según una lectura de corto plazo, y es más probable que no que alcance un máximo estacional histórico. Pero, por ahora, sigue siendo una previsión y no un récord ya conseguido.
El RONI busca separar la señal específica de El Niño del calentamiento generalizado de los océanos tropicales. Parte de la anomalía de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 —en el Pacífico ecuatorial— y le resta la anomalía media de temperatura del conjunto de los trópicos; NOAA también ajusta su variabilidad para mantener la comparación con el índice original de Niño 3.4.1
Esto es especialmente importante en un clima con océanos inusualmente cálidos. Un RONI elevado indica que el Pacífico central está anómalamente cálido en relación con el resto de los trópicos, no solo que existe un fondo oceánico global más cálido.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el fenómeno se fortalezca aún más y alcance su máximo hacia el final de 2026. Sus pronósticos sitúan cerca del 100 % la probabilidad de que El Niño persista hasta febrero de 2027.35
Que persista no significa que todos los efectos duren lo mismo ni que aparezcan en todas partes. El ciclo El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés) modifica las probabilidades de ciertos patrones meteorológicos, pero no determina el resultado de cada tormenta, temporada o localidad.
La actualización de NOAA para la temporada de huracanes del Atlántico de 2026 identifica una temporada por debajo de lo normal como el desenlace más probable. Entre sus razones figura el fortalecimiento de El Niño durante los meses de mayor actividad ciclónica en el Atlántico.18
El Niño suele volver el Atlántico menos favorable para ciclones tropicales al aumentar la cizalladura del viento en altura, que dificulta la organización de las tormentas. Cerca del pico climatológico de la temporada, los reportes señalaban que aún no se había formado ningún huracán en la cuenca atlántica.20
La respuesta en el Pacífico es distinta. La OMM advierte que El Niño puede favorecer la actividad de huracanes en el Pacífico central y oriental, mientras la limita en el Atlántico.27 Eso refuerza la necesidad de vigilancia en zonas como Hawái, pero no equivale a pronosticar que un huracán vaya a tocar tierra allí.
El Niño suele asociarse con condiciones más secas en partes de Indonesia, lo que puede elevar los riesgos de sequía, tiempo favorable para incendios y bruma por humo. Sin embargo, la información disponible no permite atribuir todavía un resultado concreto de incendios forestales en Indonesia durante 2026 a este episodio. Por tanto, es un factor de preparación, no un impacto confirmado.
Para Hawái, la conclusión prudente es similar: conviene seguir la evolución de la sequía y de los ciclones tropicales del Pacífico central, sin asumir un desenlace local determinado.
Tampoco hay evidencia fiable suficiente en los reportes disponibles para identificar un movimiento comprobado en los mercados de derivados meteorológicos causado por este evento.
Un El Niño intenso suele favorecer una trayectoria de tormentas más activa en el sur de Estados Unidos, aumentando las probabilidades de condiciones más lluviosas en partes del sur y sureste del país.56 Los pronósticos estacionales vinculados a NOAA también muestran las mayores probabilidades de temperaturas por encima de lo normal en la franja norte de Estados Unidos.
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Para Canadá y el norte estadounidense, ese patrón puede favorecer un invierno relativamente templado. En el sur de Estados Unidos, un régimen más húmedo puede aumentar la exposición a inundaciones cuando llegan grandes temporales. Ninguno de esos patrones es una garantía para cada localidad.
Utah se sitúa cerca del margen de los patrones generales asociados a El Niño. Allí, el resultado depende mucho de la trayectoria de las borrascas, la altitud y la temperatura. Una estación fría más húmeda, especialmente hacia el sur, puede aumentar las probabilidades de precipitación, pero no asegura grandes acumulaciones de nieve en todas las cotas.
En las zonas bajas, parte de la precipitación podría caer como lluvia. La reserva de nieve en montaña dependerá de que las tormentas lleguen con aire suficientemente frío.
Los cambios de los vientos ecuatoriales asociados con El Niño pueden generar ondas de Kelvin que cruzan el Pacífico. Al llegar al continente americano, pueden desplazarse hacia el norte como ondas atrapadas en la costa a lo largo del litoral pacífico de Norteamérica.48
Según reportes que citaron al experto en ondas costeras Dillon Amaya, una nueva onda podría añadir unos 15 centímetros al nivel del mar frente a California y sus efectos podrían durar meses.45 Otros cálculos proyectaban que el nivel total del agua a lo largo de la costa californiana, incluida esta onda, podría situarse entre 25 y 36 centímetros por encima de lo normal hacia mediados de octubre.
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La consecuencia práctica no es una subida permanente del nivel del mar. Se trata de una anomalía regional temporal que puede coincidir con mareas altas, fuerte oleaje y tormentas, elevando el riesgo de erosión de playas, inundaciones menores recurrentes e inundaciones costeras más dañinas. Los efectos más al norte, incluida Columbia Británica, dependerán de la evolución de la onda, las mareas locales y el tiempo.
La OMM prevé condiciones inusualmente cálidas en gran parte del planeta durante los próximos meses a medida que este El Niño se intensifique, con impactos climáticos que se prolongarían hasta 2027.35
El Niño puede transferir calor del océano a la atmósfera, por lo que los efectos sobre la temperatura global suelen aparecer con retraso respecto al fortalecimiento de la señal oceánica en el Pacífico.
El episodio eleva así el riesgo de un calor global extraordinario, junto con cambios en los patrones de sequía, lluvias intensas y extremos costeros. Pero la evidencia disponible no permite asignar con fiabilidad la magnitud de un posible récord de temperatura global, la distribución exacta de los impactos regionales ni un incremento concreto del nivel medio global del mar.
El Niño de 2026 pasó de un inicio oficial en junio a ser un evento muy fuerte en septiembre. El RONI semanal de +2,0 °C es llamativo, pero la cuestión del récord se resolverá con el promedio trimestral más adelante este año.
La probabilidad del 75 % que NOAA asigna a un pico histórico entre octubre y diciembre hace que esa posibilidad sea considerable. Mientras tanto, la preocupación más inmediata y accionable en Estados Unidos es una mayor exposición a inundaciones costeras en California, donde la onda de Kelvin puede coincidir con mareas y tormentas.2
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El Niño 2026 alcanzó el umbral semanal de «muy fuerte» de NOAA, con un RONI de +2,0 °C, pero su rango histórico se definirá con el promedio móvil de tres meses.
El Niño 2026 alcanzó el umbral semanal de «muy fuerte» de NOAA, con un RONI de +2,0 °C, pero su rango histórico se definirá con el promedio móvil de tres meses. NOAA calcula un 75 % de probabilidad de que el RONI de octubre a diciembre alcance o supere +2,5 °C, nivel que superaría la intensidad de los eventos registrados desde 1950.[2]
El riesgo más inmediato en Estados Unidos es costero: una onda de Kelvin atrapada en la costa podría elevar temporalmente el nivel del mar frente a California y agravar la erosión y las inundaciones durante mareas alt...