Esa emergencia domina ahora la 82ª Asamblea General Anual de la IATA (Asociación de Transporte Aéreo Internacional), que reúne a más de 1.500 directivos de aerolíneas y funcionarios gubernamentales en Río de Janeiro del 6 al 8 de junio. La agenda se centra en la contención de costes, la resiliencia de las redes y el riesgo de un encarecimiento permanente de los vuelos de larga distancia .
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos coordinados contra instalaciones militares, sitios nucleares y altos mandos iraníes . En las primeras horas murió el líder supremo, Alí Jamenei, y la República Islámica respondió con una avalancha de misiles y drones contra toda la región, declarando el estrecho de Ormuz una zona de exclusión para la navegación
. El tráfico marítimo colapsó de inmediato: los datos de seguimiento de buques registraron una caída del 70% en la tarde del propio 28 de febrero, que finalmente se amplió a más del 90%
.
A principios de junio de 2026, existe un borrador de acuerdo de alto el fuego a nivel de negociadores, pero ninguna de las partes lo ha firmado, y el estrecho no se ha reabierto .
Las aerolíneas de todo el mundo han eliminado más de 75.000 vuelos de sus programaciones del verano de 2026, con más de 150.000 vuelos internacionales cancelados entre marzo y junio . Los recortes abarcan todas las regiones principales.
Emirates ha reducido su programa de junio hasta en un 16%, eliminando del mercado entre 480.000 y 500.000 asientos, lo que equivale a suprimir casi 1 de cada 6 vuelos previstos . Los centros de conexión (hubs) del Golfo, que dependen en gran medida de las cadenas de suministro regionales, se han visto entre los más perjudicados
.
El Grupo Lufthansa anunció 20.000 cancelaciones en un periodo de seis meses —el mayor recorte individual—, reduciendo aproximadamente un 11% de sus operaciones en Fráncfort y Múnich hasta octubre. El grupo afirmó que las cancelaciones ahorrarán más de 40.000 toneladas métricas de queroseno . Lufthansa también dejará en tierra 27 aeronaves de corto radio de acción
.
KLM canceló más de 150 vuelos europeos, incluidos 80 vuelos de ida y vuelta desde el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol. La aerolínea neerlandesa declaró que esas operaciones "ya no eran financieramente viables" debido al aumento del coste del queroseno .
Air Canada está suprimiendo cuatro de sus 38 vuelos diarios a Nueva York entre el 1 de junio y el 25 de octubre, suspendiendo una ruta prevista entre Guadalajara y Montreal, y recortando el servicio nacional entre Fort McMurray y Vancouver. Un portavoz de la compañía explicó que las rutas de menor rentabilidad "dejan de ser económicas" con los precios del combustible duplicados .
En conjunto, las aerolíneas europeas eliminaron unos 13.000 vuelos y más de 2 millones de asientos solo de sus programaciones de mayo .
El precio del queroseno se ha duplicado desde el inicio del conflicto, y las aerolíneas están transfiriendo esos costes a los pasajeros mediante aumentos de tarifas y recargos . Las compañías de Asia, Oceanía y Europa han añadido recargos por combustible o subido sus tarifas base
. Air France y KLM impusieron un recargo en vuelos de larga distancia de 100 € para Asia, África y Oriente Medio, y de 70 € para Norteamérica
.
El sector está explorando hasta dónde puede subir los precios mientras la demanda se mantenga, pero los ejecutivos en la cumbre de la IATA reconocen la incertidumbre sobre cuánto más podrán absorber los pasajeros antes de que la demanda flaquee .
Más allá de los precios, Europa se enfrenta a la posibilidad real de una escasez física de combustible. El Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI) advirtió en una carta de abril a los comisarios de la UE que los aeropuertos europeos corren el riesgo de sufrir una "escasez sistémica" de queroseno si el estrecho no se reabre por completo en tres semanas . El análisis de Goldman Sachs proyecta que las reservas europeas caerán por debajo del umbral crítico de 23 días de la AIE en junio, justo cuando la demanda de viajes de verano alcance su punto máximo, un 40% por encima de los niveles de marzo
.
Ryanair ya advirtió esta primavera que sus socios comerciales solo podían garantizar el suministro suficiente de queroseno hasta mayo . Los analistas proyectan reducciones de capacidad del 30% al 50% en las rutas entre Europa y Asia para junio, a medida que las aerolíneas racionen las menguantes reservas de combustible
.
En el Reino Unido, los reguladores emitieron el 3 de mayo normas de emergencia que permiten a las aerolíneas cancelar o consolidar vuelos para conservar el queroseno .
Las disrupciones van más allá de los costes y las cancelaciones. Las aerolíneas están volando rutas alternativas más largas para evitar las zonas de conflicto y el espacio aéreo cerrado en Oriente Medio, lo que añade consumo de combustible y costes operativos . Las entregas de nuevas aeronaves sufren retrasos, ya que las cadenas de suministro de piezas y combustible se ven interrumpidas
. La crisis también ha ensombrecido los objetivos climáticos de las aerolíneas, al agravarse la escasez del ya limitado combustible de aviación sostenible
.
En la 82ª Asamblea General de la IATA en Río de Janeiro, la guerra de Irán y la crisis del combustible monopolizan los debates entre los 1.500 asistentes, con sesiones centradas en la contención de costes, la resiliencia de las redes y la estrategia de tarifas . La preocupación central es el riesgo de un encarecimiento permanente de los vuelos de larga distancia si la crisis de Ormuz remodela las bases económicas de la aviación mundial
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Incluso si se firma un alto el fuego, los analistas advierten que no habrá un alivio inmediato. Los portavoces del sector señalan que se necesitarán meses para restaurar la dañada capacidad de refino en Oriente Medio y normalizar las cadenas de suministro .
El mejor escenario posible es una normalización gradual a lo largo de varios meses si el estrecho se reabre. El peor, un verano de cancelaciones en cascada y un racionamiento localizado de combustible en los aeropuertos europeos.
Para el pasajero, el mensaje de los datos es claro: menos vuelos, tarifas más altas y la posibilidad real de cancelaciones de último minuto a medida que el pico estival choca con unas reservas de combustible bajo mínimos.
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