Amanda Lim llegó a Nagoya para disputar sus quintos Juegos Asiáticos con una marca que invitaba al optimismo. A los 33 años acababa de batir el récord de Singapur en su prueba, los 50 metros libres. Aunque nunca había ganado una medalla en esta competición, creía que todavía podía nadar más rápido.
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Dos centésimas entre mayo y Nagoya
El 30 de mayo de 2026, Lim ganó los 50 metros libres del Campeonato Nacional de Natación de Singapur en 24,77 segundos. Fue una mejor marca personal y superó el récord nacional de 24,92 segundos que Quah Ting Wen había establecido en 2019.
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Su trayectoria en los Juegos del Sudeste Asiático, una competición regional distinta de los Juegos Asiáticos, ya incluía 21 oros, siete de ellos en los 50 metros libres. Nagoya le ofrecía la posibilidad de sumar una medalla en el certamen continental, donde aún no había subido al podio.
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Trabajo, viajes y ajustes en el agua
Lim compaginó su carrera profesional en consultoría en Singapur con periodos de entrenamiento en Australia. Contó que en abril pasó allí unas semanas de trabajo especialmente concentrado; en otra publicación explicó que entrenar en Brisbane con el técnico Tim Lane y el nadador Cameron McEvoy formaba parte de su búsqueda de más velocidad, fuerza y eficacia en la piscina.
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Una crónica sobre su preparación mencionó trabajo de fuerza, explosividad, movilidad y posición corporal en el agua, seguido de una atención especial a las exigencias de un esprint de 50 metros. Son aspectos descritos de su preparación, no un desglose completo de su programa de entrenamiento.
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Un resultado que no se mide solo en medallas
Antes de competir, Lim dijo que tampoco juzgaría esta participación únicamente por el podio o el cronómetro. Valoraba lo aprendido durante el año de preparación y cuánto había crecido como persona; también le importaba estar nadando más rápido que nunca.
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En la piscina, se clasificó tercera en las series y terminó quinta en la final con 24,79 segundos, apenas 0,02 segundos por encima de su récord nacional. No llegó la primera medalla asiática, pero sí un tiempo muy cercano al que había alimentado sus expectativas meses antes.
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