Según los reportes, el despliegue podría alcanzar alrededor de 2 gigavatios (GW) de capacidad de cómputo, lo que representaría aproximadamente un tercio del objetivo de infraestructura de Humain para 2034.
Los campus de centros de datos a escala de gigavatios se están convirtiendo en el nuevo estándar para las instalaciones de computación de IA, debido al enorme consumo energético y a la potencia de cálculo que requieren los modelos actuales.
Humain nació como parte de la estrategia saudí para desarrollar capacidades propias de inteligencia artificial, al tiempo que ofrece capacidad de cómputo a clientes internacionales.
La empresa está respaldada por el Public Investment Fund, uno de los mayores fondos soberanos del mundo, y su expansión encaja en el programa económico Visión 2030, que busca diversificar la economía saudí más allá del petróleo.
La financiación asesorada por Goldman Sachs se sumaría a otras iniciativas ya anunciadas. Entre ellas destaca un marco de financiación de hasta 1.200 millones de dólares con el National Infrastructure Fund de Arabia Saudí para ampliar la infraestructura digital y de IA.
Ese acuerdo anterior estaba orientado a construir hasta 250 megavatios de capacidad de centros de datos de IA de tipo hyperscale, lo que muestra cómo Humain está combinando múltiples fuentes de capital para escalar rápidamente su red de infraestructura.
La financiación es solo una parte del plan. Humain también ha tejido una red de alianzas con grandes empresas tecnológicas para asegurar chips, redes y servicios cloud.
Algunos ejemplos destacados:
Este ecosistema combina hardware de computación, redes, plataformas cloud y software de IA, formando una pila tecnológica completa para atraer clientes internacionales.
Humain ya ha iniciado el despliegue físico de su infraestructura. Sus primeros centros de datos en Riad y Dammam están en construcción y se espera que cada uno arranque con alrededor de 100 megavatios de capacidad, con operaciones previstas para 2026.
Estas instalaciones servirán como proyectos iniciales antes de una expansión mucho mayor prevista para el resto de la década.
El plan saudí llega en un momento en el que el sector tecnológico vive una auténtica superciclo de inversión en centros de datos impulsado por la inteligencia artificial.
Según estimaciones de Moody’s, la inversión global en centros de datos podría alcanzar al menos 3 billones de dólares en los próximos cinco años.
Otros análisis apuntan también a una rápida expansión de la capacidad. Knight Frank estima que la capacidad global de centros de datos podría crecer de unos 62 GW en 2025 a más de 110 GW en 2028, impulsada principalmente por cargas de trabajo de IA.
La estrategia de Arabia Saudí se apoya en varias ventajas estructurales:
Si Humain logra cerrar la financiación y desplegar la infraestructura prevista, Arabia Saudí podría convertirse en uno de los nuevos centros regionales de computación para IA, compitiendo con hubs consolidados en Estados Unidos, Europa y Asia.
Aun así, el reto no es menor: el éxito dependerá del acceso a GPUs, la disponibilidad de energía, la estabilidad de las cadenas de suministro y la demanda global de capacidad de cómputo. Por ahora, la financiación asesorada por Goldman Sachs representa un paso clave —aunque todavía no definitivo— en esa ambición.
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