Google atribuye esa mejora a nuevos proyectos de energía limpia y a contratos de compra de electricidad a largo plazo que empezaron a suministrar energía renovable a las redes donde opera.
El objetivo de energía libre de carbono 24/7 introduce una diferencia fundamental frente a la forma tradicional de comprar renovables.
Muchas compañías afirman operar con "100% energía renovable" porque compran suficiente energía renovable —o certificados equivalentes— para igualar su consumo en el total de un año.
Pero en la práctica, durante determinadas horas sus instalaciones pueden seguir funcionando con electricidad generada por combustibles fósiles en la red.
La producción solar o eólica en momentos favorables puede compensar ese consumo más contaminante en otros momentos del año.
La estrategia de Google intenta cerrar esa brecha.
La empresa pretende igualar su consumo eléctrico con energía libre de carbono cada hora y en cada red eléctrica donde opera.
Esto obliga a replantear la estrategia energética:
En la práctica, esto impulsa inversiones en una mezcla más amplia de tecnologías: almacenamiento energético, geotermia, energía nuclear avanzada y centros de datos capaces de ajustar su demanda según la disponibilidad de energía limpia.
Aunque el desafío es enorme, varios indicadores recientes muestran que la estrategia sigue avanzando.
Google es uno de los mayores compradores corporativos de electricidad renovable del mundo. Entre 2010 y 2024 firmó más de 170 acuerdos que suman más de 22 gigavatios de capacidad de generación limpia a nivel global.
El informe ambiental de la empresa señala que más de 25 proyectos de energía limpia comenzaron a operar en 2024, agregando aproximadamente 2,5 GW de nueva capacidad a las redes que abastecen a sus instalaciones.
Ese aumento ayudó a reducir emisiones incluso mientras el consumo eléctrico seguía creciendo.
Google también continúa ampliando su suministro mediante acuerdos de compra de electricidad. Un ejemplo reciente es un conjunto de contratos con el desarrollador energético Clearway.
Estos acuerdos aportarán casi 1,2 GW de energía libre de carbono procedente de proyectos en Misuri, Texas y Virginia Occidental, destinados a abastecer centros de datos en esas redes regionales.
La compañía mide su progreso mediante el porcentaje de energía libre de carbono (CFE), que refleja cuánta electricidad se cubre con fuentes limpias en cada hora.
Los datos más recientes indican que Google ha alcanzado aproximadamente un 66% de energía libre de carbono en promedio horario a nivel global, con varias regiones eléctricas superando el 80%.
Esto muestra avances claros, aunque también evidencia cuánto camino queda por recorrer antes de 2030.
Comprar renovables no es suficiente para alcanzar el objetivo 24/7. Google también está modificando cómo funcionan sus infraestructuras digitales.
Una de las ideas clave es el “carbon‑aware computing”, que desplaza ciertas cargas de trabajo a lugares o momentos en los que la electricidad disponible es más limpia.
Otra herramienta es la respuesta a la demanda, que permite reducir o desplazar temporalmente el consumo energético cuando la red eléctrica está bajo presión o depende más de combustibles fósiles.
La eficiencia también es parte central del plan. Investigaciones internas indican que nuevas técnicas de entrenamiento y optimizaciones de infraestructura podrían reducir hasta 100 veces la energía necesaria para entrenar modelos de IA y hasta 1.000 veces sus emisiones asociadas en algunos casos.
La estrategia climática de Google no se limita a su propia infraestructura.
En mayo de 2026, Google DeepMind lanzó en Asia‑Pacífico el acelerador “AI for the Planet”, un programa de tres meses destinado a startups, organizaciones sin fines de lucro y equipos de investigación.
El objetivo es ayudarles a aplicar modelos avanzados de IA a desafíos ambientales como:
Los participantes reciben mentoría técnica y apoyo para integrar modelos de IA avanzados en sus proyectos.
La iniciativa refleja una idea cada vez más presente dentro de Google: que la inteligencia artificial no solo debe funcionar con energía más limpia, sino también acelerar soluciones climáticas en toda la economía.
El objetivo de Google de operar con energía libre de carbono las 24 horas para 2030 representa un cambio profundo en la forma en que las grandes empresas tecnológicas gestionan su electricidad.
En lugar de equilibrar emisiones a lo largo del año, la empresa intenta igualar su consumo con energía limpia hora por hora y red por red.
El crecimiento explosivo de la IA está elevando rápidamente la demanda energética, pero Google afirma haber reducido las emisiones de sus centros de datos gracias a nuevos proyectos renovables, contratos de energía a largo plazo y mejoras en eficiencia.
Aún queda un camino considerable para alcanzar el objetivo completo en 2030, pero la estrategia ya está influyendo en cómo la industria de centros de datos y computación en la nube piensa el futuro energético de la inteligencia artificial.
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