Para la conferencia de resultados del segundo trimestre, el 30 de abril, el tono se había ensombrecido considerablemente. Cook declaró explícitamente a los inversores que Apple espera "costes de memoria significativamente más altos" en el trimestre de junio y que, más allá de junio, estos costes tendrán "un impacto creciente" en el negocio de Apple. La presión se había ocultado en parte porque Apple estaba vendiendo el inventario que tenía acumulado, pero Cook dejó claro que este colchón se estaba agotando .
El futuro CEO, John Ternus, que tomará el relevo de Cook, también ha señalado la gravedad del problema, mencionando específicamente que los precios de los componentes de memoria para el iPhone se han cuadruplicado. Este mensaje unificado del liderazgo saliente y entrante indica que la estrategia de precios de Apple está entrando en un nuevo capítulo .
Aunque Cook no ha nombrado dispositivos concretos, el consenso entre analistas y observadores de la cadena de suministro apunta a un calendario claro:
La causa raíz es un cambio estructural en la distribución de los chips de memoria del mundo. El crecimiento explosivo de la inteligencia artificial ha creado una demanda insaciable de memoria de alto ancho de banda (HBM, por sus siglas en inglés), la DRAM especializada que se utiliza en los servidores que entrenan y ejecutan grandes modelos de IA. Fabricantes como Samsung, SK Hynix y Micron han respondido desviando una parte importante de su capacidad de producción de la DRAM convencional hacia la HBM, donde los márgenes de beneficio son mucho mayores .
Este "efecto sifón de la HBM" significa que hay menos líneas de producción disponibles para los chips de memoria estándar que se usan en teléfonos inteligentes, portátiles y tabletas. El director de negocio de Micron, Sumit Sadana, reflejó la magnitud del desequilibrio en una entrevista con CNBC al afirmar que la demanda "ha superado nuestra capacidad para abastecerla y, en nuestra opinión, la capacidad de suministro total de la industria de la memoria" .
La crisis va mucho más allá de Apple y está redefiniendo la economía de toda la industria tecnológica. Los indicadores clave de todo el sector pintan un panorama desolador:
Los fabricantes de electrónica de consumo, que antes eran los mayores compradores de memoria, han sido relegados a un segundo plano en favor de los grandes proveedores de nube y los constructores de infraestructuras de IA, que pueden pagar precios premium y comprometerse con contratos a largo plazo. Apple, con su inmenso poder de compra, está mejor posicionada que la mayoría, pero no es inmune a estos vientos en contra de la macroeconomía .
Para los consumidores, la conclusión es clara: la escasez de memoria no es un bache pasajero, sino una reestructuración profunda del mercado de semiconductores, y no se espera un alivio de precios hasta 2027 como muy pronto. El próximo lanzamiento del iPhone en septiembre representa la primera gran prueba de cuánto coste está dispuesta a trasladar Apple a sus clientes, y las primeras estimaciones sugieren que la respuesta es una cantidad considerable.