Galaxy Research, que sigue de cerca los datos de flujos, señaló esto como un barómetro crucial de un sentimiento institucional que se vuelve decididamente bajista . Las salidas fueron generalizadas: el IBIT de BlackRock registró una salida en un solo día de $342.3 millones el 3 de junio, mientras que el FBTC de Fidelity reportó $54.3 millones en reembolsos ese mismo día
.
La presión vendedora se extendió más allá de los productos cotizados. El gigante corporativo Strategy (anteriormente MicroStrategy) liquidó una parte de su posición en Bitcoin, añadiendo presión en el lado de la oferta . Al mismo tiempo, los datos en cadena revelaron que nuevas "ballenas" —direcciones que acumularon cerca del techo del mercado— incurrieron en aproximadamente $2 mil millones en pérdidas realizadas a medida que el precio caía hacia los $61,000
. Esta liquidación institucional generalizada, y no un solo vendedor, creó un efecto en cascada que desencadenó $1.8 mil millones en liquidaciones de posiciones apalancadas en un solo día, de las cuales las posiciones largas representaron cerca de $1.35 mil millones
.
El 10 de junio, el mercado tuvo un respiro fugaz. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de mayo se situó en un 4.2% interanual, la lectura más alta en tres años y en línea con las previsiones de los economistas . A pesar del titular elevado, los operadores se aferraron al dato que cumplió expectativas y a una cifra mensual subyacente más suave del 0.2% para comprar activos de riesgo. Bitcoin borró sus pérdidas intradía y saltó cerca de un 2.5% hasta los $62,410 minutos después de la publicación
.
Sin embargo, el repunte careció de convicción. En cuestión de horas, el rebote se desvanecía bajo una serie de niveles de resistencia técnica, y los analistas advertían que cada movimiento alcista "mostraba signos de debilitamiento" . El problema subyacente era que el dato del IPC confirmaba que la tendencia desinflacionaria se ha estancado, manteniendo vivo el riesgo de tasas de interés altas por más tiempo y poniendo un techo al entusiasmo por los activos de riesgo
.
Quizás la presión menos convencional sobre Bitcoin es una narrativa de rotación de capital que está ganando fuerza en los círculos de trading: las megasalidas a bolsa (OPI) de SpaceX, OpenAI y otras empresas están creando un vacío de liquidez. El analista financiero Thierry Borgeat estimó que aproximadamente $350 mil millones en emisiones de capital de estas compañías están desviando fondos de activos de riesgo líquidos como Bitcoin . "Vender Bitcoin es el método más rápido para liberar efectivo sin desencadenar implicaciones fiscales en inversiones de renta variable mantenidas a largo plazo," señaló Borgeat sin rodeos
.
La salida a bolsa de SpaceX por sí sola es un coloso. Programada para comenzar a cotizar el 12 de junio bajo el ticker SPCX, tiene como objetivo recaudar entre $75–$80 mil millones a una valoración cercana a los $1.78 billones, con aproximadamente el 30% de las acciones asignadas a inversores minoristas . La demanda ha sido asombrosa, superando los $250 mil millones en indicaciones de interés
. Se reporta que tanto operadores minoristas como institucionales están liquidando posiciones en criptomonedas para asegurar asignaciones en la OPI, creando un clásico escenario de "semana de rotación" donde las ventanas de financiación se abren, los fondos de renta variable captan efectivo y los activos de alta volatilidad (beta) tienen un rendimiento inferior
.
Para complicar aún más el panorama, la propia SpaceX posee aproximadamente 18,712 BTC ($1.29 mil millones) en su balance, lo que significa que su salida a bolsa exigirá una contabilidad de valor razonable según las normas FASB y traerá una exposición indirecta a Bitcoin a los fondos indexados pasivos a largo plazo, aunque el drenaje de capital a corto plazo ha dominado la acción del precio .
El gráfico de Bitcoin se ha deteriorado hasta niveles que ponen a los operadores a la defensiva. Los marcadores técnicos clave incluyen:
En todos los ámbitos, los analistas se niegan a declarar un suelo definitivo. El consenso cauteloso apunta a la zona de los $60,000 como un nivel de vida o muerte, pero los vientos en contra son demasiado numerosos para estar tranquilos.
Una nota del 3 de junio de MarketPulse identificó el potencial de un cambio alcista a corto plazo por encima de $62,250, con objetivos al alza de $74,880 y $82,815—pero solo si regresa el impulso comprador . Para el 4 de junio, Cryptotimes encuadró la caída como una corrección del 50% desde el máximo histórico y señaló que la EMA de 200 semanas (alrededor de $68,895) había proporcionado históricamente rebotes, aunque Bitcoin ya había roto por debajo de ese nivel a principios de junio
.
Para el 9 y 10 de junio, la opinión dominante era que la probabilidad de una caída por debajo de los $60,000 seguía siendo elevada . El diagrama de puntos de la FOMC del 17 de junio es visto universalmente como el próximo gran catalizador. Como advirtió una fuente, un segundo dato de inflación alto consecutivo podría "aniquilar los recortes de tasas de 2026" y enviar a Bitcoin significativamente más abajo
.
Varios analistas describen el entorno actual como un "vacío de liquidez" más que un rechazo fundamental a la propuesta de valor de Bitcoin . La implicación es que la venta podría resultar temporal si la demanda de OPI alcanza su punto máximo y los flujos de fondos se revierten. Sin embargo, esa reversión aún no se ha materializado, y con las salidas de ETF continuando y la decisión de la Fed en el horizonte, el sentimiento se mantiene inclinado a la baja con una extrema cautela rigiendo las decisiones en torno al umbral de los $60,000.
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