Esta debilidad relativa se ve agravada por una divergencia en las expectativas de política monetaria. Los mercados están descontando hasta tres subidas adicionales de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE) para marzo de 2027, mientras que se espera que la Reserva Federal (Fed) mantenga los tipos sin cambios . Este recalibramiento agresivo (hawkish) del BCE eleva los costes de financiación para las empresas europeas justo cuando sus márgenes ya están bajo presión por los elevados precios de la energía y las materias primas.
La rebaja de Deutsche Bank identifica un cóctel de factores negativos que afectan de manera desproporcionada a Europa.
1. Inflación persistente y costes energéticos
El cierre prácticamente total del Estrecho de Ormuz ha mantenido elevados los precios del petróleo y el gas natural. Antes del conflicto, aproximadamente 47 buques transitaban de este a oeste por el estrecho al día; desde el 27 de febrero, ese promedio se ha desplomado a unos 2 barcos diarios . Deutsche Bank y otros analistas proyectan que la normalización total del tráfico es, de manera realista, una historia para finales de 2026, lo que significa que la disrupción del suministro energético y los mayores costes de producción permanecerán incrustados en los gastos corporativos europeos durante el resto del año
. La mayor exposición de Europa a estos crecientes precios energéticos ya provocó un aumento más pronunciado en los rendimientos de los bonos del gobierno alemán y en las primas de riesgo crediticio que en EE. UU. durante el conflicto
.
2. Aumento de los costes de transporte marítimo
La prolongada disrupción en el punto de estrangulamiento de Ormuz ha incrementado directamente los costes de envío de bienes y materias primas. Para los fabricantes y minoristas europeos que dependen de las cadenas de suministro globales, estos elevados gastos logísticos se suman a las facturas energéticas ya de por sí altas, creando un efecto compuesto sobre los márgenes operativos .
3. Incertidumbre arancelaria
El informe de Deutsche Bank cita explícitamente la incertidumbre arancelaria en curso como un factor negativo, particularmente para Europa . Los exportadores europeos se enfrentan a un entorno de política comercial impredecible que limita su capacidad para planificar e invertir, al mismo tiempo que afrontan mayores costes de producción a nivel nacional.
4. Débil poder de fijación de precios corporativos
Quizás lo más crítico es que las empresas europeas tienen una capacidad limitada para trasladar estos costes más altos a los clientes. El análisis de Deutsche Bank apunta a un débil poder de fijación de precios en la zona euro, lo que significa que los márgenes corporativos se enfrentan a una doble presión: costes crecientes que no pueden recuperarse completamente mediante subidas de precios . Las firmas estadounidenses, por el contrario, han demostrado una mayor resistencia en sus márgenes.
A principios de mayo, Deutsche Bank señaló que las primas de riesgo crediticio tanto en EE. UU. como en Europa estaban "contraintuitivamente" más estrechas que antes del inicio del conflicto con Irán, a pesar de un shock energético, expectativas de crecimiento más débiles y un recalibramiento de las políticas de los bancos centrales hacia posturas más duras . La rebaja de junio a "infraponderar" el crédito en euros indica que el banco ahora espera que esta anomalía se corrija, pero principalmente a través de un rendimiento inferior europeo.
El alto el fuego anunciado en abril sí proporcionó un respiro temporal: los rendimientos del bono alemán a 10 años cayeron 18 puntos básicos y los italianos 33 puntos básicos el 8 de abril, pero la carga subyacente de los costes energéticos para las empresas europeas no ha desaparecido . Christian Nolting, Director Global de Inversiones de la Banca Privada de Deutsche Bank, subrayó tras el alto el fuego que la importancia crítica del Estrecho de Ormuz sigue sin resolverse, instando a mantener la cautela en el mercado
.
El mensaje de Deutsche Bank es claro: las hostilidades directas de la guerra pueden haberse pausado, pero para los bonos corporativos europeos, el verdadero ajuste de cuentas económico apenas está comenzando.
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