La actividad habría ido más allá de la simple recolección artesanal. Informes citados en medios del sector señalan que grupos organizados han extraído grandes cantidades de material mineralizado —incluyendo residuos ricos en cobalto— que luego es transportado en camiones, en algunos casos bajo la protección de soldados congoleños, según declaraciones de la empresa.
Este tipo de explotación suele describirse como minería artesanal o informal, pero puede adquirir una escala casi industrial cuando hay organización logística, transporte y seguridad. En esas condiciones, los operadores con licencia pueden perder el control efectivo de partes de su propia concesión.
La crisis alcanzó un punto crítico en marzo de 2026.
Durante la noche del 10 al 11 de marzo, un deslizamiento de tierra golpeó la cantera Safi, dentro de la concesión de Boss Mining. El derrumbe causó la muerte de 11 mineros artesanales que trabajaban ilegalmente en el lugar.
Las autoridades y la empresa atribuyeron el desastre a excavaciones no autorizadas que habrían desestabilizado el terreno. La cantera forma parte de la concesión industrial PE469, donde la minería artesanal está prohibida por definición.
Tras el accidente, Boss Mining pidió nuevamente al gobierno que restableciera el “acceso legal” de la compañía a las zonas afectadas y que pusiera fin a la actividad ilegal.
El gobierno congoleño respondió anunciando un plan para evacuar a los mineros ilegales de la concesión y trasladarlos a zonas oficiales de minería artesanal designadas por el Estado.
La presencia masiva de mineros ilegales dentro de concesiones industriales genera varios problemas graves:
En el caso de Boss Mining, la presencia de trabajadores no autorizados ha bloqueado o limitado el acceso a partes del yacimiento, afectando la viabilidad económica del proyecto y complicando la gestión de seguridad en el sitio.
El conflicto llega en un momento clave para el mercado global del cobalto.
Para reforzar el control estatal sobre este recurso estratégico, el gobierno en Kinshasa ha reformado recientemente el sistema de exportaciones. Tras suspender envíos durante 2025, el país levantó la restricción en octubre y la sustituyó por un sistema de cuotas de exportación que limita los volúmenes y aumenta la supervisión regulatoria.
El sistema incluye, entre otros puntos:
Cuando grandes concesiones no pueden operar con normalidad debido a conflictos o minería ilegal, el Estado corre el riesgo de perder impuestos, regalías y divisas por exportaciones procedentes de la producción formal.
La disputa también se desarrolla en medio de una creciente competencia internacional por los minerales críticos.
El cobalto congoleño es vital para las cadenas de suministro de baterías. China domina gran parte del procesamiento del mineral, mientras que Estados Unidos ha intensificado inversiones y acuerdos para diversificar las fuentes de suministro.
En ese contexto, la inestabilidad en grandes minas dificulta los esfuerzos por garantizar un flujo confiable de materias primas para fabricantes de baterías y vehículos eléctricos.
Ante los problemas de seguridad en el sector, el gobierno congoleño anunció en abril de 2026 una nueva estrategia.
Kinshasa planea crear una guardia minera paramilitar encargada de proteger concesiones, combatir el contrabando y asegurar la cadena de suministro mineral. El programa cuenta con financiación de Estados Unidos y los Emiratos Árabes Unidos y se estima que costará unos 100 millones de dólares.
Entre los elementos del plan:
Las autoridades sostienen que esta fuerza ayudará a frenar la minería ilegal y a mejorar la trazabilidad del cobalto, un aspecto cada vez más exigido por compradores internacionales.
El caso de Boss Mining ilustra un desafío estructural del sector minero congoleño.
Aunque el país posee algunas de las reservas de cobalto más importantes del mundo, la gestión de esos recursos está marcada por tensiones entre seguridad, gobernanza, economía local y rivalidades internacionales.
A medida que gobiernos y empresas compiten por asegurar minerales clave para la transición energética, disputas como la de Boss Mining muestran lo frágiles que pueden ser esas cadenas de suministro —y por qué el control de las concesiones mineras en la RDC se ha convertido en un asunto estratégico mucho más allá de sus fronteras.
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