Expertos en derechos humanos de Naciones Unidas alertaron a finales de noviembre de 2025 de que las fuerzas israelíes habrían cometido al menos 393 violaciones del alto el fuego desde su entrada en vigor. Según su comunicado:
Los expertos aclararon que la cifra de 870+ corresponde a heridos, no a fallecidos, corrigiendo interpretaciones erróneas que circulaban sobre el número de víctimas mortales durante la tregua.
Documentos presentados ante Naciones Unidas también mencionaron “cientos de violaciones” desde el inicio del acuerdo, incluyendo 211 palestinos muertos en un periodo de tres semanas tras la firma del alto el fuego.
Informes humanitarios vinculados a la ONU indican que el número total de víctimas relacionadas con ataques durante la tregua siguió creciendo con el paso de los meses.
Entre los datos citados en informes oficiales o vinculados a Naciones Unidas destacan:
Algunos reportes de medios citando a autoridades sanitarias de Gaza han mencionado cifras más altas, pero los datos anteriores figuran entre los referentes más documentados en informes relacionados con Naciones Unidas durante ese periodo.
Varias fuentes coinciden en describir que la violencia durante el alto el fuego fue recurrente y sostenida.
Informes humanitarios indicaron que los ataques aéreos continuaron “casi a diario” durante los primeros meses del acuerdo.
Reportes posteriores vinculados a la ONU en 2026 también señalaron que bombardeos, disparos y fuego de artillería seguían produciéndose diariamente en diferentes partes de Gaza, pese a que el alto el fuego seguía técnicamente vigente.
Algunas fuentes locales describieron el patrón como violaciones “casi diarias” de la tregua, lo que sugiere un escenario de hostilidades de baja intensidad pero constantes, más que una pausa completa de los combates.
Funcionarios y expertos de Naciones Unidas advirtieron en varias ocasiones que estos incidentes ponían en riesgo la fragilidad del alto el fuego.
Entre las principales demandas planteadas por la ONU se encuentran:
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) también señaló que las operaciones de ayuda seguían limitadas por restricciones de visado, autorizaciones de importación, pocos pasos fronterizos abiertos y restricciones de movimiento para los equipos humanitarios.
En sesiones informativas ante el Consejo de Seguridad, responsables de la ONU describieron el acuerdo como un alto el fuego “frágil”, advirtiendo que la continuación de ataques podría socavar los esfuerzos diplomáticos para estabilizar la situación en Gaza.
En conjunto, las declaraciones de la ONU, los informes humanitarios y los relatos locales indican que el alto el fuego de octubre de 2025 redujo la intensidad de los combates, pero no logró detener completamente la violencia.
Los ataques reportados en lugares como los campamentos de refugiados de Nuseirat y Bureij ilustran cómo los enfrentamientos continuaron durante el periodo de tregua, mientras aumentaban las cifras de víctimas y la ONU insistía en respetar plenamente el acuerdo y permitir la llegada de ayuda humanitaria sin restricciones a la población civil de Gaza.
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