Los artículos y patentes revisados por Reuters, recopilados junto con la Fundación Jamestown con sede en Washington, muestran que la destilación se utiliza para una variedad de sistemas de defensa :
Un artículo de la Unidad 96904 del Ejército Popular de Liberación (EPL) describió explícitamente la destilación de modelos estadounidenses para crear versiones "más pequeñas y más seguras" adecuadas para aplicaciones de defensa . Otro artículo de la Unidad 96941 del EPL —una unidad de inteligencia militar y ciberguerra con sede en Pekín— describió el uso de GPT-3.5 de OpenAI para procesar código fuente militar clasificado
. Un artículo de 2024 de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa del EPL utilizó la destilación para reducir un modelo de procesamiento de imágenes para su despliegue en hardware militar con recursos limitados
.
La ventaja estratégica central de la destilación es económica. Entrenar un modelo de IA frontera desde cero cuesta miles de millones de dólares y requiere años de investigación y desarrollo, conjuntos de datos masivos y acceso a chips semiconductores avanzados. La destilación permite a los investigadores chinos evitar casi toda esa inversión .
Al consultar los modelos frontera a través de API —creando cuentas fraudulentas y utilizando redes proxy para eludir los límites de tasa— los desarrolladores chinos pueden extraer las mismas capacidades a una fracción del coste. La investigación de Anthropic identificó más de 16 millones de intercambios generados a través de aproximadamente 24.000 cuentas fraudulentas dirigidas al razonamiento agéntico, el uso de herramientas y las capacidades de codificación de Claude. El desarrollador chino de IA MiniMax fue responsable de más de 13 millones de esos intercambios .
La evidencia ha desencadenado una escalada de acusaciones y respuestas políticas:
A pesar de su eficacia como atajo, la destilación de modelos tiene limitaciones técnicas inherentes que importan para las aplicaciones militares:
La combinación de robo de capacidades y degradación de la seguridad crea una dinámica peligrosa:
La guerra de destilación en curso está acelerando el desacoplamiento entre Estados Unidos y China en el ámbito de la IA en múltiples dimensiones . Controles de exportación más estrictos sobre chips avanzados, restricciones de acceso a API, requisitos KYC para cuentas de desarrolladores y posibles sanciones financieras están sobre la mesa
.
El riesgo estratégico central es claro: la destilación permite que el ejército de China parasitice efectivamente la inversión en IA de Estados Unidos para aplicaciones de defensa a una fracción del coste, mientras que la degradación de la seguridad inherente al proceso puede producir sistemas de IA militar menos restringidos y más peligrosos.