Ecuador también ha sido uno de los principales beneficiados. El presidente Daniel Noboa se ganó el favor de Washington al cooperar en la interdicción de drogas y armas . Los bonos del país retornaron aproximadamente un 3% en enero de 2026, y Ecuador completó una venta récord de bonos por 4.000 millones de dólares, su primer regreso a los mercados globales de deuda desde su reestructuración en 2020
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El Salvador ha visto, del mismo modo, un rendimiento superior de sus bonos, subiéndose a la misma ola de flujos de capital impulsados por el alineamiento político .
En el extremo especulativo, Venezuela ha surgido como una jugada de alto riesgo y alta recompensa. Los bonos en situación de impago (default) del soberano y de la petrolera estatal PDVSA se dispararon con fuerza después de que Estados Unidos detuviera a Nicolás Maduro a principios de enero de 2026. David Robbins, de TCW, considera que los valores de recuperación final podrían alcanzar los 60 centavos por dólar, frente a los aproximadamente 40 centavos actuales, basándose en las expectativas de una reestructuración liderada por EE. UU. de aproximadamente 60.000 millones de dólares en deuda .
Una relación cálida con la Casa Blanca no elimina el riesgo crediticio fundamental. Los datos del índice EMBI de J.P. Morgan de abril de 2026 muestran que incluso los gobiernos afines a Trump cargan con diferenciales de riesgo país extremadamente altos. Venezuela era la apuesta más arriesgada de la región con 5.557 puntos básicos, seguida de Argentina con 556, Ecuador con 411 y El Salvador con 318—niveles muy por encima de naciones estables como Uruguay (62) o Chile (83) . Como informó Bloomberg Línea, "el acceso a Washington no se traduce automáticamente en confianza en Wall Street"
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India se erige como el ejemplo más evidente de un aliado de EE. UU. que no ha logrado beneficiarse. A pesar de una relación geopolítica generalmente positiva, India no ha conseguido cerrar un acuerdo comercial con la administración Trump. Los inversores extranjeros vendieron más de 4.000 millones de dólares en acciones indias en enero de 2026, extendiendo un éxodo récord del año anterior. La rupia ha caído más de un 5% frente al dólar en 12 meses, lo que la convierte en una de las pocas divisas de mercados emergentes en depreciarse durante ese período .
Esta divergencia subraya una cruda realidad: el alineamiento geopolítico por sí solo no es suficiente. El acceso al mercado, los acuerdos comerciales y la diplomacia personal entre líderes parecen ser la verdadera moneda de la "prima Trump".
La fragilidad de la estrategia ha quedado al descubierto por un choque que ignora las lealtades políticas: el conflicto de Irán. El bloqueo del Estrecho de Ormuz desencadenó un repunte en los precios del petróleo y las expectativas de inflación global, provocando una liquidación generalizada en el mercado de bonos .
La liquidación ha afectado a amigos y enemigos por igual, demostrando que los choques macroeconómicos globales pueden anular rápidamente cualquier "prima" derivada de una conexión con la Casa Blanca.
Thys Louw, de Ninety One, capturó el riesgo central de esta estrategia: "Esta es una espada de doble filo para los mercados: es probable que beneficie a los países políticamente alineados, mientras que en las administraciones de tendencia izquierdista, EE. UU. podría usar herramientas de política para ejercer presión, con la consiguiente volatilidad del mercado" .
Esta naturaleza de doble cara ya es visible. Los países alineados reciben una diplomacia financiera extraordinaria—el programa de 20.000 millones de dólares del FMI para Argentina, el regreso de Ecuador a los mercados de bonos—mientras que las naciones percibidas como izquierdistas enfrentan vientos en contra. El director de inversiones de Gramercy ha advertido que los gobiernos del hemisferio occidental deberían prepararse para una presión más fuerte de la administración Trump para "elegir bando" .
Los gestores de carteras se están ajustando en consecuencia. Aaron Gifford, de T. Rowe, se volvió cauto con los bonos panameños por temor a que Trump intensificara la presión sobre el Canal de Panamá. TCW está enfriando su postura hacia México, donde el pacto comercial del T-MEC está pendiente de renegociación .
La nueva realidad, como resumió Mauro Favini de Vanguard, exige adaptabilidad: "Cuando incorporas la geopolítica a la mezcla, las cosas cambian. Tienes que usar un manual de juego más fluido" . Para los inversores, esto significa perseguir rentabilidades cuando los vientos políticos son favorables, pero siempre vigilando el horizonte en busca de la próxima tormenta a la que no le importa quién es amigo del presidente.
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