El número estimado de trabajadores pertenecientes a 20 categorías sanitarias aumentó en 81,2 millones entre 1990 y 2023. En 2023, el conjunto incluía aproximadamente:
La participación femenina fue decisiva para esta expansión. Pero estar más presentes en el sector no se ha traducido en una influencia equivalente. Las mujeres constituían la mayoría de las enfermeras, matronas y trabajadoras comunitarias de salud, mientras que representaban menos de la mitad de los médicos en las estimaciones disponibles.
El patrón refleja una división del trabajo marcada por el género: las mujeres ocupan buena parte de los puestos esenciales de atención directa y cuidados, pero tienen menor presencia en las profesiones y posiciones de decisión asociadas con mayores salarios, autoridad y posibilidades de promoción. Contar trabajadores, por tanto, no basta: también importa quién realiza el trabajo, cómo se valora y quién fija las prioridades del sistema sanitario.
El análisis no define la escasez como el simple número de plazas vacantes. En su lugar, compara la densidad de profesionales con la menor densidad observada en países que alcanzaron una puntuación de 80 o más en cobertura sanitaria universal efectiva. Los umbrales resultantes son referencias empíricas vinculadas a la cobertura de servicios, no reglas universales de dotación para todos los países.
Con ese método, las necesidades adicionales estimadas para 2023 son:
| Profesión | Profesionales adicionales estimados |
|---|---|
| Médicos | 7,1 millones |
| Enfermeras y matronas | 23,9 millones |
| Dentistas | 1,8 millones |
| Farmacéuticos | 1,6 millones |
| Total | 34,4 millones |
La mayor parte de la brecha corresponde a enfermeras y matronas: 23,9 millones, más de tres veces el déficit estimado de médicos. El dato subraya que ampliar la cobertura no consiste únicamente en formar más facultativos. La atención primaria, la enfermería, la obstetricia, la salud bucodental, la farmacia y los servicios comunitarios también son determinantes para que las personas reciban atención efectiva.
Un estudio anterior basado en datos de 2019 estimó que, para alcanzar una puntuación de 80 en cobertura sanitaria universal efectiva, los países necesitaban como mínimo las siguientes densidades por cada 10.000 habitantes:
El análisis más reciente utiliza otros umbrales observados: aproximadamente 23,8 médicos, 64,5 enfermeras y matronas, 5,2 dentistas y 5,6 farmacéuticos por cada 10.000 habitantes.
La diferencia no implica necesariamente una contradicción. Los estudios emplean distintas versiones de los datos y procedimientos de estimación. El trabajo más reciente toma como referencia la menor densidad observada entre los países que superan el umbral de cobertura, mientras que el anterior calculaba densidades mínimas mediante su propio modelo. La cobertura de datos, el desempeño de los países y la metodología pueden modificar tanto el umbral como la magnitud estimada de la brecha.
Asia meridional presenta la mayor escasez estimada en términos absolutos: alrededor de 13,6 millones de profesionales adicionales entre las cinco categorías analizadas. El desglose regional incluye unos 2,6 millones de médicos, 10,0 millones de enfermeras y matronas, 0,7 millones de dentistas y 0,3 millones de farmacéuticos.
El tamaño de la población explica en parte que el total sea tan elevado. Pero el desafío no es solo numérico: la región también debe conseguir que los profesionales lleguen a las comunidades rurales, más pobres y desatendidas.
África subsahariana enfrenta un problema distinto, aunque igualmente grave. En 2023 registró las densidades más bajas para casi todas las principales categorías de personal sanitario; la excepción fueron los trabajadores comunitarios de salud. Los países de ingresos altos tuvieron las densidades más elevadas.
La comparación muestra por qué una única cifra mundial puede ocultar realidades diferentes. Asia meridional tiene la mayor necesidad absoluta, mientras que África subsahariana dispone de muy pocos profesionales en relación con su población y sus necesidades. Ambas regiones requieren más personal, pero las respuestas deben adaptarse al crecimiento demográfico, la carga de enfermedad, la capacidad de formación y las condiciones de permanencia en el empleo.
Los cálculos de 34,4 millones no son directamente comparables con todas las cifras publicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las estimaciones de la OMS pueden utilizar otros años, categorías profesionales, definiciones de necesidad y horizontes de planificación. Por ejemplo, un informe de la organización situó la escasez basada en necesidades en 20 millones de trabajadores en 2013, 15 millones en 2020 y una proyección de 10 millones para 2030.
El cálculo del GBD responde a otra pregunta: cuántos médicos, enfermeras, matronas, dentistas y farmacéuticos serían necesarios para alcanzar una puntuación de 80 en cobertura sanitaria universal efectiva, utilizando como referencia las densidades observadas en países que ya alcanzan ese nivel.
Por eso, una estimación más alta del GBD no invalida automáticamente una cifra menor de la OMS. Las comparaciones solo son válidas cuando coinciden el año, los grupos profesionales incluidos, el objetivo de cobertura y la definición de escasez.
Ampliar la formación y las contrataciones es imprescindible, pero incorporar trabajadores sin mejorar sus condiciones puede traducirse en rotación rápida, mala distribución territorial y salida de profesionales de las zonas más necesitadas. Una estrategia duradera debe cubrir toda la trayectoria laboral:
La paradoja central es clara: el mundo sumó más de 80 millones de trabajadores sanitarios desde 1990, en gran medida gracias al trabajo de las mujeres, pero muchos sistemas siguen lejos de la capacidad laboral asociada incluso con un nivel moderado de cobertura sanitaria universal. Cerrar la brecha exigirá algo más que contratar. Será necesario valorar mejor las funciones que ya sostienen buena parte de la atención, distribuir al personal de forma más justa y crear instituciones que permitan a los profesionales permanecer, progresar y ejercer liderazgo.
El número estimado de trabajadores pertenecientes a 20 categorías sanitarias aumentó en 81,2 millones entre 1990 y 2023. En 2023, el conjunto incluía aproximadamente:
La participación femenina fue decisiva para esta expansión. Pero estar más presentes en el sector no se ha traducido en una influencia equivalente. Las mujeres constituían la mayoría de las enfermeras, matronas y trabajadoras comunitarias de salud, mientras que representaban menos de la mitad de los médicos en las estimaciones disponibles.
El patrón refleja una división del trabajo marcada por el género: las mujeres ocupan buena parte de los puestos esenciales de atención directa y cuidados, pero tienen menor presencia en las profesiones y posiciones de decisión asociadas con mayores salarios, autoridad y posibilidades de promoción. Contar trabajadores, por tanto, no basta: también importa quién realiza el trabajo, cómo se valora y quién fija las prioridades del sistema sanitario.
El análisis no define la escasez como el simple número de plazas vacantes. En su lugar, compara la densidad de profesionales con la menor densidad observada en países que alcanzaron una puntuación de 80 o más en cobertura sanitaria universal efectiva. Los umbrales resultantes son referencias empíricas vinculadas a la cobertura de servicios, no reglas universales de dotación para todos los países.
Con ese método, las necesidades adicionales estimadas para 2023 son:
| Profesión | Profesionales adicionales estimados |
|---|---|
| Médicos | 7,1 millones |
| Enfermeras y matronas | 23,9 millones |
| Dentistas | 1,8 millones |
| Farmacéuticos | 1,6 millones |
| Total | 34,4 millones |
La mayor parte de la brecha corresponde a enfermeras y matronas: 23,9 millones, más de tres veces el déficit estimado de médicos. El dato subraya que ampliar la cobertura no consiste únicamente en formar más facultativos. La atención primaria, la enfermería, la obstetricia, la salud bucodental, la farmacia y los servicios comunitarios también son determinantes para que las personas reciban atención efectiva.
Un estudio anterior basado en datos de 2019 estimó que, para alcanzar una puntuación de 80 en cobertura sanitaria universal efectiva, los países necesitaban como mínimo las siguientes densidades por cada 10.000 habitantes:
El análisis más reciente utiliza otros umbrales observados: aproximadamente 23,8 médicos, 64,5 enfermeras y matronas, 5,2 dentistas y 5,6 farmacéuticos por cada 10.000 habitantes.
La diferencia no implica necesariamente una contradicción. Los estudios emplean distintas versiones de los datos y procedimientos de estimación. El trabajo más reciente toma como referencia la menor densidad observada entre los países que superan el umbral de cobertura, mientras que el anterior calculaba densidades mínimas mediante su propio modelo. La cobertura de datos, el desempeño de los países y la metodología pueden modificar tanto el umbral como la magnitud estimada de la brecha.
Asia meridional presenta la mayor escasez estimada en términos absolutos: alrededor de 13,6 millones de profesionales adicionales entre las cinco categorías analizadas. El desglose regional incluye unos 2,6 millones de médicos, 10,0 millones de enfermeras y matronas, 0,7 millones de dentistas y 0,3 millones de farmacéuticos.
El tamaño de la población explica en parte que el total sea tan elevado. Pero el desafío no es solo numérico: la región también debe conseguir que los profesionales lleguen a las comunidades rurales, más pobres y desatendidas.
África subsahariana enfrenta un problema distinto, aunque igualmente grave. En 2023 registró las densidades más bajas para casi todas las principales categorías de personal sanitario; la excepción fueron los trabajadores comunitarios de salud. Los países de ingresos altos tuvieron las densidades más elevadas.
La comparación muestra por qué una única cifra mundial puede ocultar realidades diferentes. Asia meridional tiene la mayor necesidad absoluta, mientras que África subsahariana dispone de muy pocos profesionales en relación con su población y sus necesidades. Ambas regiones requieren más personal, pero las respuestas deben adaptarse al crecimiento demográfico, la carga de enfermedad, la capacidad de formación y las condiciones de permanencia en el empleo.
Los cálculos de 34,4 millones no son directamente comparables con todas las cifras publicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las estimaciones de la OMS pueden utilizar otros años, categorías profesionales, definiciones de necesidad y horizontes de planificación. Por ejemplo, un informe de la organización situó la escasez basada en necesidades en 20 millones de trabajadores en 2013, 15 millones en 2020 y una proyección de 10 millones para 2030.
El cálculo del GBD responde a otra pregunta: cuántos médicos, enfermeras, matronas, dentistas y farmacéuticos serían necesarios para alcanzar una puntuación de 80 en cobertura sanitaria universal efectiva, utilizando como referencia las densidades observadas en países que ya alcanzan ese nivel.
Por eso, una estimación más alta del GBD no invalida automáticamente una cifra menor de la OMS. Las comparaciones solo son válidas cuando coinciden el año, los grupos profesionales incluidos, el objetivo de cobertura y la definición de escasez.
Ampliar la formación y las contrataciones es imprescindible, pero incorporar trabajadores sin mejorar sus condiciones puede traducirse en rotación rápida, mala distribución territorial y salida de profesionales de las zonas más necesitadas. Una estrategia duradera debe cubrir toda la trayectoria laboral:
La paradoja central es clara: el mundo sumó más de 80 millones de trabajadores sanitarios desde 1990, en gran medida gracias al trabajo de las mujeres, pero muchos sistemas siguen lejos de la capacidad laboral asociada incluso con un nivel moderado de cobertura sanitaria universal. Cerrar la brecha exigirá algo más que contratar. Será necesario valorar mejor las funciones que ya sostienen buena parte de la atención, distribuir al personal de forma más justa y crear instituciones que permitan a los profesionales permanecer, progresar y ejercer liderazgo.