En aproximadamente tres semanas ocurrió lo siguiente:
Dado que una proporción considerable del volumen en Solana dependía de ese tipo de trading, el impacto fue inmediato. La red pasó de liderar claramente el mercado DEX a volver a niveles cercanos a Ethereum en cuestión de meses.
Mientras el volumen de Solana era muy volátil, el ecosistema DeFi de Ethereum mostró mayor estabilidad porque su liquidez está anclada en estructuras financieras más profundas.
Incluso con mayor competencia entre cadenas, Ethereum seguía liderando el sector con unos 45.400 millones de dólares en valor total bloqueado (TVL), lo que representa cerca del 54% del mercado DeFi.
Varios factores estructurales ayudan a explicar esa estabilidad:
1. Grandes mercados de préstamo y colateral
Muchos de los mayores protocolos de lending y colateral del sector operan en Ethereum, generando pools de liquidez que no dependen de trading especulativo constante.
2. Dominio en stablecoins
Cientos de miles de millones de dólares en stablecoins circulan dentro del ecosistema Ethereum, apoyando pagos, préstamos y provisión de liquidez.
3. Capital institucional
El interés institucional también ha crecido. Solo los ETF spot de ETH recibieron alrededor de 9.800 millones de dólares en entradas netas durante 2025, lo que refleja una mayor exposición institucional al ecosistema.
Todo esto genera lo que muchos analistas llaman “liquidez pegajosa”: capital que permanece en el sistema incluso cuando la especulación disminuye.
El acercamiento entre Solana y Ethereum sugiere un cambio estructural en cómo se distribuye la liquidez en DeFi.
En lugar de una única cadena dominante, el sector parece evolucionar hacia un ecosistema multichain con especialización.
En términos generales:
Aunque su cuota de TVL cayó del 63,5% a principios de 2025 a cerca del 54% en 2026, Ethereum sigue siendo la base de liquidez más grande del sector.
El ciclo de 2026 también puede influir en dónde se concentran los desarrolladores y el capital en los próximos años.
Si Solana logra mantener volúmenes cercanos a los de Ethereum incluso después del desplome de las memecoins, podría consolidarse como un segundo gran centro para aplicaciones DeFi enfocadas en:
Mientras tanto, Ethereum continúa atrayendo proyectos centrados en:
En ese contexto, la competencia entre cadenas podría dejar de medirse solo por volumen de trading y pasar a centrarse en qué tipo de liquidez y aplicaciones vive en cada red.
La evidencia apunta a una respuesta mixta.
Por un lado, la infraestructura de Solana —rápida y barata— permitió una demanda real de trading minorista. Pero la magnitud de su dominio a principios de 2026 estuvo amplificada por un ciclo especulativo de memecoins que resultó ser breve.
La rápida transición desde liderazgo absoluto hasta casi paridad sugiere que la actividad inicial superó lo que era sostenible a largo plazo.
Aun así, hay una lectura positiva: incluso después del colapso de ese ciclo especulativo, el volumen DEX de Solana sigue siendo comparable al de Ethereum. Eso indica que la red logró retener una parte significativa de usuarios y liquidez que llegaron durante el auge.
La gran pregunta para el futuro es si esa actividad puede migrar desde la especulación hacia mercados de stablecoins, préstamos, pagos y uso económico real. Si eso ocurre, la rivalidad entre Solana y Ethereum probablemente definirá la próxima etapa de las finanzas descentralizadas.
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