La escalada ha sido vertiginosa y constante cada mes:
Dos potentes fuerzas están ampliando simultáneamente el agujero presupuestario.
Disparo del gasto bélico. Los gastos federales en los cuatro primeros meses de 2026 totalizaron 17,598 billones de rublos, lo que supone un aumento interanual del 15,7% . El principal motor es el gasto militar, la seguridad y el apoyo a la industria de defensa. El Kremlin ha dado a entender que estos gastos no son negociables y que serán protegidos incluso cuando la presión fiscal aumente en otras áreas del presupuesto
.
Desplome de los ingresos del petróleo y el gas. En el otro lado de la balanza, la fuente de ingresos más crítica de Rusia se ha derrumbado. Históricamente, los ingresos del petróleo y el gas han constituido alrededor de un tercio de los ingresos federales. Sin embargo, a principios de 2026, estos ingresos se desplomaron en casi un 40% . Esta caída se atribuye a los menores precios mundiales del crudo, la aplicación del tope de precios del G7 y la reducción de los volúmenes de exportación debido a las sanciones occidentales
. Los ingresos federales totales de enero a abril fueron de solo 11,721 billones de rublos, un 4,5% menos que en el mismo período de 2025
.
El Gobierno ruso ha estado tapando el déficit con su Fondo Nacional de Riqueza (FNR). Sin embargo, sus activos líquidos —la parte que puede utilizarse fácilmente para este fin— se están reduciendo a un ritmo alarmante.
A fecha de abril de 2026, los activos líquidos del FNR se situaban en 3,62 billones de rublos, por debajo de los 3,89 billones de marzo y de los más de 4,1 billones de principios de año . Solo en enero y febrero, se utilizaron casi 400.000 millones de rublos de la parte líquida del FNR para financiar el déficit
.
El fondo ya ha consumido aproximadamente dos tercios de sus reservas líquidas anteriores a la guerra . Los analistas de Gazprombank estiman que, con los precios actuales del petróleo, toda la parte líquida del FNR podría agotarse en un plazo de 1 a 1,3 años
. Una caída más brusca del crudo, hasta los 30-35 dólares por barril, podría acabar con el fondo para finales del propio 2026
.
Con el déficit situado ya en 6,01 billones de rublos a finales de mayo, el resultado para el conjunto del año será mucho peor que el objetivo oficial de 3,786 billones de rublos. La mayoría de los analistas serios predicen un déficit final en 2026 muy superior al planificado, que podría situarse entre el 2,5% y el 4% del PIB, dependiendo en gran medida de la evolución del precio del petróleo y de si el gasto militar se dispara de nuevo en la segunda mitad del año .
La credibilidad fiscal a largo plazo de Rusia está en juego mientras navega por un conjunto cada vez más reducido de opciones políticas problemáticas.
El problema de fondo es estructural. El Kremlin considera que los altos niveles de gasto relacionado con la guerra son políticamente innegociables, mientras que la base de ingresos que lo sustenta se está reduciendo y el colchón de seguridad del FNR está a punto de agotarse. Salvo que se produzca una recuperación importante y sostenida de los precios del petróleo o el fin de la guerra, la trayectoria fiscal de Rusia apunta a un ajuste desordenado que podría implicar fuertes recortes del gasto, subidas de impuestos o un dañino ciclo de inflación.
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