La forma de leer este dato es importante. Un índice de 486 no significa que los precios hayan subido un 486 % desde la base. Significa que alcanzaron el 486 % del nivel inicial: el aumento efectivo respecto a 100 es de aproximadamente 386 %. Tampoco implica que todos los módulos DDR5 de todos los países hayan subido en la misma proporción.
Otros seguimientos minoristas muestran incrementos igualmente severos, aunque dependen del producto. Para determinados kits DDR5 se han comunicado subidas interanuales de aproximadamente 355 % a 485 %. En otro caso, un kit de 128 GB DDR5-6400 llegó a anunciarse por 3.399 dólares, frente a un mínimo anterior de 329 dólares. Al tratarse de una configuración de gran capacidad, no debe tomarse como el coste medio de la memoria para PC. Sí ilustra, sin embargo, hasta qué punto se han encarecido las ampliaciones para usuarios avanzados y quienes montan equipos para ejecutar IA localmente.
La estimación de J.P. Morgan es más amplia y prudente: los precios de la DRAM en conjunto podrían aumentar más de 400 % entre comienzos de 2024 y finales de 2026. Se trata de una previsión para el mercado de DRAM en distintos productos y periodos, no de una prueba de que los precios minoristas mundiales de toda la DDR5 hayan subido un 500 %.
Los servidores de IA necesitan grandes cantidades de memoria además de sus aceleradores. A medida que crece la demanda de estos sistemas, a los fabricantes les resulta más rentable dedicar capacidad de obleas a HBM y DRAM para servidores, productos que suelen ofrecer precios y márgenes superiores. Los informes de la cadena de suministro describen esta reasignación como una de las causas centrales de la menor disponibilidad de memoria para consumidores.
No significa que los usuarios estén compitiendo directamente con los centros de datos por módulos idénticos. La HBM, la DRAM de servidor y la DDR5 de consumo son productos distintos, pero dependen de recursos industriales relacionados. Cuando la capacidad se desplaza hacia productos orientados a la IA, queda menos oferta para los segmentos tradicionales.
La expansión tampoco es inmediata: las fábricas, los equipos y los procesos de validación necesitan años para ampliarse. Por eso el desequilibrio entre centros de datos y consumidores no puede corregirse rápidamente.
Los precios mayoristas y de contrato se han movido incluso más deprisa que muchas etiquetas minoristas. Los datos disponibles sitúan el aumento de los contratos de DRAM convencional entre el 93 % y el 98 % intertrimestral en el primer trimestre de 2026, con otra subida prevista de entre el 58 % y el 63 % en el segundo trimestre.
Estas cifras corresponden a mercados contractuales y periodos concretos. No deben aplicarse automáticamente a todos los productos DRAM, a la memoria NAND ni a cada kit vendido en una tienda. Aun así, ayudan a explicar por qué los distribuidores y fabricantes de ordenadores han tenido que revisar sus precios con tanta rapidez.
La escasez ya aparece en las cifras del mercado de PC. IDC registró 68,2 millones de envíos mundiales de PC en el segundo trimestre de 2026, un 4,9 % menos interanual. Fue el primer descenso después de nueve trimestres consecutivos de crecimiento, y la firma atribuyó el cambio a la persistente escasez de memoria.
IDC también prevé que los envíos de PC caigan un 11,3 % en el conjunto de 2026, con un deterioro progresivo hacia el final del año. La evidencia disponible no confirma de manera independiente que el precio medio de los ordenadores vaya a subir exactamente un 18,3 %, por lo que esa cifra no debe presentarse como una previsión confirmada de IDC.
El mercado está mostrando una combinación poco habitual: menos unidades vendidas, pero más ingresos. Según IDC, los fabricantes están aplicando subidas de precios a un ritmo superior al descenso de la demanda. Las configuraciones premium y los precios medios más elevados pueden proteger temporalmente la facturación, aunque los consumidores compren menos equipos.
Se ha informado de que Dell y Lenovo preparaban o aplicaban aumentos de aproximadamente entre el 15 % y el 20 % en partes de sus catálogos de PC y servidores debido al encarecimiento de la memoria. Otros informes del sector sitúan las subidas en un rango de entre el 10 % y el 30 % para determinados productos y fabricantes, incluidos Dell, HP, Lenovo y Asus.
Estas cifras deben entenderse como medidas comerciales comunicadas o rangos observados, no como un aumento único aplicado a todos los portátiles y sobremesas. El efecto final depende de la cantidad de memoria instalada, las existencias de cada fabricante, la región y si la compra se realiza en una tienda o mediante un contrato empresarial.
Para el comprador, el encarecimiento puede aparecer de varias formas:
Por eso el precio de portada de un PC no siempre refleja bien su relación calidad-precio. Un modelo barato con menos RAM puede dejar de ser una opción económica cuando se suma el coste de actualizarlo.
La DRAM y la memoria NAND se utilizan en teléfonos inteligentes y en muchos otros productos electrónicos. Una inflación prolongada de estos componentes puede elevar el coste de los dispositivos o llevar a los fabricantes a reducir sus configuraciones de memoria. IDC ha advertido de que la crisis podría contraer el mercado de smartphones mientras eleva su precio medio; su previsión de febrero de 2026 apuntaba a un descenso del 12,9 % en los envíos mundiales de smartphones durante el año.
El traslado del coste no será uniforme. La memoria representa una proporción distinta de la lista de materiales de un teléfono, una tarjeta gráfica, un televisor, un vehículo o un PC. También influyen los contratos con proveedores, las coberturas de inventario y las prioridades de cada producto. La evidencia disponible respalda un riesgo general de contagio, pero no permite calcular con fiabilidad cuánto subirá cada categoría.
La distinción más importante de las previsiones es la que separa la DRAM de la NAND flash. Una perspectiva sectorial actual espera que la DRAM permanezca en escasez estructural hasta 2028, con una posible ampliación de la brecha entre oferta y demanda en 2027 antes de que llegue un alivio significativo.
La NAND podría evolucionar de otra manera. La misma previsión espera que pase de una oferta limitada al equilibrio y, finalmente, a un exceso de oferta durante la segunda mitad del año siguiente. Por eso es demasiado general afirmar que todos los tipos de memoria o almacenamiento seguirán igual de escasos hasta 2028.
Los fabricantes ya están anunciando ampliaciones, pero una nueva fábrica no produce alivio instantáneo. La construcción, la instalación de equipos, la preparación de materiales y la homologación de la producción retrasan el momento en que la capacidad adicional aporta volúmenes relevantes. Algunos análisis sitúan una mejora sustancial a finales de 2027 o en 2028, mientras que las estimaciones más pesimistas apuntan a fechas posteriores.
El problema inmediato no es solo que la RAM cueste más. Es que el rendimiento disponible con un presupuesto fijo puede ser menor. El comprador puede verse obligado a retrasar la adquisición, aceptar menos memoria, pagar una prima por un equipo premontado o gastar mucho más en una ampliación por su cuenta.
Los 3.399 dólares del kit de 128 GB DDR5-6400 son un caso extremo, no el coste habitual de una actualización. Pero muestran cómo una ampliación que antes podía considerarse rutinaria se ha vuelto poco rentable para creadores, desarrolladores y usuarios que trabajan con máquinas virtuales o modelos de IA locales.
La mejor decisión depende de la urgencia. Quien necesite un ordenador ahora puede encontrar más valor en comprar desde el principio una configuración con memoria suficiente, en lugar de confiar en una actualización barata en el futuro. Para quien pueda esperar, la decisión es menos clara: los precios podrían bajar si pasa el pico de demanda, pero las previsiones más firmes sobre DRAM no apuntan a un alivio rápido.
Las propias expectativas de nuevas subidas pueden alimentar un círculo vicioso. Distribuidores, fabricantes y grandes compradores podrían hacer pedidos preventivos para protegerse frente a una mayor escasez. Si después se ralentiza la demanda de IA o llega nueva capacidad más deprisa de lo previsto, esos pedidos pueden convertirse en inventario sobrante. Los precios caerían entonces con fuerza, especialmente en la NAND, donde ya se contempla un posible exceso de oferta.
Es un riesgo de escenario, no una prueba de que la escasez actual de DRAM sea ya una burbuja especulativa. La perspectiva es más matizada: la demanda de IA y la reasignación de capacidad mantienen la DRAM estructuralmente tensionada, mientras que la NAND podría relajarse antes. La pregunta clave no es si la IA afecta a los precios de la memoria —la evidencia indica que sí—, sino cuánto tiempo seguirá la demanda por delante de la oferta utilizable.
La construcción de centros de datos para IA está tensionando el mercado de memoria por dos vías: aumenta la demanda y modifica la distribución de la capacidad industrial. Las señales son visibles en el índice alemán de DDR5, que llegó a 4,86 veces su base de julio de 2025; en kits estadounidenses de gran capacidad con precios extremos; en contratos de DRAM que casi se duplicaron en un trimestre; y en la caída interanual del 4,9 % de los envíos de PC en el segundo trimestre.
La conclusión para los consumidores es más precisa que decir que «toda la RAM ha subido un 500 %». Algunos productos y mercados han registrado aumentos extraordinarios, pero la magnitud varía. La DRAM probablemente seguirá limitada hasta 2028, mientras que la NAND podría acabar entrando en superávit. Hasta que la oferta se ponga al día, conviene comparar configuraciones completas —no solo el precio de entrada del PC— y desconfiar de las afirmaciones sobre subidas universales o sobre una escasez de NAND causada específicamente por Vera Rubin que todavía no está suficientemente demostrada.