Neural Drive es una interfaz cerebro computadora no invasiva que detecta dos parpadeos deliberados y unos segundos de concentración para permitir la comunicación y el control de funciones seleccionadas. Tan Tock Seng Hospital iniciará en junio de 2026 un ensayo clínico de 18 meses con unas 30 personas, incluidos sup...
Respuesta de investigación

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Neural Drive está desarrollando una interfaz cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés) del tamaño de la palma de la mano y no invasiva. Su objetivo es ayudar a personas que quizá no puedan hablar, escribir, teclear, señalar o mantener un contacto visual fiable. En lugar de requerir una intervención quirúrgica, el sistema emplea electrodos externos para detectar movimientos oculares, ondas cerebrales y otras señales neuronales; después, un modelo de inteligencia artificial traduce acciones deliberadas del usuario en selecciones de menú, frases habladas y órdenes para dispositivos.
La diferencia clave es que Neural Drive no se presenta como una tecnología capaz de descifrar libremente cualquier pensamiento. El uso descrito es más concreto y práctico: facilitar la comunicación de necesidades esenciales y la toma de decisiones cuando el movimiento está muy limitado.
El equipo coloca electrodos sobre un ojo y detrás de las dos orejas. Estos sensores captan señales de electrooculografía —relacionadas con el movimiento de los ojos— y de electroencefalografía, asociadas a la actividad cerebral. Según la empresa y sus colaboradores, un modelo de IA puede interpretar esas señales y calibrar el sistema en aproximadamente 10 segundos.
La interacción comunicada se basa en un menú:
Este diseño es relevante porque no depende por completo de movimientos precisos de las manos, del habla ni de mantener la mirada fija durante mucho tiempo. Además, limita inicialmente el número de acciones, lo que puede hacer que la comunicación de necesidades básicas sea más fácil de organizar y comprobar que una supuesta decodificación abierta del pensamiento.
Los ejemplos publicados se centran en necesidades diarias y servicios digitales conocidos. Los menús personalizados pueden incluir:
También se ha descrito el uso del sistema con aplicaciones y dispositivos externos mediante un ordenador portátil o una tableta. Entre los ejemplos figuran enviar mensajes sencillos ya redactados por WhatsApp, ver vídeos de YouTube y controlar funciones de un hogar inteligente.
Conviene entender estas funciones como comandos compatibles o demostrados, no como una garantía de que cualquier usuario pueda controlar todas las opciones de WhatsApp, YouTube o un sistema domótico. La información disponible habla de acciones seleccionadas y menús personalizados, no de un acceso ilimitado a cada aplicación.
El hospital Tan Tock Seng (TTSH), en Singapur, anunció un ensayo clínico de 18 meses que comenzará en junio de 2026 y contará con unos 30 pacientes. Entre los participantes previstos hay supervivientes de ictus con dificultades de comunicación y movilidad, personas con enfermedad de la neurona motora y personas con parálisis cerebral.
La pregunta práctica es si el dispositivo puede ofrecer una comunicación suficientemente rápida y fiable para entornos asistenciales reales. El estudio se dirige a personas que no pueden utilizar con facilidad opciones convencionales como hablar, escribir a mano, teclear, señalar o mantener un contacto visual estable.
TTSH también analizará si la tecnología puede integrarse en el trabajo de logopedia y terapia del habla en hospitales, centros de rehabilitación y domicilios. Esta evaluación será más significativa que las primeras demostraciones: un dispositivo de apoyo debe funcionar de forma constante con personas que tienen diagnósticos, capacidades y redes de cuidados diferentes.
El precio hospitalario indicado para una unidad de Neural Drive es de unos 2.500 dólares singapurenses (S$). Los sistemas de comunicación basados en seguimiento ocular tienen un coste aproximado de entre 10.000 y 25.000 dólares singapurenses, aunque su idoneidad varía y algunas personas pueden tener dificultades para mantener la concentración visual o la estabilidad de la cabeza que exigen.
Las BCI intracorticales utilizan un enfoque completamente distinto: emplean electrodos implantados quirúrgicamente para registrar señales desde el interior del cerebro. Eso puede proporcionar datos neuronales de mayor resolución y permitir controlar ordenadores o teléfonos, pero implica una operación, riesgos médicos asociados y un apoyo técnico considerable.
La posible ventaja de Neural Drive no es igualar la resolución de una interfaz implantada. Es ofrecer, mediante electrodos externos, una alternativa menos invasiva y potencialmente más asequible para un conjunto limitado de tareas de comunicación de gran valor. El ensayo de TTSH ayudará a determinar si ese equilibrio funciona en la práctica.
Neural Drive fue fundada a comienzos de 2025 por Khambhati Mohammed Huzefa, Kaushik Manian, Nyan Lin y Raymond Loong Ng. Los cuatro se conocieron en hackatones y reunieron a estudiantes y graduados de la comunidad tecnológica y de ingeniería de Singapur.
Huzefa ha explicado que su experiencia como sanitario de la Fuerza de Defensa Civil de Singapur influyó en la dirección de la empresa. Allí conoció a pacientes que habían sufrido un ictus y permanecían conscientes, pero no podían comunicar a sus familias o a los profesionales sanitarios si tenían dolor o necesitaban algo.
Ese origen ayuda a entender el énfasis del producto en mensajes breves y concretos. La meta no es principalmente ofrecer una demostración futurista de informática controlada por la mente, sino reducir las conjeturas a la hora de atender las necesidades básicas de una persona.
El equipo informó de pruebas de dos semanas en domicilios con unos 60 usuarios para recoger opiniones. En uno de los casos descritos participó un superviviente de ictus de 67 años. Hasta entonces, su familia dependía de gruñidos y deducciones porque no podía formar palabras con claridad; el dispositivo pretendía darle una forma de expresar elecciones sencillas y directas.
Estos relatos apuntan a un posible valor práctico para usuarios y cuidadores, pero son observaciones iniciales de experiencia de uso, no pruebas clínicas publicadas de eficacia. El estudio formal de TTSH será la evaluación más importante de su facilidad de uso, fiabilidad y utilidad clínica.
La información disponible respalda el diseño no invasivo del dispositivo, el precio hospitalario comunicado y el ensayo previsto en TTSH. No demuestra que el equipo ya haya recibido aprobación hospitalaria o regulatoria, ni confirma un calendario para su venta directa al consumidor.
Tampoco hay pruebas suficientes de un compromiso firme para donar 1.000 unidades. Se ha informado de un posible precio subvencionado de S$500 para familias locales a finales de 2026 o comienzos de 2027, pero debe considerarse una expectativa y no un programa de venta minorista confirmado.
Para alguien que no puede hablar o moverse de forma fiable, poder pedir ayuda, elegir la comida, enviar un mensaje o encender una luz es algo más que una comodidad. Puede abrir un canal directo para expresar preferencias que, de otro modo, quedarían filtradas por la interpretación de un cuidador.
Ahí reside el argumento más sólido de Neural Drive: una interfaz relativamente sencilla, orientada a recuperar parte de la autonomía diaria sin recurrir a una cirugía cerebral. La cuestión será saber si puede cumplir esa promesa de forma constante y para qué pacientes. La respuesta dependerá de los resultados de las pruebas clínicas, no solo de las primeras demostraciones tecnológicas.
Studio Global AI
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Neural Drive es una interfaz cerebro computadora no invasiva que detecta dos parpadeos deliberados y unos segundos de concentración para permitir la comunicación y el control de funciones seleccionadas.
Neural Drive es una interfaz cerebro computadora no invasiva que detecta dos parpadeos deliberados y unos segundos de concentración para permitir la comunicación y el control de funciones seleccionadas. Tan Tock Seng Hospital iniciará en junio de 2026 un ensayo clínico de 18 meses con unas 30 personas, incluidos supervivientes de ictus, pacientes con enfermedad de la neurona motora y personas con parálisis cerebral.
El dispositivo está pensado para necesidades cotidianas —como pedir ayuda, enviar mensajes predeterminados o encender las luces—, no para leer pensamientos de forma ilimitada.