Aunque se representen en blockchain, los fondos monetarios tokenizados siguen siendo participaciones en fondos de inversión regulados, lo que significa que se clasifican legalmente como valores (securities).
Esta clasificación implica varias restricciones, entre ellas:
Estas normas hacen que las participaciones de MMF tokenizados no puedan circular con la misma libertad que las stablecoins dentro de infraestructuras abiertas o "permissionless". JPMorgan describe esta diferencia como una desventaja regulatoria estructural frente a las stablecoins.
En la práctica, esto dificulta que estos fondos se conviertan en el activo de liquidación diario para mercados descentralizados o plataformas de trading.
En lugar de sustituir a las stablecoins, JPMorgan espera que los fondos monetarios tokenizados desempeñen un papel complementario.
Los fondos monetarios tradicionales invierten en activos altamente líquidos y de corto plazo, como bonos del Tesoro estadounidense. Cuando estos fondos se tokenizan, permiten que inversores institucionales accedan a liquidez respaldada por deuda pública directamente en blockchain y con generación de rendimiento, algo que la mayoría de stablecoins no ofrece por sí misma.
En la práctica, el banco cree que estos fondos se utilizarán principalmente para:
Este papel es similar al que los fondos monetarios ya cumplen en las finanzas tradicionales: herramientas para gestionar liquidez de forma eficiente y relativamente segura.
JPMorgan también está desarrollando activamente este tipo de instrumentos.
En diciembre de 2025, la firma lanzó su primer fondo monetario tokenizado, My OnChain Net Yield Fund (MONY), desplegado en la blockchain pública de Ethereum. El producto permite a inversores cualificados acceder a activos en dólares con rendimiento directamente en cadena.
Posteriormente, en mayo de 2026, la gestora presentó un segundo fondo en Ethereum: el JPMorgan OnChain Liquidity‑Token Money Market Fund (JLTXX). Este fondo monetario gubernamental registrado en Estados Unidos invierte principalmente en bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo y acuerdos de recompra respaldados por Treasuries.
El diseño de JLTXX también busca responder a la demanda de activos de reserva regulados que puedan ser utilizados por emisores de stablecoins y otras instituciones dentro del sistema financiero digital.
El análisis de JPMorgan apunta a que el futuro financiero en blockchain podría estructurarse en dos capas complementarias:
En este modelo, las stablecoins seguirían siendo el medio de intercambio cotidiano en los mercados cripto, mientras que los fondos tokenizados funcionarían como la capa de reservas que genera intereses detrás del sistema.
En otras palabras, más que competir directamente, ambos instrumentos probablemente coexistirán y cumplirán funciones distintas dentro del sistema financiero on‑chain que está emergiendo.
Comments
0 comments