Según el informe, la razón principal es que las blockchains públicas permiten seguir el rastro del dinero con mucha más facilidad que en sistemas bancarios opacos o en transacciones con efectivo.
Otro punto clave del análisis es el tamaño relativo del problema dentro del ecosistema.
Esa cifra creció alrededor de un 28% respecto a 2024, continuando una tendencia de varios años de aumento en los saldos identificados como ilícitos.
Binance Research interpreta estos datos de forma distinta a muchos críticos: el monto es grande en términos absolutos, pero su visibilidad en registros públicos significa que a menudo resulta difícil moverlo o convertirlo en dinero utilizable.
Las blockchains públicas mantienen un registro permanente de todas las transacciones. Esto permite a investigadores y empresas especializadas seguir los movimientos de dinero mediante:
Con estas herramientas es posible rastrear fondos vinculados a hackeos, estafas, ransomware, evasión de sanciones o mercados de la dark web incluso a través de múltiples direcciones y servicios.
A diferencia del efectivo —donde muchas operaciones no dejan rastro—, la mayoría de las transacciones cripto quedan registradas permanentemente y pueden investigarse incluso años después.
Incluso cuando los criminales intentan ocultar el origen de los fondos, existen limitaciones prácticas.
El informe destaca la capacidad limitada de los “mixers” o mezcladores de criptomonedas, herramientas diseñadas para ofuscar el historial de transacciones.
Además, grandes volúmenes pasando por un pequeño número de servicios tienden a atraer la atención de analistas y autoridades.
Otro obstáculo importante es el momento de convertir las criptomonedas en dinero utilizable, lo que se conoce como “cash‑out”.
Entre las principales barreras se encuentran:
Empresas emisoras de stablecoins y plataformas de intercambio bloquean cada vez más operaciones vinculadas a actividades ilícitas, lo que dificulta retirar o gastar esos fondos.
El informe también señala un aumento en la coordinación entre distintos actores del ecosistema:
Las acciones conjuntas —como listas negras de wallets, congelación de tokens e investigaciones coordinadas— han aumentado la eficacia para detectar, rastrear y recuperar fondos ilícitos.
Los datos proceden principalmente de Binance Research y fuentes del propio sector, por lo que reflejan la interpretación de la industria y no una auditoría gubernamental global del crimen financiero.
Aun así, el informe plantea una conclusión clara: aunque la actividad ilícita existe en el ecosistema cripto, la transparencia de la blockchain, los controles de cumplimiento y los límites del lavado de dinero pueden hacer que ocultar grandes sumas sea más difícil que en muchos sistemas financieros tradicionales.
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