Vietnam puso en marcha el 1 de noviembre dos medidas para reducir los costes de energía de hogares y empresas: una rebaja del 2% en la tarifa eléctrica media y la eliminación del impuesto especial a la gasolina. El objetivo es dar algo de alivio a la actividad económica y contener la presión sobre los precios. Sin embargo, los recortes no garantizan por sí solos que el país alcance sus metas de crecimiento e inflación.
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Qué cambió
La Decisión n.º 1305/QD-EVN fijó la nueva tarifa eléctrica media en 2.159,9037 dong por kilovatio hora (kWh), sin incluir el IVA. La reducción del 2% rige desde el 1 de noviembre de 2026. Al tratarse de una tarifa media, eso no significa que la factura total de cada hogar o negocio vaya a bajar exactamente en la misma proporción.
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También se redujo a cero el impuesto especial aplicado a la gasolina. Tras el cambio, el precio minorista de la E5 RON92 bajó 1.804 dong por litro y el de la E10 RON95-III, 1.575 dong. Según la información publicada, ambas medidas se aplican hasta el 31 de marzo de 2027.
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De qué manera podrían impulsar la actividad
La electricidad y el combustible son gastos habituales para muchas empresas; la gasolina también representa un coste directo para los hogares. Si esos gastos bajan, las compañías pueden tener más margen para cubrir sus costes operativos y las familias, algo más de dinero disponible para otros consumos. Se trata de un alivio potencial, no de una garantía de que aumenten la producción, la contratación o el gasto.
El objetivo de crecimiento es ambicioso: Vietnam necesitaría crecer un 12,5% en el cuarto trimestre para alcanzar la meta anual del 10%. El Gobierno ha descrito ese ritmo como un desafío.
11 Un menor coste de la energía puede abaratar la producción y el transporte, pero la información disponible no demuestra que los recortes basten para alcanzar la expansión requerida.
El posible efecto sobre la inflación
La energía influye en el coste de producir, transportar y distribuir bienes y servicios. Rebajar esos gastos podría moderar parte de la presión alcista, aunque el efecto en los precios que pagan los consumidores dependerá, entre otras cosas, de cuánto del ahorro trasladen las empresas.
El contexto hace relevante ese alivio: el índice de precios al consumo (IPC) medio subió un 4,52% durante los primeros nueve meses de 2026, cerca del objetivo anual de alrededor del 4,5% fijado por la Asamblea Nacional.
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24 Las rebajas podrían limitar algunos costes, pero no determinan cuál será la inflación al cierre del año.
Lo que las medidas no resuelven
Estos recortes ofrecen un alivio específico, no sustituyen a otros motores del crecimiento ni aseguran que bajen los precios en toda la economía. El efecto en las facturas eléctricas puede variar, y las empresas no necesariamente trasladarán a sus clientes todo el ahorro. Además, reducir el impuesto a la gasolina implica menos ingresos fiscales; el beneficio económico dependerá también de cómo hogares y empresas utilicen el dinero que dejan de gastar en energía.
La apuesta de Vietnam es usar menores costes energéticos para atender dos objetivos a la vez: sostener la actividad económica y contener la inflación. El alcance de ese apoyo dependerá de factores que van más allá de las rebajas, como la demanda, la inversión y otros costes.