Mayor atención a escenarios de “pico y descenso”
Varios escenarios incluyen trayectorias en las que las emisiones y concentraciones de gases de efecto invernadero alcanzan un máximo y luego disminuyen durante el siglo. Esto permite estudiar fenómenos como el sobrepaso temporal de los objetivos climáticos y su posible reversión mediante recortes profundos de emisiones y eliminación de CO₂.
En conjunto, el objetivo es pasar de escenarios puramente teóricos a escenarios útiles para decisiones políticas y planificación climática.
Durante más de una década, el escenario SSP5‑8.5 dominó titulares y estudios científicos. Representaba un mundo con un fuerte crecimiento económico basado en combustibles fósiles, con emisiones muy altas y un forzamiento radiativo de 8,5 W/m² en 2100.
Sin embargo, el diseño de CMIP7 concluyó que este escenario “se ha vuelto implausible” como referencia central para el futuro.
Entre los factores que explican este cambio:
El nuevo escenario de altas emisiones de CMIP7 sigue explorando futuros adversos, pero se espera que genere niveles de forzamiento menores que SSP5‑8.5.
El Acuerdo de París aspira a limitar el calentamiento global a 1,5 °C sobre los niveles preindustriales. Pero cada vez más análisis científicos indican que mantenerse por debajo de ese límite durante todo el siglo ya no es realista.
Por eso los nuevos escenarios incluyen explícitamente trayectorias de sobrepaso (overshoot): el planeta podría superar temporalmente los 1,5 °C antes de volver a descender más adelante mediante reducciones drásticas de emisiones y eliminación de carbono de la atmósfera.
Esta conclusión refleja una brecha persistente entre las políticas actuales y las reducciones necesarias. El IPCC estima que las políticas implementadas hasta 2020 conducirían a un calentamiento mediano de entre 2,2 °C y 3,5 °C para 2100.
Los análisis basados en políticas vigentes siguen apuntando a un calentamiento claramente por encima de los objetivos de París.
El proyecto Climate Action Tracker estima que las políticas actuales podrían llevar al planeta a unos 2,6–2,8 °C de calentamiento para finales de siglo, dependiendo de los supuestos metodológicos.
Estas cifras encajan dentro del rango más amplio del IPCC (2,2–3,5 °C), lo que refleja la incertidumbre sobre la evolución de las políticas, la tecnología y la economía global.
Aun así, el resultado final no está completamente decidido. El avance de las tecnologías limpias puede reducir de forma significativa el calentamiento proyectado.
Según Climate Action Tracker, tres medidas clave podrían disminuir el calentamiento previsto este siglo en unos 0,9 °C:
Si estas acciones se implementaran de forma global, las proyecciones podrían bajar de alrededor de 2,6 °C a aproximadamente 1,7 °C, acercando el mundo al objetivo de mantener el calentamiento por debajo de 2 °C.
El cambio en los escenarios climáticos no implica que los riesgos hayan desaparecido. Más bien refleja una evolución en la forma en que los científicos estudian el futuro.
En lugar de centrarse en escenarios extremos poco probables, la investigación climática está pasando a futuros plausibles basados en políticas reales y tendencias tecnológicas.
En términos simples, el consenso emergente es el siguiente:
Las decisiones energéticas y políticas de la próxima década serán determinantes para saber en qué parte de ese rango terminará el planeta.
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