Las capacidades de seguridad de red de Purview permiten:
De este modo, las políticas que protegen información sensible —por ejemplo datos financieros, propiedad intelectual o información personal— también pueden aplicarse a prompts, archivos o respuestas generadas por servicios de IA externos.
En la práctica, esto convierte el uso de herramientas externas de IA en una actividad visible y gobernada, en lugar de un canal de uso no controlado dentro de la empresa.
Otro problema habitual en seguridad de datos es que la información confidencial no siempre se comparte como texto.
Con frecuencia aparece en:
Para abordar esta brecha, Microsoft ha añadido reconocimiento óptico de caracteres (OCR) a las capacidades de Data Security Investigations de Microsoft Purview. Esta tecnología permite extraer texto de imágenes y analizarlo en busca de información sensible.
Una vez activada, la función OCR permite aplicar las mismas políticas de seguridad —incluyendo DLP y gestión de riesgos internos— al contenido detectado dentro de imágenes. Estas comprobaciones pueden realizarse en múltiples servicios empresariales como:
Esto reduce un importante punto ciego en las investigaciones de filtración de datos, ya que muchas fugas de información se producen mediante capturas de pantalla o documentos escaneados.
Otro pilar de la nueva estrategia es Data Security Posture Management (DSPM), una capa de seguridad diseñada para proporcionar visibilidad continua sobre los riesgos relacionados con datos sensibles en toda la organización.
DSPM recopila señales de múltiples controles de seguridad y las integra en un único sistema que permite detectar riesgos y vulnerabilidades relacionadas con datos y uso de IA.
En su versión enfocada en IA, el sistema amplía la supervisión a:
DSPM centraliza información sobre la actividad de IA dentro de la empresa, incluyendo interacciones de prompts, comportamiento de agentes y posibles riesgos de exposición de datos. Esto ayuda a identificar implementaciones de IA no autorizadas y a comprender cómo acceden los sistemas de IA a información sensible.
Además, la integración con Microsoft Security Copilot permite a los analistas explorar incidentes y riesgos mediante consultas en lenguaje natural, acelerando el análisis de amenazas y filtraciones de datos.
A medida que las organizaciones adoptan agentes autónomos de IA, surge una nueva pregunta: no solo qué hacen los agentes, sino dónde se ejecutan y bajo qué controles.
Microsoft aborda este reto con Windows 365 for Agents, una plataforma diseñada como entorno gestionado para ejecutar cargas de trabajo de agentes de IA.
Este entorno proporciona:
La iniciativa se integra con Agent 365, el plano de control de Microsoft para observar, asegurar y gobernar agentes de IA a gran escala dentro de la infraestructura empresarial.
La idea es que los agentes autónomos no operen como scripts aislados o servicios sin supervisión, sino como entidades gestionadas dentro del mismo marco de seguridad que identidades, dispositivos y aplicaciones en la nube.
Las actualizaciones de mayo de 2026 muestran cómo está evolucionando la seguridad empresarial en la era de la inteligencia artificial. Microsoft amplía la gobernanza en cuatro capas clave:
El mensaje de fondo es claro: la gobernanza de la IA ya no consiste solo en controlar aplicaciones concretas. Las organizaciones necesitan visibilidad sobre prompts, flujos de datos, agentes autónomos y entornos de ejecución en toda su infraestructura tecnológica.
Las nuevas capacidades de Microsoft apuntan precisamente en esa dirección: construir un modelo de seguridad que abarque todo el ciclo de vida de la IA dentro de la empresa.
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