La gran conclusión de las últimas proyecciones de UBS y JPMorgan no es solo que la inversión en inteligencia artificial sigue aumentando. Es que el gasto anual podría acercarse a un billón de dólares estadounidenses —un millón de millones— en 2026 y escalar con fuerza en 2027.
Hay una salvedad importante: no miden exactamente lo mismo. JPMorgan habla de inversión de capital en nube (cloud capex), mientras que UBS se refiere al capex relacionado con IA. Aun así, ambas previsiones dibujan la misma tendencia: un despliegue de infraestructura a gran escala que abarca centros de datos, aceleradores, memoria y maquinaria para fabricar semiconductores.
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Las cifras: cerca de US$ 1 billón en 2026
JPMorgan prevé que el capex global en nube alcance:
- US$ 954.000 millones en 2026
- US$ 1,41 billones en 2027
- US$ 1,54 billones en 2028
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Por su parte, UBS proyecta para el capex vinculado a IA:
- US$ 998.000 millones en 2026, frente a US$ 506.000 millones en 2025
- US$ 1,447 billones en 2027
- US$ 1,619 billones en 2028
En otra previsión divulgada de UBS, el despliegue de infraestructura de los grandes proveedores de nube sumaría unos US$ 4,1 billones entre 2026 y 2028.
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Las estimaciones no son comparables punto por punto por su distinto alcance. Pero sí coinciden en lo esencial: el gasto anual se aproxima al billón de dólares en 2026 y se mueve después en una franja de aproximadamente US$ 1,4 a US$ 1,6 billones.
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La memoria encarece el despliegue de IA
Para UBS, el factor decisivo no es únicamente instalar más servidores. El banco calcula que alrededor del 90% del aumento del capex de IA entre 2025 y 2027 será atribuible al incremento del gasto en memoria. Sus estimaciones pasan de US$ 71.000 millones en 2025 a US$ 367.000 millones en 2026 y US$ 923.000 millones en 2027.
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La diferencia es crucial: que el presupuesto crezca no significa automáticamente que la capacidad de cómputo desplegada crezca en la misma proporción. Si la memoria requerida por los servidores de IA se encarece de forma abrupta, construir una cantidad similar de infraestructura cuesta mucho más, incluso sin grandes cambios en los planes de instalación.
La proyección de UBS combina, por tanto, dos fenómenos:
- Una demanda sostenida de infraestructura para IA.
- Una factura de memoria mucho más elevada en cada servidor y cada clúster.
El mensaje no es que cada dólar adicional se traduzca en más capacidad informática. Es que la escasez y los precios de la memoria se han convertido en un determinante central del coste de esa capacidad.
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JPMorgan ve una demanda que va más allá de la memoria
El escenario de JPMorgan apunta a un ciclo amplio para los semiconductores. Prevé que los ingresos mundiales del sector crezcan un 118% en 2026 y un 35% en 2027. Incluso al excluir la memoria, sus previsiones siguen siendo de 32% y 18%, respectivamente. Eso sugiere que la expansión esperada no depende solo de la inflación de precios de memoria.
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Los chips personalizados ganan terreno
JPMorgan calcula que el mercado de ASIC personalizados para IA —circuitos diseñados para tareas específicas— alcanzará entre US$ 60.000 millones y US$ 70.000 millones en 2026, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 40% a 50% en los años siguientes. También estima que los envíos de ASIC/XPU representarán el 54% de las unidades de aceleradores de IA en 2027, por encima de las GPU.
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El segmento de ASIC de alta gama estaría muy concentrado: Broadcom tendría una cuota estimada de entre 80% y 85%, y Marvell, de entre 10% y 12%.
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Esto no implica que las GPU vayan a desaparecer. Más bien apunta a que los grandes proveedores de nube complementarán cada vez más los aceleradores de propósito general con silicio a medida, optimizado para determinadas cargas de trabajo de IA.
También hay que ampliar la capacidad de fabricación
JPMorgan elevó además su previsión para el mercado de equipos de fabricación de obleas (wafer-fab equipment, WFE), la maquinaria utilizada para producir chips:
- US$ 163.000 millones en 2026
- US$ 225.000 millones en 2027
- US$ 263.000 millones en 2028
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La implicación es que el ciclo de IA no se limita a vender chips ya fabricados. También exige invertir en la capacidad industrial necesaria para producir memoria y chips lógicos de vanguardia. JPMorgan señaló la demanda ligada a DRAM y a TSMC como factores de su revisión al alza.
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Precios de DRAM y NAND: supuestos muy agresivos
La relevancia de la memoria queda especialmente clara en las hipótesis de precios de JPMorgan. El banco espera que el precio medio combinado de DRAM aumente alrededor de 250% en 2026 y 30% en 2027. Para NAND, la previsión es de cerca de 250% y 25%, respectivamente.
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Su investigación también estima que los precios de DRAM habrán subido más de 400% entre el inicio de 2024 y el final de 2026.
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El trasfondo es una oferta limitada. JPMorgan espera que el crecimiento de la demanda de DRAM supere al de la oferta hasta 2027, con el mayor desequilibrio previsto para ese año. Su modelo apunta a que la oferta de DRAM podría superar el crecimiento de la demanda en 2028, mientras que NAND seguiría con una ligera escasez.
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Qué lectura dejan ambas previsiones
UBS y JPMorgan coinciden en que el auge de la IA se ha convertido en un ciclo de infraestructura de extremo a extremo: centros de datos en la nube, aceleradores, chips personalizados, memoria y equipos de fabricación de semiconductores.
Pero conviene distinguir entre crecimiento del gasto y crecimiento de la capacidad física. El análisis de UBS indica que el alza de la memoria explica una gran parte de los totales monetarios más elevados. JPMorgan aporta una señal más amplia de demanda: los semiconductores sin memoria también crecerían, el silicio personalizado gana peso y la inversión en equipos de fábrica aumenta.
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En conjunto, las previsiones respaldan un ciclo de inversión sostenido al menos hasta 2028. No garantizan, sin embargo, que cada dólar adicional de capex se traduzca en un aumento equivalente de la capacidad de cómputo de IA instalada.