Las primeras pruebas sugieren que no se trata solo de una mejora sobre el papel. WIRED superó las seis horas de pantalla encendida, mientras que otras reseñas registraron alrededor de siete horas o un día completo de uso fiable, según la carga de trabajo y cuánto se utilizó la pantalla interna. Los resultados no son directamente comparables entre sí, pero la tendencia sí es consistente: la autonomía deja de ser una debilidad evidente del plegable más grande de Samsung.
La carga por cable también sube de 25 a 45 W, y la inalámbrica pasa a 20 W. Es un avance bienvenido, aunque todavía queda por debajo de los sistemas de carga más rápidos de la gama alta plegable.
El Fold 8 Ultra mantiene la fórmula general del Fold 7: una pantalla interna AMOLED de 8 pulgadas, una pantalla exterior de 6,5 pulgadas y un formato tipo libro reconocible. Los reseñadores describen un teléfono muy parecido a su antecesor, pese a que Samsung ha reducido ligeramente el grosor y ha ajustado la bisagra y el pliegue central.
Los cambios se perciben al utilizarlo. La bisagra se cierra de forma más plana y el pliegue resulta menos visible, haciendo que el dispositivo se sienta más maduro sin alterar su funcionamiento fundamental. Es un resultado muy positivo para quien compra un plegable por primera vez, pero menos convincente para quien ya tiene un Fold 7.
La pantalla exterior de tamaño completo es otro de los argumentos centrales del Ultra. Sus 6,5 pulgadas ofrecen una experiencia más cercana a la de un móvil convencional antes de abrirlo, mientras que el panel interno aporta el espacio de trabajo casi tablet que define a la familia Fold. En comparación, el Fold 8 estándar apuesta por una pantalla exterior más estrecha de 5,5 pulgadas, que puede resultar práctica, pero también más limitada para escribir y realizar tareas sin desplegar el teléfono.
Samsung eleva la cámara ultra gran angular de 12 a 50 MP, mientras conserva el sensor principal de 200 MP y el teleobjetivo de 10 MP con zoom óptico 3x. La nueva ultra gran angular es una de las mejoras fotográficas más relevantes de esta generación y, en general, las reseñas consideran que rinde bien.
El problema es que el teleobjetivo permanece sin cambios. En un teléfono cuyo precio inicial alcanza los 2.099 dólares, esa decisión hace que el sistema trasero parezca menos completo de lo que cabría esperar del modelo más caro de Samsung. Además, el módulo de cámaras descentrado puede hacer que el teléfono se tambalee cuando se coloca sobre una superficie plana.
El resultado es una mayor versatilidad, pero no una cámara capaz de cerrar por completo la distancia con los mejores móviles insignia centrados en fotografía y con algunos plegables rivales.
El Galaxy Z Fold 8 Ultra parte de 2.099 dólares con 256 GB de almacenamiento, 100 dólares más que el precio inicial del modelo anterior. Esa subida hace que cada elemento sin cambios pese más en la valoración final: desde el teleobjetivo hasta el diseño físico general.
La crítica de los reseñadores no es que el Ultra sea un mal teléfono. De hecho, suele aparecer entre los mejores plegables disponibles. La cuestión es que sus puntos fuertes son refinamientos sobre un producto ya conocido, mientras que sus limitaciones —precio elevado, progreso fotográfico incompleto y una protección inferior frente al polvo y el agua— siguen siendo visibles en la gama prémium.
El teléfono cuenta con certificación IP48. Las reseñas señalan que la protección frente a partículas queda por detrás de la de algunos competidores, especialmente en resistencia al polvo. En un dispositivo plegable tan caro, esa diferencia importa: el comprador no solo paga por una pantalla más grande, sino también por la confianza de que el hardware podrá acompañarlo durante años.
Las ofertas de entrega del teléfono antiguo y las subvenciones de las operadoras pueden reducir considerablemente el coste efectivo, sobre todo en Estados Unidos. Pero no cambian la conclusión sobre el precio oficial: es una compra de lujo cuyo valor depende en gran medida de cuánto aprecie el usuario el software de Samsung, su ecosistema y el formato plegable.
El caso más sólido es el de quien llega desde un Fold antiguo o se estrena en los móviles plegables. Ese comprador obtiene:
Para ese público, el Ultra es un plegable maduro y muy capaz, con menos compromisos cotidianos que las generaciones anteriores.
Los propietarios del Fold 7 tienen el argumento más débil para actualizar. La nueva batería, el sistema de carga y la cámara ultra gran angular son mejoras reales, pero el diseño y la experiencia principal siguen siendo tan parecidos que el cambio resulta evolutivo, no transformador.
Esperar tiene especialmente sentido si la autonomía del Fold 7 ya es suficiente. La actualización se vuelve más razonable cuando la batería se queda corta, la carga lenta supone un problema o la cámara ultra gran angular responde a una necesidad concreta.
También deberían comparar otras opciones quienes priorizan la máxima resistencia o un sistema de cámaras más completo antes de gastar 2.099 dólares. El software de Samsung continúa siendo una ventaja importante, pero sus rivales están elevando el listón en grosor, velocidad de carga y protección contra el polvo.
El Fold 8 Ultra llega en un momento de mayor crecimiento y competencia para los plegables. Omdia prevé que los envíos mundiales crezcan más de un 20 % anual hasta 2028 y alcancen 36 millones de unidades. Al mismo tiempo, un informe basado en datos de Omdia indica que Huawei concentró el 57 % de los envíos mundiales de plegables tipo libro durante el primer semestre de 2026, frente al 18 % de Samsung.
Ese contexto ayuda a entender por qué un Fold 8 Ultra pulido, pero conservador, puede parecer a la vez impresionante e insuficiente. Samsung ha mejorado los fundamentos, pero la competencia hace que los compradores de la gama prémium sean menos tolerantes con las concesiones en cámaras, carga y resistencia.
El Galaxy Z Fold 8 Ultra es una recomendación sólida para quienes compran su primer plegable o llegan desde un Fold antiguo y buscan autonomía fiable para todo el día, una pantalla exterior realmente utilizable y un software refinado. Su batería de silicio-carbono de 5.000 mAh, la carga de 45 W y la cámara ultra gran angular de 50 MP son avances relevantes.
Sin embargo, por 2.099 dólares no es una actualización automática recomendable para los usuarios del Fold 7. El diseño familiar, el teleobjetivo sin cambios, el módulo de cámaras que puede provocar cierto tambaleo y la certificación IP48 impiden que el Ultra se sienta como una reinvención completa.
Las primeras reseñas lo presentan, en definitiva, como la mejor versión de la fórmula Fold de Samsung: extraordinariamente competente y más cómoda de usar, pero no necesariamente la opción con mejor relación calidad-precio ni la más completa técnicamente dentro de un mercado plegable que no deja de crecer.