La campaña comenzó el 18 de julio, cuando drones ucranianos alcanzaron dos de los mayores centros logísticos de Wildberries: un centro de 250.000 m² en Elektrostal, cerca de Moscú, y un almacén de 108.000 m² en Kotovsk, en la región de Tambov . En una semana, siete grandes centros de distribución quedaron destruidos o gravemente dañados, abarcando millones de metros cuadrados de espacio de almacenamiento . Los ataques causaron al menos 8 muertos y 86 heridos; el ataque más mortífero ocurrió en el almacén de Kotovsk, donde 7 trabajadores fallecieron y 49 resultaron heridos .
Kiev justificó los ataques por dos motivos: la represalia por los ataques rusos contra la infraestructura civil ucraniana y el papel de Wildberries como canal de suministro militar .
Antes de los ataques, Wildberries contaba con un catálogo dedicado llamado "Todo para la SVO" (Operación Militar Especial, el eufemismo ruso para la guerra) que incluía más de 200.000 productos, como chalecos antibalas, cascos tácticos descritos como "probados en combate", radios, botiquines y componentes para drones de fibra óptica . Tras los ataques, Wildberries eliminó silenciosamente la etiqueta de los resultados de búsqueda, pero los productos en sí mismos siguieron a la venta, simplemente recategorizados en secciones como "Deportes" (para armaduras y cascos) y "Electrónica" (para piezas de drones) .
Analistas de Foreign Policy y The Bulwark sostienen que Wildberries se había convertido en un canal de suministro masivo e indispensable para las fuerzas rusas, complementando la logística militar oficial, plagada de escasez, retrasos y corrupción . El Kremlin negó que Wildberries manejara suministros militares, pero múltiples medios independientes confirmaron que el marketplace seguía vendiendo equipo táctico a través de términos de búsqueda alternativos .
Los ataques desencadenaron una cascada de consecuencias económicas:
Esta campaña marca una evolución significativa en la doctrina de objetivos de Ucrania: