Además, los planes para Kumamoto están evolucionando. TSMC ya inició la construcción de una segunda fábrica en el complejo, y el proyecto podría orientarse hacia nodos más avanzados como 3 nm, en respuesta al crecimiento global de la demanda vinculada a la IA.
La evolución más llamativa se produjo en Estados Unidos. La planta de TSMC cerca de Phoenix registró NT$18.81 mil millones de beneficio en el primer trimestre de 2026, frente a NT$11.37 mil millones en el trimestre anterior y apenas NT$496 millones un año antes.
Ese resultado trimestral superó incluso los NT$16.14 mil millones que la unidad ganó en todo 2025, lo que refleja la rapidez con la que la economía de la fábrica está mejorando a medida que aumenta la producción.
El principal motor ha sido la explosión de la demanda de chips para inteligencia artificial, especialmente por parte de grandes empresas tecnológicas estadounidenses. La fábrica de Arizona produce chips con tecnología de 4 nanómetros, mucho más avanzada que la utilizada en Kumamoto y clave para aplicaciones de computación de alto rendimiento y sistemas de IA.
Con más pedidos y líneas de producción cada vez más ocupadas, la planta está elevando tanto sus ingresos como su rentabilidad.
La situación es distinta en Europa. La empresa conjunta European Semiconductor Manufacturing Co. (ESMC), que TSMC posee en un 70%, está construyendo una fábrica en Dresde, Alemania.
Durante el trimestre registró una pérdida de NT$278 millones, algo habitual en proyectos de semiconductores que todavía no han comenzado la producción comercial y deben asumir fuertes inversiones iniciales.
Los resultados reflejan la estrategia de TSMC de diversificar su producción geográficamente y reducir la concentración en Taiwán.
En Estados Unidos, la compañía está desarrollando un gran complejo industrial en Arizona que incluirá:
Japón también se está convirtiendo en un nodo importante dentro de la red global de TSMC. La empresa posee el 77% de la joint venture de Kumamoto, y la construcción de la segunda fábrica apunta a una evolución gradual desde nodos maduros hacia tecnologías más avanzadas.
En Europa, el proyecto de Dresde busca reforzar el suministro de chips para las industrias automotriz e industrial, sectores clave en el continente.
Curiosamente, la mejora en los resultados llegó en un trimestre en el que las ayudas gubernamentales se redujeron con fuerza. TSMC informó de NT$505 millones en subsidios provenientes de Estados Unidos, Japón y Alemania, lo que supone una caída del 98.56% frente al año anterior.
Esto indica que la mejora de los resultados de las fábricas internacionales no se debió principalmente a nuevas ayudas públicas, sino a factores operativos como la demanda real del mercado y el aumento de la utilización de las plantas.
Los tres proyectos internacionales de TSMC se encuentran en fases muy distintas:
En conjunto, los resultados sugieren que la estrategia de TSMC de construir una red de fabricación global comienza a traducirse en retornos financieros, especialmente ahora que el crecimiento de la inteligencia artificial está impulsando una demanda sin precedentes de chips avanzados.
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