El 18 de mayo de 2026, un mensaje de transferencia cross‑chain falsificado explotó un fallo de validación en el puente Verus–Ethereum y permitió drenar unos $11,58 millones en criptomonedas. El atacante retiró activos como tBTC, ETH y USDC y luego los convirtió en unos 5.402 ETH antes de negociar con el equipo del p...

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: How did the May 18 Verus–Ethereum bridge exploit occur, how much crypto was stolen and later returned after the bounty deal, what vulnerabil. Article summary: The May 18 Verus–Ethereum bridge exploit appears to have been a forged cross-chain import/transfer attack: the attacker submitted a malicious `submitImports()` payload on Ethereum that the bridge accepted as valid, letti. Topic tags: general, general web, user generated. Reference image context from search candidates: Reference image 1: visual subject "**A coordinated exploit drained approximately $11.5 million from the Verus-Ethereum bridge on May 18, with security firm Blockaid linking the attacker’s wallet to Tornado Cash.**." source context "Flagged Live: Attacker Flips $11.5M in Stolen Verus Assets to ETH Following Tornado Cash Setup" Reference image 2: vi
Los puentes entre blockchains —conocidos como cross‑chain bridges— permiten mover activos entre redes distintas. Pero también concentran grandes cantidades de liquidez y lógica compleja, lo que los convierte en objetivos frecuentes para ataques.
El 18 de mayo de 2026, el puente entre las redes Verus y Ethereum sufrió un exploit que terminó con unos $11,58 millones en criptomonedas drenados. Días después, el incidente terminó de forma inusual: el atacante devolvió la mayor parte del dinero tras negociar una recompensa con el proyecto.
El exploit se produjo cuando un atacante envió un mensaje de transferencia cross‑chain falsificado al contrato del puente en Ethereum. Ese mensaje imitaba una importación válida desde la cadena de Verus y consiguió pasar el proceso de verificación del contrato.
Una vez aceptado, el sistema ejecutó transferencias legítimas que liberaron fondos del puente hacia la cartera controlada por el atacante.
Entre los activos sustraídos se encontraban:
En total, el botín ascendió a unos $11,58 millones en el momento del ataque. Posteriormente, el atacante intercambió esos tokens y consolidó el valor en alrededor de 5.402 ETH, simplificando el control de los fondos robados.
Empresas de seguridad blockchain como Blockaid y PeckShield detectaron la actividad sospechosa mientras ocurría y alertaron a los usuarios para evitar interactuar con el puente.
Las investigaciones posteriores apuntaron a un problema en la lógica de verificación entre cadenas del puente.
Ambos lados del sistema —Verus y Ethereum— realizaban varias comprobaciones de autenticidad del mensaje, como pruebas criptográficas y estructura del payload. Sin embargo, ninguno verificaba un dato esencial: que la cantidad depositada en la cadena de origen coincidiera con la cantidad retirada en Ethereum.
En la práctica esto significaba que:
Ese pequeño vacío lógico permitió al atacante crear un mensaje que solicitaba una retirada mayor que el depósito real. Investigadores señalaron que el fallo era mínimo pero crítico, y que podría haberse corregido con apenas unas líneas adicionales de código en Solidity.
Cabe destacar que el exploit no implicó robo de claves privadas ni ruptura de la criptografía del sistema. Fue simplemente un error de validación en el código del puente.
El ataque drenó inicialmente unos $11,58 millones del puente.
Poco después, el equipo de Verus propuso públicamente un acuerdo: si el atacante devolvía la mayor parte de los fondos en un plazo determinado, podría quedarse con una parte como recompensa.
El resultado final fue el siguiente:
En total, el protocolo recuperó alrededor del 75% de los fondos robados gracias a esta negociación.
Aunque pueda parecer extraño, este tipo de acuerdos se ha vuelto relativamente común en el ecosistema DeFi.
Cuando los fondos robados permanecen visibles en la blockchain —y por tanto rastreables— los equipos a veces optan por ofrecer recompensas tipo “white‑hat bounty” para incentivar la devolución parcial del dinero en lugar de arriesgarse a perderlo todo.
Estas negociaciones suelen implicar:
Según revisiones de incidentes de seguridad, en 2024 se registraron más de 200 exploits en DeFi, y cerca de $220 millones fueron recuperados mediante acciones white‑hat o acuerdos con atacantes, lo que representa aproximadamente una tasa de recuperación del 15%.
El caso de Verus también ilustra por qué los puentes siguen siendo uno de los puntos más vulnerables de la infraestructura cripto.
Estos sistemas deben verificar que un evento ocurrido en una blockchain es válido antes de ejecutar una transacción en otra, algo técnicamente complejo. Un pequeño error en esa verificación puede permitir que un atacante retire activos sin que exista un depósito real que los respalde.
Las cifras reflejan el problema: para mayo de 2026 ya se habían registrado ocho hacks relacionados con puentes, con pérdidas combinadas de unos $328,6 millones.
El exploit del puente Verus–Ethereum demuestra cómo un simple descuido en la validación de datos puede abrir la puerta a ataques multimillonarios. Bastó con que faltara una comprobación crítica para que un mensaje falsificado activara pagos reales.
Al mismo tiempo, el desenlace muestra otra tendencia del ecosistema DeFi: cuando ocurre un exploit, las negociaciones con atacantes y las recompensas de recuperación se están convirtiendo en herramientas de emergencia cada vez más comunes mientras los equipos corrigen vulnerabilidades y tratan de recuperar la confianza de los usuarios.
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El 18 de mayo de 2026, un mensaje de transferencia cross‑chain falsificado explotó un fallo de validación en el puente Verus–Ethereum y permitió drenar unos $11,58 millones en criptomonedas.
El 18 de mayo de 2026, un mensaje de transferencia cross‑chain falsificado explotó un fallo de validación en el puente Verus–Ethereum y permitió drenar unos $11,58 millones en criptomonedas. El atacante retiró activos como tBTC, ETH y USDC y luego los convirtió en unos 5.402 ETH antes de negociar con el equipo del proyecto.
Tras un acuerdo, se devolvieron 4.052,4 ETH (unos $8,5 millones) y el atacante conservó 1.350 ETH como recompensa, recuperándose cerca del 75% de los fondos.