El ataque de Ghubaysh no es un caso aislado. Los drones se han convertido en una herramienta cada vez más utilizada en los combates en Kordofán y Darfur, regiones que hoy constituyen algunos de los frentes más activos de la guerra.
En los últimos meses se han registrado varios episodios similares:
Estos incidentes muestran un patrón inquietante: mercados, carreteras y puntos de reunión civil están siendo alcanzados repetidamente a medida que el conflicto se intensifica en zonas disputadas. Los drones permiten atacar objetivos a gran distancia y con menor riesgo para quienes los operan.
Las Naciones Unidas han alertado de que la guerra en Sudán está entrando en una fase más peligrosa debido a la rápida expansión de la guerra con drones.
Según la oficina de derechos humanos de la ONU, los drones armados causaron más del 80 % de las muertes civiles registradas en Sudán durante los primeros cuatro meses de 2026, con al menos 880 fallecidos en ese periodo.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que los drones se han convertido “con diferencia en la principal causa de muerte de civiles” en el conflicto.
Funcionarios de la ONU también alertaron de que la creciente dependencia de este tipo de armas podría intensificar aún más la guerra, especialmente cuando los ataques se producen en zonas densamente pobladas como mercados o centros de transporte.
En muchas zonas afectadas por la guerra en Sudán, los mercados funcionan como puntos centrales de comercio, transporte y encuentro social. Suelen estar situados cerca de rutas de abastecimiento o puestos de control improvisados.
Cuando en esos lugares se encuentran combatientes, vehículos militares o puntos logísticos, se convierten en posibles objetivos. Si un ataque aéreo impacta cerca —o dentro— del mercado, el resultado puede ser un elevado número de víctimas civiles.
En algunos casos, testigos han señalado que drones apuntaban a vehículos o combatientes cerca del mercado, y que la explosión terminó alcanzando a la población que se encontraba alrededor.
Además, los drones permiten atacar territorio controlado por el enemigo sin necesidad de desplegar tropas, lo que amplía el alcance de la guerra hacia ciudades y pueblos alejados de los combates directos.
El trasfondo es la devastadora guerra entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un poderoso grupo paramilitar. El conflicto estalló en abril de 2023 tras una lucha de poder entre ambas fuerzas.
A medida que el conflicto entra en su cuarto año, los analistas consideran que las perspectivas de una solución rápida son muy limitadas, mientras que los esfuerzos diplomáticos internacionales apenas han logrado modificar la dinámica del campo de batalla.
El bombardeo del mercado deja al descubierto varias tendencias preocupantes en la guerra de Sudán:
Para millones de civiles atrapados en estas regiones, esto significa que el peligro ya no se limita al frente de batalla. Lugares cotidianos —mercados, carreteras o barrios— se han convertido en posibles objetivos en una de las guerras más graves del mundo en la actualidad.
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