La distinción es importante. La cotización refleja varios factores a la vez: el coste de los componentes, las expectativas para el trimestre de septiembre, los rendimientos de producción y la disposición de los clientes a pagar bastante más por los modelos Pro. Por eso, el supuesto lanzamiento debe interpretarse como una prueba de mezcla premium, no como un catalizador automático para AAPL.
Las estimaciones de analistas y de la industria apuntan, en general, a un incremento de entre 200 y 300 dólares frente a los modelos equivalentes del iPhone 17 Pro. Son cálculos externos, no una previsión oficial de Apple.
Las principales presiones de costes señaladas en los informes son el silicio de próxima generación fabricado con tecnología de 2 nanómetros y la memoria. Un análisis basado en datos de TrendForce calculó que el coste de los materiales —conocido como BOM, por bill of materials— de un iPhone 18 Pro de 256 GB podría ser aproximadamente un 38% superior interanual, debido sobre todo al encarecimiento de la memoria.
Otro informe citó estimaciones según las cuales el paquete de memoria DRAM podría encarecerse con fuerza. Además, Apple ha indicado que esperaba afrontar costes de memoria todavía más elevados al entrar en el trimestre de septiembre.
Apple podría absorber una parte de ese aumento, trasladarlo a los compradores o combinar precios más altos con cambios en la gama y en la mezcla de ventas. Cuanto mayor sea la subida, más tendrá que demostrar que los modelos Pro ofrecen suficiente valor para mantener el interés por la renovación.
Una gama otoñal formada principalmente por modelos Pro y un plegable premium elevaría casi con seguridad el precio medio de venta, o ASP, del iPhone. La oferta disponible incluiría una proporción mayor de dispositivos caros, y algunos informes sitúan el precio del plegable muy por encima del de los smartphones convencionales.
La estrategia genera dos efectos contrapuestos:
La cuestión decisiva no es si subirá el ASP. Si el supuesto catálogo se materializa, probablemente lo hará. El verdadero cálculo consiste en determinar si los ingresos y beneficios adicionales por dispositivo superarán lo que Apple deje de ingresar por compras aplazadas, menores tasas de renovación o una oferta limitada.
Los informes apuntan a varias posibles novedades para los modelos Pro, entre ellas el chip A20 Pro, mejoras en las cámaras y una Dynamic Island más pequeña. Otras especificaciones que circulan por internet todavía no están confirmadas, y Apple no ha presentado oficialmente los teléfonos.
El iPhone plegable seguiría, según los informes, previsto para el periodo habitual de lanzamiento de septiembre junto a los modelos Pro, pese a las preocupaciones anteriores sobre problemas de fabricación. Eso no elimina el riesgo de ejecución: un plegable de primera generación añadiría complejidad en la pantalla, la bisagra, los rendimientos de producción y la cadena de suministro a un lanzamiento ya ambicioso.
El calendario tampoco está cerrado. La información relacionada con proveedores respalda un lanzamiento otoñal para la serie Pro y una ventana en el primer trimestre de 2027 para el iPhone 18 estándar. El iPhone 18e y una segunda generación del iPhone Air también aparecen con frecuencia en los rumores para la primavera.
Apple no ha confirmado la fecha del evento, los nombres de los productos, los precios ni las fechas de lanzamiento.
Los resultados del tercer trimestre fiscal de 2026 ofrecen argumentos para pensar que la demanda y el poder de fijación de precios de Apple siguen siendo sólidos. Los ingresos alcanzaron un récord para un trimestre de junio de 109.400 millones de dólares, un 16% más interanual, mientras que los ingresos del iPhone aumentaron un 22%, hasta 54.300 millones de dólares. El beneficio por acción diluido subió un 29%, hasta 2,02 dólares.
Estas cifras dan motivos para creer que Apple puede vender hardware premium incluso cuando suben los precios. Pero el trimestre también recibió una ayuda temporal: la empresa dijo que su margen bruto del 50,1% incluía un impacto favorable de aproximadamente dos puntos porcentuales por reembolsos arancelarios. El beneficio por acción también incorporó un efecto positivo de 0,11 dólares por esos reembolsos.
Los resultados respaldan la confianza en el negocio, pero no garantizan que una gama de iPhone 18 más cara vaya a funcionar. Las previsiones para el trimestre de septiembre deberán analizarse junto con la disponibilidad de componentes, el coste de la memoria y el calendario de los modelos aplazados.
El argumento alcista es sencillo: Apple podría aprovechar la temporada navideña para dirigir a los clientes hacia dispositivos Pro con mayor margen, subir precios para compensar la inflación de los componentes y utilizar el plegable como producto estrella. El fuerte crecimiento reciente del iPhone sugiere que la demanda no se ha deteriorado de forma evidente.
El argumento bajista también es concreto. Un precio más alto puede reducir la tasa de renovación, mientras que un lanzamiento centrado en la gama premium deja a Apple con menos opciones para los compradores sensibles al precio. Las restricciones de la cadena de suministro podrían limitar precisamente los productos que la compañía necesita para sostener el trimestre, y un plegable de primera generación podría generar problemas de rendimiento de fabricación y de margen. Bank of America y Morgan Stanley han señalado tanto el potencial de un plegable de precio elevado como el riesgo de que el coste de sus pantallas presione el margen bruto.
Para los inversores, las pruebas decisivas llegarán con la ejecución, no con los rumores: precios confirmados, unidades disponibles en el lanzamiento, ventas iniciales, mezcla de productos y resultados posteriores de Apple. Hasta que existan esos datos, el supuesto plan del iPhone 18 respalda una tesis creíble de aumento del precio medio de venta, pero no garantiza un crecimiento de los ingresos totales del iPhone, de las unidades vendidas ni de la cotización de Apple.
La distinción es importante. La cotización refleja varios factores a la vez: el coste de los componentes, las expectativas para el trimestre de septiembre, los rendimientos de producción y la disposición de los clientes a pagar bastante más por los modelos Pro. Por eso, el supuesto lanzamiento debe interpretarse como una prueba de mezcla premium, no como un catalizador automático para AAPL.
Las estimaciones de analistas y de la industria apuntan, en general, a un incremento de entre 200 y 300 dólares frente a los modelos equivalentes del iPhone 17 Pro. Son cálculos externos, no una previsión oficial de Apple.
Las principales presiones de costes señaladas en los informes son el silicio de próxima generación fabricado con tecnología de 2 nanómetros y la memoria. Un análisis basado en datos de TrendForce calculó que el coste de los materiales —conocido como BOM, por bill of materials— de un iPhone 18 Pro de 256 GB podría ser aproximadamente un 38% superior interanual, debido sobre todo al encarecimiento de la memoria.
Otro informe citó estimaciones según las cuales el paquete de memoria DRAM podría encarecerse con fuerza. Además, Apple ha indicado que esperaba afrontar costes de memoria todavía más elevados al entrar en el trimestre de septiembre.
Apple podría absorber una parte de ese aumento, trasladarlo a los compradores o combinar precios más altos con cambios en la gama y en la mezcla de ventas. Cuanto mayor sea la subida, más tendrá que demostrar que los modelos Pro ofrecen suficiente valor para mantener el interés por la renovación.
Una gama otoñal formada principalmente por modelos Pro y un plegable premium elevaría casi con seguridad el precio medio de venta, o ASP, del iPhone. La oferta disponible incluiría una proporción mayor de dispositivos caros, y algunos informes sitúan el precio del plegable muy por encima del de los smartphones convencionales.
La estrategia genera dos efectos contrapuestos:
La cuestión decisiva no es si subirá el ASP. Si el supuesto catálogo se materializa, probablemente lo hará. El verdadero cálculo consiste en determinar si los ingresos y beneficios adicionales por dispositivo superarán lo que Apple deje de ingresar por compras aplazadas, menores tasas de renovación o una oferta limitada.
Los informes apuntan a varias posibles novedades para los modelos Pro, entre ellas el chip A20 Pro, mejoras en las cámaras y una Dynamic Island más pequeña. Otras especificaciones que circulan por internet todavía no están confirmadas, y Apple no ha presentado oficialmente los teléfonos.
El iPhone plegable seguiría, según los informes, previsto para el periodo habitual de lanzamiento de septiembre junto a los modelos Pro, pese a las preocupaciones anteriores sobre problemas de fabricación. Eso no elimina el riesgo de ejecución: un plegable de primera generación añadiría complejidad en la pantalla, la bisagra, los rendimientos de producción y la cadena de suministro a un lanzamiento ya ambicioso.
El calendario tampoco está cerrado. La información relacionada con proveedores respalda un lanzamiento otoñal para la serie Pro y una ventana en el primer trimestre de 2027 para el iPhone 18 estándar. El iPhone 18e y una segunda generación del iPhone Air también aparecen con frecuencia en los rumores para la primavera.
Apple no ha confirmado la fecha del evento, los nombres de los productos, los precios ni las fechas de lanzamiento.
Los resultados del tercer trimestre fiscal de 2026 ofrecen argumentos para pensar que la demanda y el poder de fijación de precios de Apple siguen siendo sólidos. Los ingresos alcanzaron un récord para un trimestre de junio de 109.400 millones de dólares, un 16% más interanual, mientras que los ingresos del iPhone aumentaron un 22%, hasta 54.300 millones de dólares. El beneficio por acción diluido subió un 29%, hasta 2,02 dólares.
Estas cifras dan motivos para creer que Apple puede vender hardware premium incluso cuando suben los precios. Pero el trimestre también recibió una ayuda temporal: la empresa dijo que su margen bruto del 50,1% incluía un impacto favorable de aproximadamente dos puntos porcentuales por reembolsos arancelarios. El beneficio por acción también incorporó un efecto positivo de 0,11 dólares por esos reembolsos.
Los resultados respaldan la confianza en el negocio, pero no garantizan que una gama de iPhone 18 más cara vaya a funcionar. Las previsiones para el trimestre de septiembre deberán analizarse junto con la disponibilidad de componentes, el coste de la memoria y el calendario de los modelos aplazados.
El argumento alcista es sencillo: Apple podría aprovechar la temporada navideña para dirigir a los clientes hacia dispositivos Pro con mayor margen, subir precios para compensar la inflación de los componentes y utilizar el plegable como producto estrella. El fuerte crecimiento reciente del iPhone sugiere que la demanda no se ha deteriorado de forma evidente.
El argumento bajista también es concreto. Un precio más alto puede reducir la tasa de renovación, mientras que un lanzamiento centrado en la gama premium deja a Apple con menos opciones para los compradores sensibles al precio. Las restricciones de la cadena de suministro podrían limitar precisamente los productos que la compañía necesita para sostener el trimestre, y un plegable de primera generación podría generar problemas de rendimiento de fabricación y de margen. Bank of America y Morgan Stanley han señalado tanto el potencial de un plegable de precio elevado como el riesgo de que el coste de sus pantallas presione el margen bruto.
Para los inversores, las pruebas decisivas llegarán con la ejecución, no con los rumores: precios confirmados, unidades disponibles en el lanzamiento, ventas iniciales, mezcla de productos y resultados posteriores de Apple. Hasta que existan esos datos, el supuesto plan del iPhone 18 respalda una tesis creíble de aumento del precio medio de venta, pero no garantiza un crecimiento de los ingresos totales del iPhone, de las unidades vendidas ni de la cotización de Apple.