El 4 de noviembre de 2026, el petróleo cayó con fuerza después de que los demócratas ganaran el control de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos. Los operadores parecieron interpretar el resultado como una señal de que podría acercarse el fin de la guerra entre EE. UU., Israel e Irán. El gas europeo, sin embargo, dio una señal menos clara: un reporte temprano registró una subida, mientras que otro indicador mostró después un precio menor.
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Petróleo: la caída se acentuó durante la jornada
En distintos momentos de la sesión, el Brent cotizó cerca de los US$100–102 por barril. Un reporte lo situó en US$100,44, con una baja del 3 %, y otro lo ubicó en US$100,97, con un descenso de alrededor del 2,5 %.
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7 Al cierre, Reuters informó que el Brent había caído un 8,7 %, hasta US$94,62 por barril; el West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, bajó un 8,3 %, hasta US$88,12.
15 Otra publicación informó un cierre distinto para el contrato de Brent con vencimiento en enero de 2027, una diferencia que recuerda que no todas las cotizaciones corresponden al mismo contrato.
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La lectura dominante del mercado fue política, no una confirmación de que el conflicto o los riesgos de suministro hubieran terminado. Los reportes señalaron que los inversores veían la victoria demócrata como un posible impulso a una salida más rápida de la guerra, aunque seguía sin saberse si Washington optaría por la diplomacia o por nuevas acciones militares.
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Gas europeo: subió en un reporte y bajó en otro
Un reporte temprano situó el contrato de gas TTF neerlandés para el mes siguiente en €93 por megavatio hora (MWh), un alza del 1,6 %. Los operadores sopesaban el resultado electoral junto con la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz y el suministro de gas natural licuado (GNL).
6 Más tarde, otro indicador registró el gas europeo en €84,48/MWh, con una caída diaria del 7,77 %.
31 Las cifras corresponden a distintos instrumentos y cortes de mercado, por lo que no deben leerse como precios directamente comparables ni como una única cotización definitiva.
La subida recogida en el reporte temprano reflejaba la inquietud por la incertidumbre política y los riesgos para el transporte de suministros. Otro informe mencionó que las reservas europeas estaban cerca del 74 % y que el tránsito de GNL por el estrecho de Ormuz estaba restringido.
30 Esos factores ayudan a entender por qué el gas podía seguir reaccionando a las noticias sobre el suministro incluso mientras el petróleo bajaba ante la expectativa de avances diplomáticos.
El rumbo de la guerra seguía siendo la gran incógnita
Las elecciones no resolvieron el conflicto. Informaciones publicadas en torno a esas fechas describieron un ataque estadounidense en la isla iraní de Qeshm y la opinión de un funcionario iraní de que un acuerdo todavía estaba lejos.
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21 Entre la escalada militar y la incertidumbre sobre las negociaciones, los mercados seguían sopesando dos escenarios: avances para terminar la guerra o nuevas interrupciones en el transporte de energía.
En el petróleo, el cambio de expectativas asociado a las elecciones coincidió con una fuerte caída de los precios. En el gas europeo, las preocupaciones inmediatas por Ormuz y los flujos de GNL seguían pesando. La conclusión más clara del 4 de noviembre no es que ambos mercados compartieran una misma perspectiva: el petróleo cayó ante la esperanza de un escenario menos riesgoso, mientras que los reportes de gas reflejaron inquietud por el suministro a corto plazo. Además, las cifras disponibles para el gas varían según el instrumento y el momento de consulta.