Azure y el resto de los servicios en la nube son el indicador central para evaluar la inversión en IA. Sus ingresos crecieron un 43 % en el trimestre, y Azure superó los 100.000 millones de dólares de ingresos anuales en el ejercicio fiscal 2026. Las métricas oficiales de Microsoft sitúan el crecimiento de Azure en el 43 % en el cuarto trimestre y en el 41 % en el conjunto del ejercicio.
Estas cifras muestran la monetización de forma más directa que métricas como el uso de modelos, las pruebas de clientes o los anuncios de nuevos productos. Microsoft vende la capacidad de computación y el software a través de un negocio cloud ya consolidado, de modo que la demanda de IA llega directamente a los ingresos publicados.
Azure representa la vertiente de infraestructura de la estrategia de IA de Microsoft. Copilot encarna la parte de software y suscripciones. La compañía comunicó que Microsoft 365 Copilot había superado los 30 millones de licencias de pago al cierre del trimestre.
El hito es relevante porque indica que Microsoft está distribuyendo sus herramientas de IA a través de una base empresarial de software ya existente, en lugar de depender por completo de un mercado independiente todavía por crear. Eso sí, tener licencias de pago no equivale a haber demostrado una rentabilidad duradera. La economía del producto dependerá de los precios, las renovaciones, el nivel de uso y el coste de atender a esos clientes.
Por eso, las estimaciones que apuntan a que Copilot podría sumar decenas de miles de millones de dólares en ingresos deben entenderse como previsiones, no como resultados ya obtenidos. El número de licencias demuestra adopción, pero por sí solo no establece el retorno sobre el capital invertido durante toda la vida del producto.
Las obligaciones comerciales de rendimiento pendientes —compromisos de clientes vinculados a ingresos que Microsoft aún no ha reconocido— aumentaron un 84 %, hasta 678.000 millones de dólares. Es un indicador importante de demanda futura, aunque no equivale a ingresos actuales ni garantiza beneficios.
La dirección también señaló que el crecimiento de Azure podría situarse alrededor del 45 % en términos de moneda constante en el primer trimestre fiscal de 2027. La previsión sugiere que Microsoft espera que la demanda siga siendo elevada a medida que incorpora nueva capacidad.
En conjunto, el crecimiento acelerado de Azure, las licencias de Copilot y el aumento de los compromisos comerciales ofrecen un argumento más sólido a favor de la monetización de la IA que cualquier cifra aislada. También ayudan a explicar por qué Microsoft continúa construyendo infraestructura pese al tamaño de su factura de inversión.
La cifra de 175.000 millones de dólares corresponde a la previsión de Microsoft para el gasto de capital del año natural 2026, no necesariamente al gasto realizado durante su ejercicio fiscal 2026. La compañía había manejado anteriormente una cifra aproximada de 190.000 millones; el cambio refleja en parte una revisión de la vida útil estimada de determinados activos.
Según CNBC, el gasto de capital y los arrendamientos financieros del cuarto trimestre rondaron los 41.000 millones de dólares, un 69 % más interanual. Un resumen relacionado con la compañía situó el flujo de caja libre trimestral en 19.600 millones de dólares.
Generar flujo de caja libre positivo es importante: significa que Microsoft puede financiar su expansión y seguir produciendo efectivo. Pero no constituye el cálculo completo del retorno. La pregunta decisiva para los inversores es si los ingresos y el beneficio operativo adicionales que genere la nueva capacidad superarán, a lo largo del tiempo, los costes de construir y operar centros de datos, consumir energía, conectar redes, comprar procesadores, mantener los equipos y asumir su depreciación.
Ese cálculo necesita años. Un solo trimestre puede demostrar que los clientes están pagando por la capacidad; no puede resolver si todo el programa de infraestructura logrará una rentabilidad superior al coste de capital de Microsoft.
El cuarto trimestre fiscal de 2026 de Microsoft es un caso inicial sólido a favor de que la inversión en IA puede ser productiva. La compañía está convirtiendo la demanda de computación para IA en un crecimiento acelerado de los ingresos de Azure, ha superado los 100.000 millones de dólares de ingresos anuales en esa plataforma y vende Copilot a más de 30 millones de usuarios con licencia de pago. El aumento de su cartera de contratos aporta otra señal de que los clientes están comprometiendo dinero con servicios cloud habilitados por IA.
La conclusión más prudente —y también la más defendible— es que Microsoft ya ha demostrado que su gasto en IA genera retornos comerciales, pero aún no ha demostrado cuál será la rentabilidad final de todo el ciclo de infraestructura. Las próximas señales que conviene vigilar son la evolución del crecimiento de Azure, la conversión de las licencias de Copilot en ingresos recurrentes y la capacidad de Microsoft para mantener una sólida generación de efectivo mientras sigue desplegando capital.